Romanos:
La
Justificación por la fe
EL
TÍTULO
Esta es la primera de las epístolas o cartas
de Pablo. Todas llevan el nombre de los destinatarios. Esta epístola se dirige
«a todos los que [están] en Roma, amados de Dios», especialmente a los
«santos», esto es, a los cristianos (1:7).
LOS
ANTECEDENTES
Pablo escribió trece o catorce epístolas
(vea notas sobre Hebreos). Sus epístolas pueden dividirse en dos categorías:
las que fueron enviadas a congregaciones (Romanos_2a Tesalonicenses) y las que
fueron enviadas a individuos (1ª Timoteo— Filemón o Hebreos).
Romanos se ubica en primer lugar entre las
epístolas de Pablo, no porque fuera la primera que se escribió, sino porque se
le reconoce como la obra maestra de Pablo. A diferencia de muchas de las
epístolas de Pablo, Romanos no responde a problemas especiales de alguna
congregación; antes, es «un manifiesto conciso del cristianismo, que abarca
desde los fundamentos hasta los resultados de este».
El comienzo y el final de Romanos (1:9-13;
15:22- 32; 16:1, 23) brindan algunos antecedentes del libro. Pablo se
encontraba en Acaya (concretamente en Corinto). Había terminado de recolectar
los fondos para los santos pobres de Jerusalén, así que el momento era el final
de su tercer viaje misionero. Es probable que Pablo escribiera la epístola
durante su estadía de tres meses en Corintio, antes de salir para Jerusalén
(Hechos 20:2-3; note Romanos 16:1 y recuerde que Cencrea era el principal puerto
marítimo de Corinto). Es probable que se escribiera a finales del 57 d. C. o a
principios del 58 d. C. Pablo había deseado por largo tiempo ir a Roma (note
Hechos 19:21). Su plan era ir primero a Jerusalén, luego a Roma y de aquí a
España. Cuando Pablo escribió a los cristianos de Roma, él sabía que podría
morir cuando llegara a Jerusalén (vea Hechos 20:22-25; 21:13-14). Por lo tanto,
tenía varios motivos para escribir: Si hacía el viaje a Roma, esta epístola
podía preparar el camino para una visita provechosa. Si, por el contrario, se
le impedía ir, esta epístola podía lograr gran parte de lo que esperaba lograr
con una visita (1:11).
El libro se divide naturalmente en dos
partes: los primeros ocho capítulos constituyen la sección «doctrinal» y la
esencia del libro; los últimos ocho capítulos constituyen la sección de
aplicación, que trata asuntos prácticos relacionados con las verdades
presentadas en los primeros ocho capítulos (vea el compendio) El tema del libro
es «la justificación por la fe». Pablo presenta su tesis en 1:17, al citar
Habacuc 2:4: «... como está escrito:
Mas el justo por Zafe vivirá». Romanos
amplía una serie de ideas que se encuentran en una epístola anterior: la
epístola a los Gálatas (vea las notas sobre este libro). Hay partes de Romanos
que son difíciles de entender (2ª Pedro
3:15-16), pero es un libro que produce gran
provecho
por el esfuerzo que hay que hacer para entenderlo. Es como lo que solía decir
un maestro: «¡Si atrapas Romanos, Dios te atrapa a fi!».
COMPENDIO
INTRODUCCIÓN
(1:1-17).
I.
CONTENIDO DOCTRINAL (1:18—8:39).
A.
La condenación (1:18-3:20).
1.
Los gentiles.
2.
Los judíos.
B.
La justificación (3:21-5:21).
C.
La santificación (6-7).
D.
La glorificación (8).
II.
CONTENIDO PRÁCTICO (9—16).
A.
Una explicación (9-11). Se reconcilia la justificación
por la fe:
1.
Las promesas que se hicieron a Israel
2.
La fidelidad de Dios.
B.
La aplicación (12:1-15.13).
CONCLUSIÓN
(15:14—16:27).
LECCIONES
DE ROMANOS
La doctrina de la justificación por la fe es
una de las más consoladoras de toda la Biblia. Dios no espera obediencia
perfecta (si la esperara, todos estarían perdidos: 3:23; 6:23). Antes, lo que
El busca es fe; si halla fe en nuestros corazones, El la toma en cuenta como si
fuéramos justos (5:4). Debe recalcarse, sin embargo, que Pablo no enseña
«salvación por la fe solamente». El comienza y termina su carta haciendo notar
que la fe de la cual habla es una fe que lleva a la obediencia (1:5; 16:26). En
10:16 usa los conceptos de fe y obediencia de modo intercambiable.
A Romanos se le ha comparado con un hermoso
anillo, en el cual el capítulo 8 es el brillante de este, y el versículo 28 es
el destello del brillante. Romanos 8:28 es uno de los más grandes pasajes de la
Biblia que se refieren a la providencia de Dios. No dice que todas las cosas
son buenas, sino que Dios hace que todas las cosas ayuden a bien. Dios vive y
está activo en el mundo para bendecir a Sus hijos.
No hay, en toda la Biblia, un capítulo más
práctico que Romanos 12. Apréndalo; ¡luego vívalo! —Lo que el espíritu Santo
hace— (Romanos 8)
Cuando
somos bautizados, Dios nos da el don del Espíritu Santo (Hechos 2:38; vea
Gálatas 4:6). El propósito de este don no es que los cristianos tengan la
facultad para hacer milagros (todos los cristianos tenían este don en tiempos
neotestamentarios, pero no todos podían hacer milagros). ¿Cuál es el propósito
de este don? ¿Qué hace hoy el Espíritu Santo por nosotros los cristianos?
El cristiano tiene algo que el pecador
extranjero no tiene. El Espíritu Santo no lo hace todo por el cristiano, pero
sí hace algo. En Filipenses 1:19, Pablo se refiere a «la suministración del
Espíritu». La palabra griega que se traduce por «suministración» significa
«abundante provisión». Dios ha provisto abundantemente para nosotros por Su
Espíritu.
El
Espíritu Santo trabaja hoy en los cristianos al menos de tres modos: por la Palabra
(Efesios 6:17; 2ª Pedro 1:21); por medio
de morar en el cristiano (8.9, 11; 2ª Timoteo 1:14; 1ª Corintios 3:16; 6:19; 1ª Juan
3:14;
4:13) y de modo providencial, como uno de los miembros de la Deidad (8:28). Al
estudiar los pasajes acerca de lo que el Espíritu hace por los cristianos, no
podemos ser dogmáticos acerca de cómo realiza El cada función. ¡El cómo no es
tan importante como saber (y creer) que El trabaja por nosotros!
Un gran pasaje sobre la obra del Espíritu
Santo en las vidas de los cristianos es Romanos 8. ¡En la primera parte del
capítulo, se menciona al Espíritu dieciocho o diecinueve veces! Hagamos una
reseña del capítulo para entender qué es lo que el Espíritu hace por nosotros
los cristianos.
I.
EL ESPÍRITU SANTO PUEDE DARNOS LA VICTORIA SOBRE LA VIDA (8:1-10).
A.
El «ahora» del versículo 1 se refiere al
capítulo 7, que hablaba sobre derrota (note 7:15, 18-19, 24).
B.
¡Un nuevo elemento se ha añadido: el Espíritu
Santo de Dios! (versos 1-2, 4-5, 9- 10). ¡Por medio del Espíritu, en lugar de
derrota, podemos tener victoria!
II.
EL ESPÍRITU SANTO NOS PUEDE DAR VICTORIA SOBRE LA MUERTE (8:11).
A.
Cristo fue resucitado de entre los muertos por
el poder de Dios. Del mismo modo, nosotros seremos resucitados por el Espíritu
que mora en nosotros.
B.
Nota: En vista de que todos serán resucitados,
sean buenos o malos (Juan 5:28- 29), Romanos 8:11 debe de referirse a una
resurrección a vida eterna.
III.
EL ESPÍRITU SANTO PUEDE DARNOS VICTORIA SOBRE LA TENTACIÓN (8:13).
A.
Romanos 7:24: «... ¿quién me librará de este
cuerpo de muerte?» Respuesta: ¡Por el Espíritu, podemos «hacer morir» las obras
del cuerpo! Somos fortalecidos por el Espíritu en el hombre interior (Efesios
3:16, 20).
B.
De vez en cuando se oye a alguien decir: «Cuando
sea capaz de vivir la vida cristiana, me bautizaré»; sin embargo, ¡uno no puede
vivir la vida cristiana sin ser cristiano y sin contar con la ayuda del
Espíritu de Dios!
IV.
EL ESPÍRITU SANTO PUEDE DARNOS VICTORIA SOBRE LA INDECISIÓN (8:14a).
A.
En la Biblia, se dice de Dios que El «guía» a
Su p9eblo. En este texto, se dice del Espíritu que El «guía» a los cristianos.
Deben evitarse dos extremos: uno es afirmar que el Espíritu es responsable de
toda decisión que tomemos y el otro es negar que el Espíritu tiene influencia
en nuestras vidas. El Espíritu podría dirigimos de varios modos:
1.
Está clarísimo (y no hay duda alguna) que nos
guía por medio de la Biblia que El inspiró.
2.
Otras posibilidades:
a. De modo
providencial (por medio de puertas que se nos abren; vea 1ª Corintios 16:9; etc.).
b. Por la
conciencia.
c. Por el
consejo de amigos piadosos, etc.
B.
Como ya se dijo anteriormente, no podemos ser
dogmáticos acerca de «cómo». Lo más importante es que entendamos que Dios esta
activo en nuestras vidas (vea Salmos 37:23).
V.
EL ESPÍRITU SANTO NOS DA VICTORIA SOBRE LA INCERTIDUMBRE (8:14 b-17, 23).
A.
¡El hecho de que Dios nos dio Su Espíritu
cuando fuimos bautizados constituye una poderosa prueba de que somos hijos de
Dios, con todas las bendiciones de los herederos de Dios!
1.
Las «primicias» (verso 23) constituían una
garantía del resto de la cosecha.
2.
Las «primicias» significa lo mismo que las «arras»
del Espíritu (Efesios 1:13-14; 2ª
Corintios 1:21-22; 5:5). «Arras» significa «promesa» o «garantía», tal
como «depósito de garantía». ¡El Espíritu Santo es un «desembolso inicial» del
cielo!
B.
Vea el versículo 16: «El Espíritu mismo da
testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios». Esto no se refiere
a lo que expresa la frase «un sentimiento es mejor cuando se siente que cuando
se nos cuenta». Tampoco se restringe a una promesa de la Biblia. Antes, a
medida que vemos lo que Dios hace por nosotros por Su Espíritu, ¡se nos da
certeza de que El nos ama y de que somos Sus hijos! ¡Qué seguridad nos da esto!
VI.
EL ESPÍRITU SANTO NOS PUEDE DAR LA VICTORIA SOBRE LA DEBILIDAD (8:26-27).
A.
Todos somos débiles a veces. El Espíritu Santo
nos ayuda en nuestra debilidad. La palabra «ayuda» proviene de una palabra
griega, “sunantilambano”: Sun
(«con»), anti («contra, opuesto»), lambano («aceptar o recibir»). Imagínese que
trata usted de levantar un mueble que es demasiado pesado para una sola
persona. Alguien debe ponerse del otro lado y levantarlo con usted. ¡Ese
«alguien» es el Espíritu Santo, que le capacita para hacer lo que no puede
hacer solo!
B.
Se da una ilustración concreta de cómo nos
ayuda el Espíritu Santo: nos ayuda cuando oramos. Los «gemidos indecibles» son
aquellos (Viene de la página 14) profundos sentimientos nuestros que no podemos
expresar con palabras.
CONCLUSIÓN
A.
¿Tenemos que entenderlo todo acerca del
Espíritu Santo para que El pueda trabajar en nuestras vidas? No tenemos que
entenderlo. La clave para que el Espíritu trabaje en nuestras vidas consiste en
«[andar] conforme al Espíritu» (verso 4), en otras palabras, ¡obedecer los
mandatos del Espíritu que se encuentran en el Nuevo Testamento que El nos ha
dado!
B.
¿Mora el Espíritu Santo en usted? ¡Si no mora,
usted no es de Jesús! (Verso 9.) ¡Usted necesita bautizarse y recibir este
maravilloso don!