TIEMPO DE REFORMA
“…y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el
hoyo” (Mateo 15:14).
El
movimiento de
ENRIQUE
VIII Y
Enrique
VIII, que gobernó Inglaterra desde 1509 hasta 1547, comenzó su reinado siendo
un católico de probada lealtad, que ganó incluso el título de «Defensor de la
fe» otorgado por el papa, por escribir en contra de
Durante el
reinado de Enrique VIII no se hicieron cambios doctrinales. Sencillamente, el
nombre de
Con el tiempo, Enrique VIII hizo arreglos para
casarse con cinco mujeres más. Solo la segunda de estas, Juana Seymour, le dio
el deseado heredero masculino, Eduardo VI.
Eduardo VI
solo tenía nueve años de edad cuando murió Enrique VIII. Eduardo VI gobernó
Inglaterra desde 1547 hasta 1553. El gobierno estuvo a cargo de consejeros,
entre los cuales se destacó el Duque de Somerset. Estos hombres eran
inequívocamente protestantes en cuanto a sus puntos de vista y promovieron un
programa de reforma, que incluyó la introducción del primer Libro de Oraciones
en 1549. Un segundo Libro de Oraciones sustituyó al primero en 1552. También se
aprobaron los Cuarenta y Dos Artículos. Estas dos adiciones fueron mayormente
la obra del Obispo Cranmer, a quien se analiza más
adelante en esta lección. Con algunas revisiones, estos dos documentos se
convirtieron en la norma doctrinal básica de la iglesia de Inglaterra.
MARÍA
En vista
de que María era la hija mayor de Enrique VIII, ella sucedió en el trono a
Eduardo VI y reinó desde 1553 hasta 1558. Al igual que su madre Catalina, María
mantuvo su lealtad a la iglesia Católica Romana y al papa. Abrogó la
legislación protestante y restableció la autoridad de
EL
OBISPO CRANMER
Tomás Cranmer (1489—1556) fue arzobispo de Canterbury desde 1533
hasta su muerte. Era un dirigente del movimiento protestante. Por lo tanto,
cuando María ascendió al trono, ella exigió a Cranmer
que se retractara de todo lo que había dicho en contra de la iglesia Católica
Romana y de las prácticas de esta. Al verse amenazado de muerte, se retractó
por escrito de todo lo que había dicho en contra del Catolicismo. Su
retractación no fue suficiente para satisfacer a los que gobernaban, por lo
tanto, se ordenó que Cranmer hiciera una retractación
ante el pueblo en una asamblea pública. En ese momento, Cranmer
rehusó hacer tal cosa; de hecho, retiró su carta de disculpa. Al verse frente a
la muerte, hizo la siguiente declaración:
“Y ahora me referiré al grave asunto que tanto
molesta mi conciencia, más que cualquier otro que haya dicho o hecho en mi
vida; y ello es haber divulgado escritos contrarios a la verdad, a los cuales
ahora renuncio y desecho como cosas escritas con mi mano, contrarias a la
verdad que he creído en mi corazón, y que fueron escritas por temor a la muerte
y con la esperanza de salvar mi vida; y esta es la única razón por las que he
escrito o firmado de mi puño y letra tales actas desde mi degradación; en las
cuales he expresado muchas ideas falsas. Y debido a que mi mano ofendió al
escribir contrario a mi corazón, ella deberá ser quemada primero. Y en cuanto
al papa, lo rechazo como enemigo de Cristo y como anticristo con toda su falsa
doctrina”.
Los oficiales
arrastraron fuera de la asamblea a Cranmer y lo
quemaron en la hoguera. Se cuenta que lo primero que puso en el fuego fue la
mano con que firmó la aseveración, y que la vio mientras se quemaba. Seis meses
antes de la muerte de Cranmer, otros dos dirigentes
protestantes, Hugh Latimer
y Nicholas Ridley, también habían sido quemados
vivos. Muchos de los «exiliados marianos», los que escaparon de la sangrienta
persecución llevada a cabo durante el reinado de María, hallaron refugio en
Ginebra, Suiza, y fueron expuestos a la influencia de Juan Calvino.
RESTABLECIMIENTO
DEL PROTESTANTISMO
Isabel, la
hija de Enrique VIII y Ana Bolena, goberné Inglaterra
desde 1558 hasta 1603. Durante el reinado de ella se restableció el
protestantismo. Se rechazó una vez más la supremacía papal e Isabel fue
declarada «Gobernadora suprema de
Aunque los
protestantes estaban ansiosos por escapar del dominio católico, eran como
ciegos que se dejaban guiar por ciegos. Aceptaron nuevas enseñanzas de los
hombres en lugar de volver a las doctrinas que se presentan en las Escrituras.
FUENTES: Esta lección es parte de una serie de
reimpresiones de V. Glenn McCoy, Return
to the Old
Paths: A History of the Restoration Movement (Volver a las sendas antiguas: Historia del
Movimiento de Restauración) (Yorba Linda, Calif.: McCoy Publications,
1998), 34—36. Usado con permiso.