Lucas:
Cristo
el Hijo del Hombre
EL
TÍTULO
El evangelio de Lucas lleva el nombre de su
autor. Muchos autores cristianos primitivos identifican a Lucas, «el médico
amado» (Colosenses 4:14), como el autor. Las pruebas internas confirman esta
postura (por ejemplo, el autor usa cierta cantidad de términos médicos).
LOS
ANTECEDENTES
Una singular característica del evangelio de
Lucas es la introducción (1:1-4) dirigida a Teófilo («amante de Dios»). Esta
introducción nos lleva a concluir que Lucas mismo no fue discípulo durante el
tiempo cuando vivió Jesús, sino que fue convertido más adelante, tal vez por
Pablo. La introducción también muestra que Lucas no fue un simple amanuense del
Espíritu Santo, sino que llevó a cabo una investigación personal de «lo que
realmente sucedió». Entre las fuentes de material disponible para Lucas habría
estado la especial revelación que se le hizo a Pablo (lera Corintios 11:23). La
tradición también sostiene que la información acerca del principio de la vida
de Cristo provino de María la madre de Jesús.
Otra singular característica acerca del
evangelio de Lucas es que tiene una continuación: Hechos (cf. 1:1-4 y Hechos 1:1).
Los pasajes de Hechos en que se usa la primera persona (Hechos 16:10; 20:5; 21:1;
etc.), nos dicen que Lucas a menudo viajó con Pablo. Los descubrimientos
arqueológicos confirman que Lucas fue un historiador fiel, lo cual da gran peso
a su relato de la vida de Jesús y de eventos posteriores.
Al igual que Marcos, Lucas escribió
aparentemente para lectores no judíos. No obstante, mientras el relato de
Marcos parece haberse dirigido a los romanos amantes de la acción, el de Lucas
parece escrito para el intelectual, el estudioso. Muchos concluyen que Lucas
tenía presentes a lectores griegos. Si Lucas mismo era griego (según parece
probable; estudie Colosenses 4:10-11, 14), él fue el único autor no judío del
Nuevo Testamento.
El evangelio de Lucas recalca la perfecta
humanidad de Jesús: «El Hijo del Hombre», contrastando con Juan, que recalca la
deidad de Jesús: «el Hijo de Dios». El libro se resume en 19:10: «Porque el
Hijo del Hombre vino a buscar ya salvar lo que se había perdido».
En vista de que el libro de Lucas termina
abruptamente, es probable que el evangelista concluyera su escritura cerca del
62 d. C., antes del primer juicio de Pablo en Roma. Si Lucas escribió su
evangelio poco antes de escribir Hechos, la fecha de la escritura se habría
situado entre el 60 y el 62 d. C. Así, los tres evangelios sinópticos se
terminaron de escribir a principios de los sesenta d. C. (vea notas sobre Mateo
y Marcos).
Algunas palabras deberían decirse acerca del
«problema sinóptico». El «problema» es diferente para los creyentes y los no
creyentes. Los creyentes
en
la inspiración verbal tienen problemas para entender por qué los autores varían
en los detalles del mismo relato. En realidad, esto eleva la credibilidad de
ellos como testigos; pues son de dudar los testigos que relatan un mismo
testimonio sin variar una sola palabra. Muchas teorías se han /concebido: que
los autores copiaron unos de otros, que todos copiaron de un documento común,
etc. Las semejanzas no deberían ser problema, porque todos los evangelios
tuvieron un mismo autor: el Espíritu Santo de Dios (2ª Timoteo 3:16- 17; note 2ª Pedro 1:21).
COMPENDIO
I.
LA PREPARACIÓN DEL HIJO DEL HOMBRE (1:1-4:13).
A.
Su nacimiento en Belén.
B.
Su niñez en Nazaret.
C.
Su bautismo en el Jordán.
D.
Su ubicación en la historia (genealogía).
E.
Su batalla contra Satanás (las tentaciones).
II.
EL PODER DEL HIJO DEL HOMBRE (4:14-9:50).
A.
El ministerio comienza (4:14—5:16).
B.
El ministerio es criticado (5:17—6:11).
C.
El ministerio continúa (6:12—8:56).
D.
El ministerio culmina (9:1—50).
III.
LA PREDICACIÓN DEL HIJO DEL HOMBRE (9:51—18:30).
A.
Jesús «[afirma] su rostro para ir a Jerusalén]»
(9:51-13:21).
B.
Jesús «[se encamina] a Jerusalén» (13:22- 17:10).
C.
En Su viaje a Jerusalén, El pasa por Galilea y
Samaria (17:11-18).
IV.
LA PASIÓN DEL HIJO DEL HOMBRE (18:31— 23:56).
A.
El último viaje (18:31—19:27).
B.
La última semana (19:28—22:46).
C.
El último día (22:47—23:56).
V.
LA PERFECCIÓN DEL Hijo DEL HOMBRE (24).
A.
La resurrección (24:1—49).
B.
La ascensión (24:50—53).
LECCIONES
DE LUCAS
Lucas tiene el material más singular de los
tres evangelios sinópticos. Por ejemplo, solo Lucas habla del nacimiento y la
infancia de Jesús. La mayor parte de la sección III del compendio, titulada «La
predicación del Hijo del Hombre», es exclusiva de Lucas. En esta sección
hallamos uno de los relatos más favoritos del mundo: la parábola del hijo
pródigo (15:11—32).
El evangelio de Lucas hace ciertos énfasis
especiales. Por ejemplo, presta atención especial a las mujeres en los relatos
de María, la viuda de Naín, la mujer pecadora, etc. También recalca la
dedicación de Jesús a la oración. Revela que Él oraba en todos los eventos importantes
de su vida (3:21; 6:12-13; 9.l8 ss.; etc.).
No fue un campesino supersticioso sino un
culto doctor el que escribió que Jesús realmente nació de una virgen, que Jesús
realmente ayudó a las personas en sus cuerpos, que Jesús realmente murió en la
cruz (no fue que sencillamente se desmayó), y que Jesús resucitó en cuerpo.
¡Podemos confiar en los evangelios y en todo lo que ellos consignan!
El
camino a Emaús
(Lucas
24:13—35)
¿Recuerda usted aquellas famosas películas,
protagonizadas por Bob Hope y Bing Crosby, que llevaban por título «Camino a
Singapur», «Camino a Zanzíbar», «Camino a Marruecos» y así por el estilo?
Echemos una mirada a una épica en un «camino» que es infinitamente más
significativa que aquellos entretenidos filmes: «El camino a Emaús» (24:13-35;
vea Marcos 16:12-13).
La historia comienza una tarde, casi
anocheciendo, del día en que Jesús resucitó de entre los muertos. El tema es la
«esperanza», la esperanza que se perdió: «...
nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel» (verso 21).
Ande usted conmigo en «el camino a Emaús».
I.
SE PIERDE LA ESPERANZA (24:13-14).
A.
Cleofas (24:18) y su acompañante se dirigen
hacia Emaús, una ciudad que está a unos diez kilómetros de Jerusalén. Ellos
deben de estar felices en su viaje a casa durante la primavera; sin embargo,
recién salieron de un funeral. No fue cualquier funeral, sino el funeral de
Aquel en quien ellos pusieron su esperanza y su confianza: el funeral de Jesús.
B.
Mientras caminan, ellos hablan acerca de la
muerte de Jesús y acerca del misterio del sepulcro vacío (24:22-24). Hablan,
discuten y razonan (24:15), pero no tienen una respuesta satisfactoria. La
esperanza se ha desvanecido.
II.
SE RECUPERA LA ESPERANZA (24:15-27).
A.
Jesús se les une, pero ellos no lo reconocen
(verso 16), tal vez se deba a la intervención divina, o tal vez se deba a que
«cerraron sus ojos» (Mateo 13:15) a la posibilidad de la resurrección. A menudo
no atinamos la cercanía del Señor, por falta de fe (2ª Reyes 6:17).
B.
Luego Jesús les pregunta por qué están
tristes. Le hablan de sus esperanzas fallidas. Luego Jesús, usando las
Escrituras, muestra cómo la crucifixión fue parte de los planes y propósitos de
Dios. ¿No le hubiera encantado a usted haber oído ese sermón, cuando Jesús
comenzó con el Génesis y abarcó todas las Escrituras (tales como Génesis 3:15;
Salmos 22; Isaías 53), explicando cómo se aplicaban a El?
C.
¡La esperanza de ellos se renovó! Cuando Jesús
les «abría las Escrituras» (24:32), se avivó y ardió con llamarada el fuego de
esperanza que había en sus corazones, un fuego al que le pasó de todo, menos
extinguirse.
III.
SE RECONOCE LA ESPERANZA (24:28-32).
A.
Cuando llegan a Emaús, Jesús comienza a
dejarlos. (El jamás presiona a nadie para que lo reciba.) Es un momento crucial
para los discípulos. Si dejan que Jesús se vaya, jamás sabrán que han visto al
Señor resucitado; sin embargo, le instan a pasar la noche con ellos. Jesús
entra en la casa de ellos; El desea entrar en la suya también. El está a la
puerta y llama, esperando que usted oiga Su voz y abra la puerta de su corazón
(Apocalipsis 3:20).
B.
Es normal que el dueño de la casa actúe como
anfitrión en la comida, pero aparentemente le piden a, Jesús que cumpla esa
función. Cuando El da gracias por el pan (como lo había hecho en tantas
ocasiones: 9:16; 22:19), hay algo en la manera como lo hace, que les habla al
corazón, y ellos lo reconocen (24:35). ¡Este es Jesús! ¡No está muerto, está
vivo!
C.
¡El desaparece de inmediato! Deseaba que ellos
supieran, y que nosotros supiéramos, que ya no está limitado por la carne.
Puede estar en cualquier lugar; puede estar en todo lugar (Mateo 28:20).
¡Cuando más reducida es la esperanza, El está a su lado!
IV.
SE PONE EN PRÁCTICA LA ESPERANZA (24:33-35).
A.
¡El mensaje del evangelio se dio con el fin de
que se compartiera! ¡Estos hombres tienen un suceso que contar! Corren los diez
kilómetros que les separan de Jerusalén, en medio de la noche, ¡para decirles a
los demás discípulos que han visto a Jesús!
B.
Luego Jesús aparece en la habitación, en medio
de ellos [...] y los discípulos tienen que ser convencidos. Tenemos que poner
punto final a la lección allí, con dos personas que emprendieron la marcha
sobre «el camino a Emaús» con la esperanza muerta, ¡y terminaron ese viaje con
la esperanza viva!
CONCLUSIÓN
A.
Durante esta comida ordinaria, con pan
ordinario, en una casa ordinaria, ¡fueron sucesos extraordinarios los que se
llevaron a cabo! Este puede ser un día extraordinario para usted, ¡si tan solo
«abre sus ojos» a las bendiciones que el Señor tiene para usted y le responde!
B.
No basta con saber acerca del pan para saciar
el hambre. No basta con saber acerca del agua para apagar la sed. No basta con
saber acerca de la Botánica para llenarse las fosas nasales con el perfume de
las flores.
No
basta con saber acerca de la resurrección, para recibir la esperanza de la vida
eterna. ¡Crea en la resurrección, y muestre su fe por la obediencia al
evangelio! (Romanos 6:3-4.) ¡Permita al Señor que le haga extraordinario este
día! (Lucas 24:13-35).