EL GOBIERNO DE LOS ANCIANOS

 

(Lección 6)

 

     El trabajo de un anciano o pastor es la mas grandiosa de las actividades del ser humano en esta vida«  Es una actividad que se ha de desear (I Timoteo 3:l). Por este motivo es que el anciano que gobierna bien, debe ser tenido por digno de “doblada honra” (I Timoteo 5:17). La recompensa para el anciano fiel será concedida por el mismo Señor Jesucristo "... el Pastor de los pastores” (I Pedro 5:4).  Por este motivo es que el grupo de ancianos de cada congregación debe de  ser apreciado, por su consagración, sinceridad y trabajo.

      Es muy lamentable que al puesto de anciano se desea por motivos equivocados como un trabajo para ser explotado en lo material.  Otras veces el anciano  o los ancianos son usados por otros que tienen fines perversos, otorgándoseles la autoridad y el poder que la Biblia no les concede.

    Cuando Santiago y Juan mostraron ambiciones materiales, el Señor les dijo: “...”sabéis que los príncipes de los  Gentiles se enseñorean sobre ellos, y los que son grandes ejercen sobre ellos potestad, más entre vosotros no será así».»" (Mateo 20:25,26).   La palabra "potestad", que es usada aquí por el Señor  (katakurieuo), es la misma palabra que usa Pedro (1Pedro 5:3) y que se traduce "enseñorearse". Es por esto que los ancianos no deben ser “señores” del rebaño, sino siervos de la grey... “siendo ejemplo de servicio”.

    Se hace mención  a esto porque hay la idea muy extendida que los ancianos tienen autoridad, hasta el grado de pensar que sus decisiones son infalibles, y que sus decisiones y acciones no pueden ser discutidas.  Algunas veces cuando los ancianos actúan arbitrariamente  y alguien no se sujeta a sus decretos se le acusa de estar en rebelión "a la autoridad de Dios".  Tal actitud no es escritural, e indica la necesidad de estudiar  a la luz de las Sagradas Escrituras el lugar del anciano en la congregación.

     La Biblia llama a estos trabajadores "ancianos" (maduros); "obispos", (Sobre veedores), y "pastores" (vigilantes).  Ninguna de estas palabras indica alguna forma de autoridad.  Ellas indican, dirección, responsabilidad y vigilancia.

     La Biblia describe el trabajo del presbítero o anciano como de uno que "trabajan y amonestan" (1 Tes. 5:12), son los que "presiden", de la palabra "proistemi  ( 1 Tes. 5:12; 1 Tim. 5:17;  Romanos 12:8).  La otra palabra es  (hegoumenois) traducida "los que gobiernan bien"  "velan por vuestras almas" (Hebreos 13:17).  Estas palabras necesitan ser estudiadas.  Proistemi  "gobernar"  (1 Ttim. 5:17 ) significa, entre otros, dirigir o manejar, es una palabra que indica dirección y prominencia, pero no autoridad.  Tener una responsabilidad de anciano, no es tener autoridad, significa tomar la iniciativa, administrar, pero estas acciones son sujetas a una autoridad.

    La obligación de los miembros hacia los ancianos, significa "reconocerlos" (1 Tes. 5:12);  "honrarlos" (1 Tim. 5:17);  "Obedecerlos" (peithesthe) (Hebreos 13:17); "Sujetaos"  "concederles su derecho" (hupeikete) (Hebreos 13:17).   La palabra traducida como "obedecer" es peito, que significa  "ser persuadido por"  "estar convencido, o tomar el consejo de ".  Es la palabra que se usa en Hechos 5:59  cuando se toma el consejo de Gamaliel.  Por lo tanto no indican que los ancianos tengan una autoridad declarada o poder  absoluto a la que los miembros deban concederles una obediencia incondicional.

    La ausencia de palabra que indiquen poder o autoridad absoluta al describir el oficio de anciano o diácono es muy significativa.   Los ancianos solamente vigilan porque la autoridad de Cristo sea respetada y obedecida, procurando que los miembros en lo particular y la congregación en lo general estén sujetas a la Palabra de Dios

    Las palabras que describen la actitud de los miembros hacia los ancianos son aquellas que indican obediencia y sumisión. Así pues, los ancianos de la Iglesia deben ser respetados, honrados y obedecidos, pero solamente cuando guíen, sobrevean, y dirijan a la congregación por donde la Palabra de Dios indica.  Cuando esto no suceda, entonces,  la congregación, ningún cristiano deben estar sujetos a la dirección de los ancianos locales que no anden conforme a las instrucciones del príncipe de los pastores (Cristo Jesús).

    El Nuevo Testamento es muy claro al indicar  que las personas que sirvan en alguna capacidad en la iglesia del Señor, deben ser seleccionadas por las mismas congregaciones.  La Iglesia de Jerusalén, buscó de entre los mismos miembros a las personas indicadas para "servir las mesas", (Hechos 6:1-5).  Los evangelistas "propusieron" a algunos para  servir como ancianos, pero nunca los seleccionaron (Hechos 14:23; Tito 1:6).

     El requisito que tanto diáconos como ancianos (kai  "y"  o "también" en (1 Timoteo 5:10) sean sujetos a un periodo de aprobación  antes de ser aceptados finalmente, demuestra que la voz de la congregación es definitiva en la selección de ancianos.  Sería un error trágico el que un anciano pensara  que es anciano por un privilegio individual.  Los ancianos son hechos por el Espíritu Santo (Hechos 20:28), y lo son así al ser lo que son por haber cumplido con los requisitos establecidos por el Espíritu Santo.  También los ancianos con seleccionados por las congregaciones  y trabajan como tales por el consentimiento de aquellos sobre les cuales ellos vigilan.  Ningún edicto o decreto divino pone al anciano a servir en la posición que  sirve.

      Es menester aclarar que los ancianos son responsables no solamente a Dios (Hebreos 13:17), sino también a la congregación.  La acusación se puede recibir contra un anciano cuando ha hecho lo malo y hay testigos para demostrarlo, y así el anciano culpable debe ser reprendido  (1 Timoteo 5:19)? y esta  reprensión debe ser hecha públicamente, delante de la congregación.  Seguramente la congregación que aprueba un anciano cuando llena los requisitos, puede desaprobarlos cuando falta a alguno de ellos.  Cuando la Iglesia actúa así. no está en rebelión contra los ancianos ni contra Dios.  El que está en rebelión es el anciano que se ha vuelto contra la Palabra de Dios, al pecar o al querer dominar a la congregación o en cualquier otra forma.  Simplemente está respondiendo ante quien lo aprobó de la responsabilidad que tiene delante de Dios y delante de los que lo han puesto como lo que es.  La iglesia ha de actuar estrictamente conforme a las instrucciones de la Biblia. Si no se hace así, entonces tenemos una oligarquía, o una dictadura en la Iglesia.