Efesios:
Cristo
y su Iglesia
EL
TÍTULO
Esta epístola de Pablo lleva el nombre de
los que se mencionan en el versículo 1: «a los santos y fieles [...] que están
en Éfeso». En vista de que la frase «en Éfeso» no se encuentra en algunos de
los manuscritos más antiguos, puede que esta sea una epístola general que se
habría escrito con el fin de que circulara entre las iglesias, comenzando con
la de Éfeso. El hecho de que la epístola no tenga saludos personales para los
que estaban en Éfeso, a pesar de que Pablo pasó varios años en esa ciudad, le
da credibilidad a esta teoría.
LOS
ANTECENDENTES
Efesios es la primera de cuatro epístolas
llamadas «epístolas de la prisión». Todas mencionan las cadenas de Pablo (vea
3:1; Filipenses 1:7, 13-14; Colosenses 4:3,18; Filemón 9,13). Hay mucha
relación entre estas epístolas. Dos fueron entregadas por Tíquico (6:21;
Colosenses 4:7). Tres mencionan a Timoteo (Filipenses 1:1; Colosenses 1:1;
Filemón 1). Dos mencionan a Onésimo (Colosenses 4:7; Filemón 10). En dos de ellas,
los mismos cristianos envían saludos (Colosenses 4:10-14; Filemón 23-24). Es
probable que todas se escribieran más o menos a un mismo tiempo y desde un
mismo lugar. Es probable que el lugar fuera Roma, durante el primer
encarcelamiento de Pablo, cerca del 60—62 d. C.
Pablo había tenido interés por largo tiempo
en Éfeso. Había querido ir en esa dirección cerca del comienzo de su segundo
viaje, pero Dios tenía otros planes para él. El hizo una breve parada en Éfeso,
cuando volvía de ese viaje a casa (puede que la congregación hubiera dado
inicio allí para ese tiempo). Pablo trabajó allí de dos a tres años durante su
tercer viaje (Hechos 19). Mientras estuvo allí, el evangelio se propagó por esa
región (Hechos 19:10; Apocalipsis 2:11). De Éfeso, Pablo viajó a Macedonia y
Acaya (vea antecedentes de lera y 2ª Corintios), luego emprendió la marcha de
regreso a Jerusalén. Cuando iba de regreso él presentó un gran sermón a los
ancianos de la iglesia de Éfeso (Hechos 20:17-38). Cuando Pablo llegó a
Jerusalén, el fue arrestado. Estuvo encarcelado en Cesarea durante dos años,
luego en Roma durante dos años más. Si Pablo escribió esta epístola desde Roma,
entonces la escribió cuatro o cinco años después de la última vez que visitó Éfeso.
Aunque relativamente breve, Efesios es uno
de los escritos más excelentes de Pablo. En pocos capítulos describe el
magnífico alcance del plan de Dios para la redención del hombre por medio de
Cristo, y el efecto que este debe tener en cada persona que está «en Cristo».
En años posteriores, Éfeso siguió siendo una
ciudad clave para la causa de Cristo. Cuando Pablo fue liberado de la prisión,
aparentemente hizo un viaje a Éfeso, luego dejó a Timoteo allí (vea notas sobre
lera Timoteo). También, según una fuerte tradición, el apóstol Juan estuvo en
Éfeso durante los últimos años de su vida (vea notas sobre el evangelio de
Juan). Apocalipsis, del cual Juan es el autor, se dirige a las siete iglesias
de Asia, comenzando con la de Éfeso (Apocalipsis 2:11).
COMPENDIO
I.
CONTENIDO DOCTRINAL: Lo que Dios ha hecho por nosotros (1—3).
A.
Saludo de Pablo (1:1-2).
B.
Dios nos ha bendecido con toda bendición
espiritual en Cristo (1:3-14).
C.
La primera oración de Pablo (1:15-23).
D.
Dios nos ha salvado por Su gracia (2:1-10).
E.
Dios nos dio paz, con El y con nuestros
semejantes (2:11-22).
F.
Dios reveló Su propósito eterno (3:1-13).
G.
La segunda oración de Pablo (3:14-21).
II.
CONTENIDO PRÁCTICO: Lo que, por lo tanto, nosotros debemos hacer (4—6).
A.
Esforzarnos por guardar la unidad (4:1-6).
B.
Usar los dones que Dios nos da, para lograr
Sus propósitos (4:7-16).
C.
Despojarnos del «viejo hombre» y vestirnos del
«nuevo hombre» (4:17-5.20).
D.
Aprender a relacionarnos con los demás
(5:21-6:9).
1.
Esposos y esposas (5:22-23).
2.
Padres e hijos (6:1-4).
3.
Amos y esclavos (6:5-9).
E.
Vestirnos de la armadura cristiana y orar
(6:10-20).
F.
Consideraciones finales (6:21-24).
LECCIONES
DE EFESIOS
A Efesios se le ha llamado «la epístola de
la iglesia». Es un mini-curso sobre la iglesia: Cristo es la cabeza de todas
las cosas en la iglesia (1:22; vea 5:28); la iglesia es el cuerpo de Cristo
(1:22-23); somos reconciliados con Dios en el cuerpo, la iglesia (2:16); la
gloria y la sabiduría de Dios son dadas a conocer por la iglesia (3:10, 21); la
iglesia era parte del plan eterno de Dios (3:10-11); solo hay un cuerpo, la
iglesia (4:4; vea 2:16); el propósito de Dios es que la iglesia crezca (4:16);
Cristo es el Salvador del cuerpo, la iglesia (5:23); la iglesia está sujeta a
Cristo (5.24); Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella (5:25, 29);
Cristo desea que la iglesia sea santa (5:25-27); Cristo y la iglesia son uno
(5:31-32). ¿Puede alguien decir que la iglesia del Señor es poco importante?
La palabra «misterio», en el sentido que la
usa Pablo (1:9; 3:3-4,9; 5:32; 6.19) no se refiere a «secretos misteriosos
disponibles solamente para los iniciados». Antes se refiere a aquello que en el
pasado fue un misterio, pero que ahora ha sido revelado (3:3-5). Pablo esperaba
que sus lectores (y nosotros) entendiéramos «el misterio» (3:4).
Una de las frases favoritas de Pablo es «en
Cristo». El usa tal frase más de cien veces en sus epístolas; casi un tercio de
estas referencias se encuentran en Efesios. Préstele atención a esta frase;
márquela; piense en ella. ¡Qué maravillosa idea es que nosotros podemos estar
en Cristo! (Vea las lecciones de Filipenses.)
«La
unidad del Espíritu»
(Efesios
4:1-6)
La primera parte de la sección práctica
recalca la unidad (4:3, 13). Dios desea que Su pueblo esté unido (Proverbios 6:19;
Salmos 133:1; Juan 17:20-23; 1ª
Corintios 1:10-13). No hay fórmulas mágicas para la unidad; es necesario
que se hagan esfuerzos diligentes de parte de todo cristiano. El texto bajo
estudio da dos requisitos esenciales para la unidad:
I.
UNIDAD DE ESPÍRITU Y DE ACTITUD (4:1-3).
A.
¡Nuestras vidas deben guardar armonía con el
gran plan y propósito de Dios! (Verso 1; capítulo 3.)
1.
¡Esto incluye que seamos uno! (Versos 2-6.)
2.
¡Esto comienza con un espíritu de unidad!
(Versos 2-3.)
B.
Cuatro grandes necesidades para llevarnos bien
con los demás (verso 2).
1.
Humildad: No debemos tener un concepto
demasiado alto de nosotros mismos (Romanos 12:3).
2.
Mansedumbre: Esta es fortaleza bajo control;
un espíritu de sumisión (5:21).
3.
Paciencia: Significa literalmente
longanimidad, esto es, que no tengamos animosidad.
4.
Soportarse los unos a los otros en amor: Debemos
estar conscientes de nuestras propias fallas y «aguantar» las fallas de los
demás (note Mateo 17:17).
C.
Es necesario hacer un esfuerzo para guardar «la
unidad del Espíritu» (verso 3).
1.
Ser solícitos [diligentes]: En la NEB se lee:
«no escatime esfuerzo alguno».
2.
Guardar [conservar]: La unidad proviene de
Dios (2:14); nuestro trabajo es mantenerla.
3.
La unidad del Espíritu: Note 1ª Corintios 12:13. La unidad que hemos de
conservar es la que proviene del Espíritu de Dios (note que los versículos 4-6
constituyen una sola oración en el griego).
II.
UNIDAD DE ENSEÑANZAS Y PRÁCTICAS (4:4—6).
A.
Debe haber un equilibrio entre un espíritu
aprobado por Dios y la doctrina aprobada por Dios.
1.
No podemos olvidar la doctrina y
«sencillamente amar».
2.
Debemos estar unidos en cuanto a los fundamentos
del cristianismo 1ª Corintios 1:10-13,
Efesios 4:13-15; Filipenses 2:2).
a. Los «siete
unos» son típicos de los fundamentos (otros fundamentos incluyen la cena del
Señor).
b. Asuntos
esenciales, cuestiones de fe, frente a asuntos no esenciales, cuestiones de
opinión (Romanos 10:17; 14).
B.
Debemos estar unidos, por causa de las cosas
que tenemos en común: los «siete unos».
1.
Unidad de organización: Un cuerpo (verso 4).
a. El cuerpo
es la iglesia (Efesios 1:22- 23; Colosenses 1:18).
b. Este no es
un cuerpo «invisible», sino que se compone de cristianos (Romanos 12; 1ª Corintios
12) que son miembros de congregaciones locales (Romanos 16:16).
2.
Unidad de inspiración: Un espíritu (verso 4).
a. En el
contexto, este es el Espíritu Santo (que se menciona doce veces en el libro).
b. Guiados por
las enseñanzas del Espíritu (6:17), somos bautizados y recibimos el Espíritu como
un don (Hechos 2:38) para ayudarnos a cultivar el fruto del Espíritu (Gálatas
5:22-23).
3.
Unidad de propósito: Una esperanza (verso 4).
a. Los hombres
enseñan muchas esperanzas. Una de estas es una utopía terrenal.
b. La única
esperanza del cristiano es el cielo (Romanos 5.2; Colosenses 1:5; Tito 1:2).
4.
Unidad de autoridad: Un Señor (verso 5).
a. «Señor»
significa «amo, soberano». El Señor de nuestra vida es Jesús (Hechos 2.36).
Jesús tiene toda potestad (1:22-23; Mateo 28:18). Debemos obedecerle (Lucas
6.46). No tenemos otro amo espiritual.
b. Hay muchos
a quienes se les llama «señor» (le Corintios 8:5), pero solo hay un Señor
aprobado por Dios.
5.
Unidad de enseñanzas: Una fe (verso 5).
a. Es probable
que esto se refiera al conjunto de enseñanzas que llamamos Nuevo Testamento
(Judas 3).
b. Este es un
conjunto de enseñanzas que se centran en Jesús (Juan 8:24).
6.
Unidad de prácticas: Un bautismo (verso 5).
a. Esto
significa literalmente «una inmersión». De los seis bautismos que se mencionan
en el Nuevo Testamento, solamente el que se ordena en la gran comisión (Mateo
28:18-20), se incluyó en Efesios como parte del plan de Dios. Note los aspectos
esenciales de este único bautismo:
(1) Inmersión
en agua (Hechos 8:38-39; Romanos 6:3-4).
(2) Personas
que han alcanzado la edad de la responsabilidad (no niños) (Mateo 28:19-20;
Marcos 16:15-16).
(3) Con el fin
de ser salvos de pecado, y de ser añadidos al cuerpo de los salvos, esto es, la
iglesia (Marcos 16:16; Hechos 2:38; 22:16; Gálatas 3:27).
b. Todos necesitan
«un bautismo» (Hechos 19:1-5) según el modelo del Nuevo Testamento.
7.
Unidad de adoración: Un Dios (verso 6).
a. La máxima
fuente de unidad es Dios.
b. Los
cristianos creen que Dios creó este mundo (es «Padre de todos»), lo domina («es
sobre todos»), lo sustenta (es «por todos») y lo llena (es «en todos»).
c. ¡Debemos
esforzarnos por agradar a Dios en todo!
CONCLUSIÓN
La
unidad es asunto de todo cristiano. ¿Está usted en el cuerpo? Si está, ¿tiene
usted espíritu de unidad?