Mateo:
Cristo
el Rey
EL
TÍTULO
Los padres de la iglesia primitiva le
atribuyen a Mateo, cuyo nombre significa «don de Dios», haber sido el autor del
libro que lleva su nombre. Habiendo sido un recaudador de impuestos, antes de
conocer a Jesús, Mateo pasó a ser uno de los doce apóstoles (Mateo 9:9ss.;
10:3; Marcos 3:18; Lucas 6:15; Hechos 1:13). También se le conoció como Leví
(Marcos 2:14; Lucas 5:27ss.).
LOS
ANTECEDENTES
Las imágenes de Daniel 2 presentaron un
resumen de la historia del mundo hasta el momento en que Dios estableció Su
reino: la cabeza de oro representaba al Imperio Babilónico; el pecho y los
brazos de plata representaban al Imperio Medo-persa; el vientre y los muslos de
bronce, al Imperio Griego; las piernas de hierro (con pies de hierro mezclado
con barro), al Imperio Romano. En el momento histórico cuando se pone punto
final al Antiguo Testamento, los Babilonios habían sido derrotados por los
Medo- persas y los judíos habían regresado del cautiverio. En los cuatrocientos
años que transcurrieron entre el Antiguo Testamento y el Nuevo, el Imperio
Medo- persa fue sucedido por el Imperio Griego, cuando Alejandro Magno
conquistó el mundo. Cuando este murió, su territorio se dividió en cuatro
partes: Grecia, Asia, Egipto y Siria. La tierra de los judíos estuvo dominada
al principio por Egipto, luego lo estuvo por Siria. Los excesos de uno de los
soberanos sirios, Antioco Epífanes, llevó a la
revuelta de los macabeos y a un período de independencia judía. Este período de
libertad terminó cuando la tierra entró bajo dominio romano. En ese momento de
la historia, «cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo»
(Gálatas 4:4).
Los primeros cuatro libros del Nuevo
Testamento presentan la vida de Jesús. A estos cuatro libros se les llama a
menudo «los evangelios», pero es preferible considerarlos como «relatos del
evangelio», en vista de que solo hay un evangelio (buenas nuevas). A estos
libros también se les clasifica a menudo como «de género biográfico», sin
embargo, no siguen las normas establecidas para este género. No es el propósito
de los cuatro autores, hacer una relación cronológica de la vida de Jesús desde
el nacimiento hasta la muerte. Más bien, por la guía del Espíritu Santo, cada
uno de ellos seleccionó eventos de la vida de Jesús para mostrar quién fue El y
por qué vino a la tierra. Los tres primeros relatos se conocen como «los
evangelios sinópticos» porque guardan un parecido entre ellos, y es probable
que se escribieran en una misma época más o menos. El evangelio de Juan se
escribió para un propósito diferente, y es probable que la fecha de su
escritura fuera muchos años después de los primeros tres.
En cada evangelio parece haberse tenido
presente un grupo de lectores diferente; cada uno de ellos tiene un énfasis
especial. El evangelio de Mateo parece estar dirigido especialmente a lectores
judíos, con el fin de convencerlos de que Jesús de Nazaret era el Mesías
anunciado en las Escrituras antiguo- testamentarias. Mateo cita más de cien pasajes
antiguotestamentarios (1:23; 2:6, 15, 23; etc.). El usa términos conocidos para
los judíos, tales como «hijo de David» (1:1). Se le da énfasis a Jesús como un
Rey que vino a establecer Su reino. La palabra «reino» aparece cincuenta y
cinco veces en el libro.
Debido a la naturaleza profética del
capítulo 24, es razonable suponer que el libro fue escrito antes de la
destrucción de Jerusalén en el 70 d. C. Según la tradición antigua, Mateo fue
el primer evangelio que se escribió.
COMPENDIO
I.
ANTECEDENTES Y PREPARACIÓN (1- 4).
II.
MINISTERIO EN GALILEA (5-18).
A.
El sermón del monte (5—7).
B.
Milagros (8:1—11:1).
C.
Parábolas (11:2—13:53).
D.
Oposición y retiro (13:54—16:12).
E.
Se anticipa la muerte de Jesús (16:13—18:35).
III.
MINISTERIO FINAL (19—28).
A.
Viaje a Jerusalén (19—20).
B.
La entrada triunfal (21:1—16).
C.
Enseñanzas (21:17—25:46).
D.
Las últimas horas (26—27).
E.
La resurrección y la gran comisión (28).
LECCIONES
DE MATEO
En los evangelios, tenemos la culminación de
todo lo que Dios había hecho a través de los años, según se consigna en los
treinta y nueve libros del Antiguo Testamento. Las lecciones más importantes de
los evangelios son que Jesús es el Hijo de Dios, y que El nos amó tanto, que
vino a la tierra a morir por nosotros. ¡Una aplicación lógica de estas verdades
es que debemos dedicar nuestras vidas a El!
No obstante, los evangelios también están
repletos de enseñanzas prácticas. Esto es algo que es especialmente cierto del
evangelio de Mateo, que presenta a Jesús como el Gran Maestro. Solo Mateo
recoge el sermón del monte (5—7). Mateo también contiene muchas parábolas que
no recogen los demás autores, tal como la parábola de las diez vírgenes, en el
capítulo 25.
Mateo también es el evangelio que nos dice
que el reino anunciado es la iglesia (16:18-19). ¡En vista de que el Rey Jesús
vino a establecer Su reino, esto es una indicación de la importancia que tiene
la iglesia en los planes y propósitos de Dios!
Mateo termina con uno de los más grandes
desafíos jamás dado a los hombres. Jesús dice: «Por tanto, id, y haced
discípulos a todas las naciones, bautizándolos...» (28:19). La iglesia
primitiva hizo frente a este desafío. ¿Le estamos haciendo frente nosotros?
«Setenta
veces siete»
(Mateo
18:21-35)
Una parte importante de los propósitos de
Jesús para Sus seguidores, es que ellos tengan un corazón que perdona. Esto es
lo que claramente se desprende de la parábola de los dos deudores, que
solamente Mateo recoge.
I.
SE ENSEÑA ACERCA DEL PERDÓN: La pregunta de Pedro (18:21—22).
A.
La pregunta de Pedro (verso 21): «¿Hasta siete [veces]?» Tal vez habló
de siete porque Jesús había usado ese número anteriormente, al hablar acerca
del perdón (Lucas 17:4).
B.
La respuesta de Jesús: «setenta veces siete»
(verso 22).
1.
No es que Jesús ponga límite a nuestro perdón.
Antes, esta enorme cantidad recalca lo siguiente:
a. Debemos
cultivar el hábito de perdonar.
b. ¡Es absurdo
mantener un historial de todas las ofensas que se han cometido contra nosotros!
(Note 1ª Corintios 13:5, NIV)
2.
El perdón era un componente vital del plan de
Jesús para Su iglesia (6:14-15; Lucas 6:37; Efesios 4:31-32; Colosenses 3:13).
II.
SE ILUSTRA EL PERDÓN: La parábola de los dos deudores (18:23-35).
A.
El contraste de la parábola se hace entre las
dos cantidades que se adeudan.
1.
Es imposible ser dogmáticos en cuanto a las
cantidades exactas en términos del presente. Los diez mil talentos no se
referían a diez mil unidades de moneda, sino a cierto peso de metal precioso.
En relación con los cien denarios, esta era la cantidad que un obrero corriente
ganaba en cien días de trabajo. Lo importante no es la cantidad exacta, sino el
contraste. ¡Para los efectos que nos interesan, imagínese $10.000.000 en
comparación $ 18! ¡Al siervo que no usó de misericordia se le perdonó una deuda
de $10.000.000, pero él mismo no perdonó una deuda de $18!
2.
La enseñanza concreta: Nosotros hemos pecado y
tenemos una deuda que jamás podríamos pagar, pero Dios nos dio un don gratuito
cuando nos perdonó (Romanos 6:23). Por lo tanto, debemos estar preparados y
dispuestos a perdonar las pequeñas ofensas con que nos hieran.
B.
Las grandes lecciones de la parábola:
1.
La parábola subraya la desesperanza del
pecador que no cuenta con la gracia de Dios.
2.
¡Nos enseña la necesidad de que los que han
sido perdonados, ellos también perdonen! (Verso 35.)
III.
SE COMENTA EL PERDÓN: Algunos asuntos prácticos.
A.
¿Qué significa perdonar? ¿Podemos «perdonar y
olvidar» en el sentido literal de los términos? No podemos. Ni siquiera Dios
perdona y olvida en el sentido literal (De otro modo, no tendríamos el libro de
Génesis, que recoge pecados que fueron perdonados.) Cuando la Biblia dice que
Dios «no [se acordará] más de [nuestro] pecado» (vea Jeremías 31:34), significa
que El nos trata como si esos pecados no hubieran ocurrido. Podemos aprender a
hacer lo mismo. El perdón en realidad ocurre:
1.
Lo que el texto recalca es perdón a corto
plazo, o perdón inmediato. Entre otras cosas, esto es lo que significa:
a. Tomamos la
determinación de no hablar del pasado; tratamos de no permitir que afecte nuestras
relaciones, y tratamos de [estar] en paz con todos los hombres» (Romanos 12:18).
b. Tomamos la
resolución de no vengarnos, dejando tales asuntos en las manos de Dios: «Mía es
la venganza, yo pagaré, dice el Señor» (Romanos 12:19).
c. Procuramos
lo mejor para aquel a quien perdonamos; procuramos su bienestar. En Romanos 12:20 se lee: «Así que, si tu enemigo tuviere
hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto,
ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza».
c.
3.
El perdón a largo plazo toma tiempo.
a. Seguimos
trabajando en tratar al perdonado como si nada hubiera ocurrido. Trabajamos en
nuestros sentimientos y le pedimos a Dios que nos ayude.
b. El proceso
de perdonar está completo cuando podemos recordar el incidente sin dolor.
B.
Lo que el perdón puede hacer por usted:
1.
Mantendrá la amargura fuera de su corazón (vea
Hebreos 12:15).
2.
Le hará libre. (Si usted permite que la
amargura le carcoma su corazón, ¡estará dejando que la persona objeto de esa
amargura controle su vida!)
3.
Le ayudará espiritual, emocional y
físicamente.
4.
Le producirá satisfacción y paz.
CONCLUSIÓN
Haga
personal esta lección. ¿A quién desea Dios que perdone usted?