Movimientos
que surgieron como resultado de la reforma
(Parte
1 )
“… escudriñando cada
día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11).
Varios
movimientos diferentes surgieron de la tradición de los husitas, que es
anterior a
·
La fe frente a las obras: consideraban que la
salvación es regalo de Dios, no un pago que haga Dios por obras de mérito que
se hayan hecho.
·
El sacerdocio de todos los creyentes: decían que el
individuo tiene acceso a Dios sin la mediación de otro ser humano.
·
Las Escrituras frente a la tradición eclesiástica:
Consideraban que era imposible recurrir a las Escrituras para corregir
cualquier práctica de
Los
movimientos de Martín Lutero y de Ulrico Zwinglio
fueron los dos más importantes de este período,3 pero
estos no fueron los i.micos movimientos de reforma.
No todos aceptaban la postura de Lutero en el sentido de que cualquier cosa que
no fuera específicamente condenada en las Escrituras podía
seguirse practicando en la iglesia. Los desacuerdos en relación con esta y
otras cuestiones hicieron que muchos seguidores lo dejaran y buscaran una mayor
reforma. Zwinglio quería incluir solamente lo que las
Escrituras permitían, pero no todos estaban de acuerdo con la creencia de este
en el sentido de mantener un solo gobierno de iglesia y Estado.
Uno de los
grupos más significativos que surgieron de los movimientos de Lutero y de Zwinglio fue el de los anabautistas.
La palabra «anabautista» insinúa la idea de «bautismo
sobre bautismo» o de «rebautismo». Los anabautistas rechazaban la validez del bautismo de niños y
sostenían que los que habían sido bautizados cuando niños debían someterse al
bautismo de los creyentes. Los anabautistas fueron
perseguidos por
Los anabautistas diferían entre ellos mismos en sus puntos de
vista. Algunos estaban más cerca del modelo neotestamentario,
mientras que otros eran extremadamente radicales. En general, creían que la
iglesia estaba compuesta únicamente de creyentes y que el bautismo de niños, al
ser invención humana, era inválido. No estaban de acuerdo sobre el método de
llevar cabo el bautismo. Derramar agua era lo que más comúnmente practicaban
los anabautistas a principios del siglo dieciséis;
pero, después de estudiar más a fondo el tema, la mayoría de los anabautistas hicieron un cambio en el método de bautizar de
modo que empezaron a bautizar por inmersión.
Los anabautistas creían en la separación de la iglesia y del
Estado, y en esto se separaron de Zwinglio. La
mayoría rechazaba la predestinación y hacían énfasis en el libre albedrío.
Creían en la autonomía de la congregación local.
Entre los
dirigentes de este grupo estaban Baltasar Hubmaier
(h. 1480—1.528) y Conrad Grebel
(1498—1526), que trabajó con Zwinglio desde 1520
hasta 1525. Al comienzo, Zwinglio enseñaba que el
bautismo de niños era inaceptable, pero más adelante cedió en este punto de
vista. Grebel acusó a Zwinglio
de no restaurar en su totalidad la enseñanza neotestamentaria
sobre este tema y lo desafió a sostener un debate. Aunque Zwinglio
se desempeñó con deficiencia en el debate, pudo ejercer suficiente influencia
para convencer al concejo municipal de que se unieran contra los anabautistas.
En 1526,
el concejo decidió dar a muerte a todos los anabautistas
ahogándolos, dando como resultado que muchos huyeron de la ciudad. Hubmaier y otros se fueron a Europa occidental,
estableciendo iglesias que reflejaban los puntos de vista de ellos. Con el
tiempo, Hubmaier fue capturado y quemado en la
hoguera por orden del imperio. Su esposa fue ahogada por la autoridad de los
dirigentes católico-romanos.
Meichior Hoffmann (1500—1543)
llegó a ser dirigente del ala radical de los anabautistas.
El enseñaba que Cristo iba a volver a la tierra e iba a establecer un reino
terrenal en 1533, en Estrasburgo, Alemania. Al fracasar la profecía de Hoffmann, un hombre llamado Jan Mattys llegó a ser el dirigente de esta ala del movimiento.
Este decidió que en lugar de Strasbourg, la ciudad de
Münster sería la ubicación del nuevo reino. No
obstante, fue muerto en su intento por tomar la ciudad por la fuerza. Mattys fue sucedido por Juan de Leiden, que se casó con la
viuda de Mattys y con otras dieciséis mujeres. Se
aprobó la práctica de la poligamia, lo que se justificó aprovechando el hecho
de que en Münster el número de mujeres no casadas era
mayor que el de hombres.
Luego, anabautistas de toda Europa occidental entraron a raudales
a Münster y pronto dominaron la ciudad. Todos los que
rehusaban aceptar los puntos de vista de los anabautistas
eran obligados a salir de la ciudad. Juan de Leiden se proclamó como el rey y aseveró
que gobernaría hasta que Cristo viniera. Estas condiciones extremas impulsaron
a los protestantes y a los católicos a unirse con el propósito de sofocar el
movimiento anabautista. En 1536, la ciudad de Münster fue tomada por la fuerza del dominio de los anabautistas y los miembros del grupo fueron asesinados
despiadadamente. En muchos lugares, los anabautistas
fueron ahogados o ejecutados con otros espantosos métodos.
Por un
tiempo pareció que la totalidad del movimiento anabautista
estaba condenado a la extinción. Sin embargo, un hombre llamado Menno Simons (1496—1561), salvó
el movimiento mediante un enfoque más inteligente de este y de las Escrituras. Simons, antiguo sacerdote católico de Los Países Bajos,
estudió los puntos de vista anabautistas, dio la
espalda al sacerdocio y se afilió al grupo. En Los Países Bajos tomaron el
nombre de «Los hermanos» para no ser blanco de la generalizada hostilidad
contra los anabautistas. «Los hermanos» pronto
adoptaron el nombre «Menonitas», por el nombre de pila de su nuevo dirigente.
Simons creía que él había sido llamado por Dios para
proteger el movimiento. Hacía hincapié en que la membresía
en la iglesia se obtenía por la conversión personal sellada por el bautismo a
la edad adulta. Enseñaba en contra de que la iglesia fuera controlada por el
Estado, y en contra de que los miembros ocuparan puestos civiles o llevaran
armas. Un gran grupo de anabautistas de Holanda
emigraron a América y establecieron
La segunda
generación de reformadores no recibió el «bautismo» cuando eran niños; por lo
tanto, desecharon el nombre de anabautistas, negando que hubieran sido
bautizados nuevamente. Algunas congregaciones se llegaron a conocer como
«bautistas». Las congregaciones alemanas influenciadas por el movimiento
tomaron el nombre de Dunkards o Tunkards.
Algunos de ellos emigraron a América, llevando consigo las prácticas de la
inmersión triple y del lavamiento de los pies. Los cuáqueros, los menonitas,
los menonitas amish, los dunkards
y los bautistas tuvieron todos su origen en el
movimiento anabautista.
“husitas”- Estos seguidores de Juan Huss (h. 1369—1415) de Bohemia (que hoy es
Winfred
Ernest Garrison y Alfred T. DeGroot, The Disciples of
Christ, A History (Historia de los discípulos de Cristo) (St. Louis: Bethany Press, 1948), 36.
F. W. Mattox, The Eternai Kingdom, A History of the Church of Christ (El reino eterno, una
historia de la iglesia de
Cristo) (Delight, Ark.: Cospel Light Publishing Co.,
1955),
264—65. Ibíd., 265.
6V. Glenn McCoy, Return to
the Oid Paths, A History of the Restoration Movement
(Volver a las sendas antiguas,
una historia del movimiento de restauración)
(Yorba Linda, Calif.:
McCoy Publications,
1998), 37—40.