La esencia del
hogar
De la serie general: Lo más importante es el amor
(Lección 10)
Si en algún lugar existe el amor, es en
nuestro hogar donde debe existir. Después de la salvación, y de una debida
relación con Dios, no hay necesidad más grande en
el mundo de hoy día, que la de hogares en los cuales reine el amor. Vivimos en
un mundo en el que la gente se está despedazando. Pero si tenemos un refugio al
cual podemos llegar al final del día, un refugio en el cual encontremos
que se preocupan por nosotros y nos tienen compasión y amor, podemos sobrevivir. Y si/ por el contrario, lo que
vamos a encontrar en el hogar, es más problema, presión e infelicidad, se nos vuelve áspero el vivir
de un día a otro.
En
NECESITAMOS
AMARNOS UNOS A OTROS EN EL HOGAR
Esto fue lo que dijo el sabio:
«Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde
hay odio» (Proverbios 15.17). En
El dinero y las posesiones y los mejores cortes de carne no constituyen
un hogar. Un hogar es un lugar en el cual estar juntos y disfrutar de lo que
sea que haya en la despensa —y en el que se tiene amor. En Oseas 11.4, Dios habla de las «cuerdas de
amor». Un verdadero hogar tiene muchas «cuerdas de amor».
En la lección que precedió a esta, hablamos
acerca de la necesidad de que la novia y el novio se amen el uno al otro, y de
que hagan un compromiso de por vida el uno con el otro.
Papá ha de amar a mamá: Lo más
importante que un hombre puede hacer por sus hijos es amar a la madre de ellos.
Note los siguientes pasajes del Antiguo Testamento:
Isaac [...] tomó a Rebeca por mujer, y la amó
(Génesis
24.67).
Y Jacob amó a Raquel, y dijo [a su suegro Labán]: Yo te serviré siete años por
Raquel tu hija menor [...] Así sirvió Jacob por Raquel siete años; y le parecieron como pocos
días, porque la amaba (Génesis 29.18, 20).
[Se dice de Elcana
que] a Ana daba una parte escogida; porque amaba a Ana (1° Samuel 1.5).
Y el rey amó a Ester (Ester 2.17).
Alégrate con la mujer de tu
juventud
[...] Su amor te satisfaga en todo
tiempo (Proverbios 5.18-19, NASB).
Goza de la vida con la mujer que
amas [con tu esposa, KJV], todos los días de la vida de tu vanidad que te son
dados debajo del sol (Eclesiastés9.9).
[Dice la novia acerca del esposo:]
Su bandera sobre mí fue de amor (Cantar de los Cantares 2.4).
El desafío más grande de todos se
encuentra, sin embargo, en el Nuevo Testamento en Efesios 5 (y se repite en Colosenses 3.19):
Maridos, amad a vuestras mujeres,
así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella [...] Así también los maridos deben amar a sus mujeres
como a sus mismos cuerpos [...] Cada uno de vosotros ame también a
su mujer como a sí mismo (vers.os 25, 28, 33).
¡Los maridos han de amar a sus mujeres como Cristo amó a la iglesia!
Imagínese todo lo que Cristo hizo por la iglesia. Sus pensamientos no eran para
sí mismo, sino para la iglesia. Renunció al cielo por la iglesia. En Su amor,
fue totalmente desinteresado, totalmente entregado y totalmente servicial. Por
último, murió por la iglesia. ¡Cuando considero este desafío, sólo atino a
pedir a todos que oren por los que somos esposos y que estamos
haciendo el esfuerzo por cumplir la casi imposible tarea de amar a nuestras
esposas como Cristo a la iglesia!
Pero también mamá ha de amar a papá. He aquí dos pasajes pertinentes:
Mical [... ] hija de Saúl amaba a David (1° Samuel 18.20).
Las ancianas [... ] enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos
(Tito
2.3-4).
Luego, tanto mamá como papá han de amar a los hijos. Tal como se acaba de hacer notar, las mujeres
jóvenes han de ser enseñadas «a amar [...] a sus hijos».
En el Salmo 127.3, se nos dice que los hijos son una
bendición: «Herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del
vientre». Así, a menudo leemos en las Escrituras acerca de padres que aman a
sus hijos (no siempre con sabiduría, pero los aman siempre). Abraham amaba a
Isaac (Génesis 22.2). Isaac amaba a Esaú, Rebeca amaba a Jacob (Génesis 25.28), y Jacob amaba a José (Génesis 37.3). Éxodo 21.5 habla de un esclavo que, habiendo sido liberado, eligió seguir siendo esclavo
por amor a su esposa y a sus hijos.
Creo que podríamos usar incluso Mateo 10.37 aquí, aunque la idea clave sea negativa, donde Jesús dice: «El que ama a padre o madre más
que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o
hija más que a mí, no es digno de mí». Jesús dice
que nuestra máxima prioridad debe ser el amor por Él,
pero note lo que da por sentado. Lo que da por sentado es que amamos a nuestros
hijos e hijas.
Y como contraparte, los hijos han de amar
a mamá y a papá. Note Mateo 10.37 nuevamente. Allí se da por sentado
que amamos a padre y madre.
Cuando Pablo enumeró los terribles pecados de su época, él incluyó el «no ser amoroso» (Romanos 1.31; 2ª Timoteo 3.3, NASB). Esta frase es la forma negativa de
la palabra storge —que significa amor familiar.
Permítame decir también que el hijo número uno de la familia, debe amar al hijo número dos,
y al número tres, y así por el estilo. Lucas 14.26 es la versión de Lucas de lo dicho por Jesús en Mateo 10.37 —e incluye a hermanos y hermanas.
La idea fundamental es que en la familia todos tienen que amar a todos.
¡Cuánto necesitamos hogares en los que se cumpla el amor!
Para hacer tan práctica como sea
posible esta lección, permítame preguntar: ¿Qué significa
amarse unos a otros en el hogar?
A riesgo de sonar como disco rayado, diré nuevamente que en el texto griego original, la mayoría de las referencias al amor que hay en el
Nuevo Testamento, usan la palabra ágape —y que el amor ágape procura lo mejor para el
ser amado
Las consecuencias de esto son
trascendentales en lo que concierne al hogar, pero
el tiempo sólo me permitirá subrayar un punto: El amor suple necesidades.
En su excelente libro sobre el evangelismo a través de la amistad, llamado Concentric Circles of Concern (Círculos concéntricos
de preocupación), W. Oscar Thompson, Jr., insiste en este punto una y otra vez. En su resumen
del punto, dice:
NO es una palabra de emoción, NO es
una palabra de sentimiento.
El amor es, más bien, Una palabra
de razón, Una palabra de voluntad, Una palabra de acción. ¡El amor es hacer!
El amor construye
relaciones; El amor mantiene relaciones; El amor cumple
relaciones; El amor inicia relaciones;
El amor suple necesidades, no necesariamente todas las
necesidades, sino las que Dios aprueba. No es el propósito primordial del amor,
hacer que otros cambien, sino llenar sus necesidades. Cuando es necesario un
cambio, el amor actúa indirectamente, mostrando preocupación por lo malo y reforzando
lo bueno. El amor ágape es desinteresado, no se preocupa por sí mismo,
sino que se preocupa por la otra persona. «Servios por amor los unos a los
otros» (Calatas 5.13).
Cuando digo que el amor suple necesidades, me refiero a toda clase de
necesidades. El amor vela, por ejemplo, por las necesidades materiales.
El esposo ha de amar a su esposa como a su propio cuerpo (Efesios 5.28). Nuestro cuerpo tiene necesidades materiales y
nosotros tratamos de suplirlas. Del mismo modo, el que ama «provee para los
suyos» (1ª Timoteo 5.8).
El padre que trabaja arduamente para ganarse la vida está expresando
amor. La madre que mantiene la casa limpia y prepara buenas comidas —a menudo después de un trabajo adicional— está expresando amor.
Tal vez este sea un buen momento para preguntar: ¿Apreciamos
nosotros estas expresiones de amor? Rara vez las valoramos, no considerándolas
realmente como expresiones de amor, y actuamos así aun cuando otros, que no
tienen quien cuide de ellos, ¡darían casi cualquier cosa con tal de ser amados
de tal manera!
Pero el amor también vela por las necesidades emocionales.
Todos tenemos necesidades emocionales. Necesitamos saber que somos
amados. Necesitamos saber que somos aceptados. Necesitamos saber que estamos
seguros. Necesitamos que se nos dé seguridad de lo anterior de vez en cuando.
Así que aprenda a expresar su amor. Expréselo con palabras.
Esposos y esposas, el Cantar de los Cantares es su manual para expresarse amor
el uno al otro. Léanlo juntos. Si les gusta, rían juntos por la manera como se
expresaba el amor en el pasado —pero sin pasar por alto el punto.
Se decían que se amaban el uno al otro. La frase «mi amado» se encuentra
más de una docena de veces en el libro. También se dedicaban piropos el uno al
otro. Los esposos deben tomar nota de la forma como comienza el capítulo 4: «¡Cuan hermosa eres,
querida, cuan hermosa eres!» (NASB).
También exprese su amor con acciones. Recuerde 1ª Juan 3.18: «No amemos [solamente] de palabra
ni de lengua, sino de hecho y en verdad». Esposas y esposos, también hay besos
en nuestro manual: «¡Oh, si
él me besara con besos de su boca! [... ] Su paladar, dulcísimo» (Cantar de
los Cantares 1.2; 5.16). Y hay abrazos: «Y su derecha me
abrace» (Cantar de los Cantares 8.3). Hay un doctor
que considera que todos necesitamos por lo menos cuatro abrazos al día —e incluso los receta. Pero hace notar que no hay
problema con pasarse de lo recetado. «Nadie se ha muerto a causa de una
sobredosis de abrazos», dice ese doctor.
¡Cuánto necesitan aprender las madres y los padres a expresarse su amor
el uno al otro! La mayoría de los matrimonios mueren, no por una explosión,
sino por una fuga gradual —a medida que descuidamos los
pequeños detalles que dicen: «Te amo».
Lo anterior no debe limitarse a las expresiones de amor entre mamá y
papá. Los hijos también necesitan saber que los padres los aman, y los padres
necesitan saber que los hijos los aman.
Ya que estamos hablando acerca del amor que suple necesidades, no
olvidemos las necesidades espirituales. Si el amor realmente «procura lo
mejor», no puede descuidar el aspecto espiritual, pues esta es la necesidad más
importante de todas.
Si amo a mi familia, como cabeza de hogar que soy (Efesios 5.23; 6.1), me cercioraré de que se les enseñe
Al considerar nuestras necesidades, subrayemos que cada uno de los
miembros de la familia tiene necesidades especiales. Papá tiene sus propias
necesidades especiales. Necesita una
esposa cuyo deseo en la vida sea complacerlo a él, y hacerlo un exitoso esposo
y padre. Necesita una esposa que lo reverencie como autoridad puesta por Dios
en el hogar (Efesios 5.22-23). Necesita una esposa que instruya a
sus hijos para que sean leales y amorosos con Dios y con su padre. Necesita el
amor corporal de su esposa. Hace algún tiempo recorté la siguiente breve
historia del Readerfs Digest, escrita por una esposa demasiado ocupada:
Después de que me hice cargo de
unos proyectos más de la cuenta, mis responsabilidades se me comenzaron a
acumular. Para reducir a un mínimo las posibilidades de que se me olvidara
algo/ comencé a hacer una lista diaria de cosas que debía recordar, en la que
tachaba lo que iba terminando. Unas dos semanas después le fanfarroneé a mi
esposo Clarence con estas palabras: «Gracias a esa
lista no he descuidado un solo detalle importante».
No mucho tiempo después volví a
casa, después de una reunión que se prolongó hasta avanzada la noche, y busqué
mi lista para revisar las actividades del día siguiente. Encontré escrita en
ella, de puño y letra de mi esposo, entre la «1:30 —cita con el peluquero» y «limpieza del armario para ropa blanca», una
nota que decía: «Seducir a Clarence».
Mamá tiene algunas necesidades especiales también.4 Necesita un esposo
que acepte sus responsabilidades como líder espiritual del hogar. Necesita un
esposo que la ame con devoción sacrificial (recuerde
que los esposos deben amar a sus esposas como Cristo ama a la iglesia).
Necesita estar segura de que su esposo es hombre de una sola mujer.
¿No es una pena que tengamos que
subrayar el último punto?
Luego, Mamá necesita elogios
sinceros; necesita sentirse apreciada. Al final de la descripción de la mujer
virtuosa de Proverbios 31, se hace notar que «su marido [...] la alaba» (verso 28). Primera Pedro 3.7 manda a los hombres «dar honor» a
sus esposas. A propósito, parte de lo que una esposa necesita para sentirse
apreciada, es saber que las opiniones de ella son valoradas.
Los hijos tienen necesidades especiales. Necesitan dos padres que
se amen el uno al otro. Necesitan padres que los amen a ellos —y que les hagan saber que son amados— tan sólo porque son miembros de la familia. No
porque sean hermosos... ni talentosos... ni populares... ni siquiera porque
sean buenos... sino porque son parte de la familia. Puede que no siempre
esté de acuerdo con todo lo que mis hijos hagan, y tengo que bregar con
ello de la mejor manera que pueda, pero ellos siempre serán mis hijos y los
amaré. ¿Puede imaginarse usted al padre del hijo pródigo enviando a su esposa a
toparse con el muchacho que viene a casa, y que lo reciba diciéndole:
«Destrozaste el corazón de tu padre cuando te fuiste, y él no tiene intenciones
de hablarte más»?
Necesitan padres que sean buenos ejemplos, que les muestren qué
es el cristianismo. Necesitan padres que se preocupen por ellos lo suficiente
para tomarse el tiempo tanto para enseñarles como para instruirlos
(Proverbios 22.6). Pablo presentó el siguiente
desafío a los padres, en Efesios 6.4: «Y vosotros, padres, no provoquéis
a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor».
Los hijos necesitan padres que les enseñen lo bueno, les alienten en lo bueno y
los corrijan cuando hagan lo malo, e incluso los castiguen si fuere
necesario.
Porque el Señor al que ama,
disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo (Hebreos 12.6; énfasis nuestro).
La vara y la corrección dan
sabiduría; Mas el muchacho consentido avergonzará a su madre (Proverbios 29.15).
(Muchos recordarán la paleta
colgada en la pared con la inscripción que decía: «Te necesito cada hora».)
Si verdaderamente estoy procurando
lo mejor para mi hijo, mi deseo será que crezca para que llegue a ser lo que
debe. Ello supondrá alguna disciplina correctiva. Si no la aplico,
Después de haber dicho que cada uno
de los miembros de la familia tiene necesidades especiales, debería
decir también que cada miembro de la familia tiene necesidades individuales,
las necesidades que son singularmente suyas. Esto me lleva a estas últimas
palabras acerca de llenar necesidades. Si yo voy a expresar mi amor mediante el
velar por las necesidades, por lo menos tres cosas van a ser necesarias:
1) Debo
hacerme sensible a las necesidades de los miembros de mi familia.
Permítame volver a la ilustración
usada por Pablo. En ella el apóstol me dice que debo amar a mi esposa como a mi
propio cuerpo (Efesios 5.28). ¿Alguna vez ha dado con el dedo del
pie contra algo? Lo más probable es que sí. Todavía puedo recordar cuando
andaba descalzo en el verano. Por lo menos una vez cada verano, daba con el
dedo gordo del pie contra algo, y tan grave era, que se me desprendía la uña
hasta la mitad. ¡El daño causado al pie, el dolor y la angustia eran
insoportables! Cuando dio usted con el dedo gordo del pie contra algo, ¿se dio
cuenta de ello? ¡Por supuesto que sí! ¿Y qué hizo? Se ocupó de esa
necesidad. Pablo dice que nuestras esposas han de ser tan queridas para
nosotros como lo son nuestros propios cuerpos. Si ella es lastimada,
necesitamos ser lo suficientemente sensibles para darnos cuenta. Después,
es necesario que actuemos con el fin de tratar de aliviarle el dolor.
Hay hombres de negocios que se
esfuerzan en gran manera tratando de ser sensibles a las necesidades del
público, con el fin de ganar más dinero. Sin embargo, son hombres que pueden
estar teniendo una casa llena de personas que sufren, y ni siquiera estar
dándose cuenta, en lo más mínimo, de las necesidades de ellas. Se requiere de
nosotros que seamos sensibles.
2) Debo
darme cuenta de que las necesidades cambian.
No puedo pretender que por haber
hecho algo por las necesidades de alguien, ya hice lo que debía, y que ahora
puedo olvidarme de ello y dedicarme a otra cosa. El amor debe mantenerse
siempre en «la agenda de asuntos pendientes». Es algo de lo cual debemos estar
ocupándonos de ahora en adelante.
Las necesidades de mama y papá
cambian. Las necesidades que tenemos al principio, cuando nos casamos, difieren
de las que tenemos cuando llegan los hijos y estamos tratando de sobrevivir
financieramente. Estas necesidades difieren de las que tenemos cuando los hijos
dejan el hogar y empezamos a envejecer.
Las necesidades de los hijos
cambian. A éstos se les debe enseñar a ser cada vez más independientes, y al
final necesitan que se les anime a vivir su propia vida (Mateo 19.5). En Deuteronomio 32.11, Moisés usa la ilustración de un águila madre que obliga a sus
polluelos a salir del nido y a aprender a volar; él compara esto con la guía
que Dios le da a Su pueblo:
Como el águila que excita su
nidada, Revolotea sobre sus pollos, Extiende sus alas, los toma, Los lleva
sobre sus plumas.
Llega el día cuando los hijos deben
dejar el nido. Cuando ese momento llega, es necesario que les ayudemos a hacer
tal transición de la manera menos dolorosa posible. Dicho con otra metáfora, el
padre amoroso es el que está dispuesto a despegar a sus hijos de las faldas de
su madre.
3) Debo
darme cuenta de que todo esto lleva tiempo. Aunque esto es muy obvio,
según se desprende de todo lo que hemos dicho.
No era tan difícil hace algunos
años. Las familias de antes pasaban más tiempo juntas sin proponérselo que las
de hoy cuando se lo proponen. Comíamos las tres comidas del día juntos.
Hablábamos juntos. La mayoría de las personas trabajaban juntas —ya sea en la granja, o en el negocio de la familia.
La mayoría de los ratos de juego y diversión, por pocos que fueran, se pasaban
juntos. Pero esto era antes de la época de la televisión y las vidas aisladas.
De nada sirve, sin embargo, que nos
pongamos a añorar los «viejos tiempos». Debemos hacer lo que esté a nuestro
alcance en los tiempos actuales, bajo las condiciones actuales.
Dicho de modo sencillo, esto significa que debemos sacar tiempo para
estar juntos. Podemos apagar la televisión y comer juntos. Podemos apartar
tiempos especiales para la familia —tal vez una noche a la semana— y hacer todo lo que esté a nuestro alcance para
impedir que otras cosas interfieran. Podemos hacerles saber a los demás
miembros de nuestra familia que ellos son más importantes para nosotros que el
periódico y que la transmisión del partido de fútbol. Podemos hacerles saber a
nuestros hijos que, siempre y cuando sus peticiones sean razonables, ellos
pueden interrumpirnos para pedirnos ayuda o para contarnos acerca de su día.
No, no estamos hablando de algo que
sea fácil. No estamos hablando de algo que va a cambiar de la noche a la
mañana. De lo que estamos hablando es de algo por lo cual vale la pena hacer un
esfuerzo, y por lo cual orar. Porque estamos hablando acerca del amor en
el hogar.
Si el tiempo lo permitiera, valdría
la pena hablar acerca del hecho de que el amor tiene la capacidad de pasar
por alto muchas/altas. Primera Pedro 4.8 es un pasaje que merece un serio
estudio en relación con el estrés de la vida en familia: «Y ante todo, tened
entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados».
Pero este análisis tendrá que esperar para la próxima vez.
CONCLUSIÓN
Hace algún tiempo, el gobierno de
la antigua Alemania Oriental publicó una enciclopedia socialista de ocho tomos.
En ésta se notaba una importante y significativa omisión. Carecía de una
sección sobre el amor. En contraste con esto, el amor impregna el cristianismo
de arriba a abajo, de un lado al otro, del frente al fondo, de proa a popa. Y
no hay lugar en el que se necesite más que en el hogar. El amor le pone la
esencia al hogar.
Si usted tiene un hogar con pocas
posesiones materiales, pero es un hogar que está lleno de amor, usted es
realmente rico. Pero si vive en una mansión en la que no hay amor, usted es
pobre.
Ahora vamos a entonar un cántico de
invitación. Si usted no ha estado mostrando amor a los demás miembros de su
familia, no pase al frente. Tan pronto como pueda, después de este
servicio, vaya a ellos, y ruégueles que le perdonen, y dígales que con la ayuda
de Dios usted se comportará mejor. Si usted no ha mostrado amor a Dios
mediante obedecer a Su voluntad, o si usted ha hecho daño a Su causa, por favor
pase al frente.