(Lección 22 )
Hubo dos juicios: uno eclesiástico y otro civil, en cada
uno de los cuales hubo tres etapas. El
primero se verifico inicialmente ante Anas, luego
ante Caifas y una comisión irregular del Sanedrín; y finalmente ante una sesión formal de la corte.
El juicio civil se verifico primero ante Pilato,
luego ante Heredes, y por fin ante Pilato nuevamente.
La razón del juicio doble era la situación política del país. Judea como ya se ha observado estaba sujeta
directamente al imperio romano. Formaba parte de la provincia de Siria, y era
gobernada por un oficial romano que residía en Cesárea. Pero no era la costumbre de Roma despojar de
todas las formas de gobierno propio a los países
que había subyugado. Aunque regía con
mano de hierro, recolectando tributos con severidad, suprimiendo con prontitud
toda señal de rebelión y haciendo efectiva su
autoridad suprema en las grandes ocasiones,
concedía sin embargo a los conquistados tanto como podía de las insignias de su
antiguo poder- Vida de Jesucristo.
Staiker, p. 164, 165
Este era un anciano de setenta años, que
había sido sumo sacerdote veintiséis años antes, y aun conservaba su título, como lo hacían cinco de sus hijos que le habían sucedido, aunque su yerno Caifas era el sacerdote actual. No juzgo a Jesús, solo quiso verlo y hacerle unas preguntas, de modo
que pronto fue llevado al palacio de Caifas.
Caifas el actual sumo sacerdote, era presidente del Sanedrín ante el cual Jesús fue juzgado. Una
sesión legal de esta corte no podía verificarse
antes de que saliera el sol, quizá cerca de las seis. Pero muchos de sus miembros estaban ya
presentes, atraídos por su interés en el juicio. Estaban ansiosos de emprender su
trabajo, tanto para satisfacer su propio odio contra El, como para evitar que
el pueblo interviniera en sus procedimientos.
El sumo sacerdote comenzó a preguntarle
acerca de sus discípulos y su doctrina, evidentemente con el propósito de
descubrir si había enseñado algunos principios revolucionarios que pudieran
formar base de una acusación ante el gobernador. Cristo dijo que siempre había hablado
abiertamente ante todo el mundo y
exigiendo que probaran cualquier cosa
que El hubiera hecho. Esta práctica poco común
hizo que uno le hiriera en el rostro, la corte no le reprimió lo que indica la
clase de justicia que Cristo iba a recibir.
Después se intento presentar testigos contra Jesús, no dio resultado,
los testigos no concordaban entre sí,
y cuando por fin se logro que dos testimonios fueran iguales, algo que Jesús
había dicho al principio de su ministerio.
Sin embargo, Jesús no respondía a nada, estaba en perfecto
silencio. Su silencio los molestaba,
hasta que se le ocurre preguntar a
Caifas directamente: “¡Te conjuro por el Dios
viviente que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios!”. Ahora, cuando Cristo había podido guardar
silencio contesto afirmativamente. Todo
estaba listo, por unanimidad lo declararon culpable de muerte.
Luego estallo sobre El una brutalidad oriental que
maravilla. La frialdad de los saduceos, el fanatismo de los fariseos
se unió de nuevo, para
hacerle sufrir.
Entonces, como a las seis o siete de la mañana lo llevaron ante el gobernador y atado con cadenas.
Mientras tanto Pedro niega al Señor - Plateo 26:69-75; Marcos 14:66-72, Juan 18:17-27.
1. JESUS
DELANTE DE PONCIO PILATO - Juan 18:28-38; Lucas 25:1-7. Pilato era entonces el gobernador de Judea, y tenía aquel puesto desde hacía seis
años. Era el tipo romano amante de los placeres ,
imperioso y corrompido. Aborrecía a los
judíos a quienes gobernaba. Los judíos
también lo aborrecían, lo acusaban de todo crimen, crueldad y robo. Visitaba a Jerusalén
lo menos posible. Y cuando lo hacía se
alojaba en el palacio de Heredes el Grande. Pensaban que Pilato aceptaría el veredicto,
pero
Pilato sabía que por envidia lo
entregaban y quiso hacerle unas preguntas por pura curiosidad. Obligados contra lo que esperaban inventan
cargos:
1. Pervertía a la nación
2.
Prohibía pagar el tributo romano
3.
Se había establecido como rey
La
acusación por la que ellos lo habían condenado a muerte no podría haber sido
válida y ellos inventan nuevas culpas.
Sin embargo él no creía tales cosas de Jesús. Preguntando su origen supo que era Galileo y
entonces recordó que Herodes se encontraba en Jerusalén y lo mando a Herodes.
2. JESUS
ANTE HERODES - Lucas 25:6-12 Herodes tenía muchas ganas de verle y agradeció que Pilato se lo
enviase, quería que le hiciera algún milagro, algo para sentirse contento. Jesús practico sus enseñanzas, no dio lo
santo a los perros, ni echo perlas a los puercos. No respondió palabra a todas las preguntas de
Herodes.
Herodes era el tipo de príncipe
oriental, tenía un solo pensamiento en su vida, su propio placer y diversión. A
Herodes se había olvidado del
crimen cometido en Juan el Bautista, pero Jesús no se había olvidado y por ello
lo le satisfizo. Herodes entonces le
menosprecio. Le vistió de una ropa rica
y se burlo de él junto con su corte.
Entonces lo envió de nuevo a Pilato.
Pilato les indica que era inocente y recurrió a varias medidas para
hacer que lo soltaran.
1.
Primero les ofreció soltar a un
reo- no podía ser Jesús mas indeseable que Barrabás.
Esto fallo.
2.
Luego lo escarneció para provocar
en ellos lástima, pero ellos no podían sentir compasión por Jesús.
3.
Cuando oyó la verdadera causa de su
acusación: “Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se
hizo Hijo de Dios”.
Esto provoco el miedo. El creía
que los dioses se hacían hombres según su mitología, y pensó que él era uno de
ellos. Pero ya no pudo más porque los
judíos usaron una arma que él temía mas, pues deseaba la amistad humana: “Si a este sueltas,
no eres amigo de Cesar”. Y esto pudo
más. Se lavo las manos y lo soltó a
ellos para que lo crucificaran.