LA IGLESIA ES UNA ORGANIZACION DIVINA

 

(Lección 5)

 

 

      La Iglesia de Cristo es una organización divina.  Fue creada por Dios desde la misma eternidad.  Los que son miembros de la Iglesia, el cuerpo de Cristo, son parte de Cristo.  El “añade” a la Iglesia a los que obedecen su evangelio siendo bautizados para el perdón de sus pecados (Hechos 2:47).  Cualquier Iglesia en la cual el hombre determine los requisitos de admisión, es tan humana como los miembros que determinan tales requisitos.  Hay  muchas personas que piensan que la Iglesia de Cristo es una denominación más de las ya existentes. Frecuentemente se oye decir: “Una Iglesia es tan buena como la otra”.  Tales personas no tienen la más vaga idea de lo que es La Iglesia de Cristo. La Iglesia del Nuevo Testamento es el cuerpo de Cristo, la Iglesia es también, comparativamente, el Reino de los cielos, quien es miembro de la Iglesia lo es también miembro del Reino Celestial.  Cuando una persona obedece el evangelio es añadida por el Señor a la Iglesia, es trasladado del  dominio o poder de Satanás, al dominio y poder de Dios (Col. 1:13).  La Iglesia de Cristo está compuesta de todos los hijos de Dios que existen sobre la tierra.

Algunas veces el término “iglesia” se refiere a los cristianos en una comunidad o ciudad, algunas veces los cristianos en una provincia o estado son llamados asi:  “La Iglesia en Efeso.  “Las iglesias  entonces tenían paz por toda Judea Galilea y Samaria...” (Hechos 9:5l)«

     Cada grupo (congregación) debe tener un gobierno netamente local.  Bajo el sistema de gobierno divino, Cristo es el Rey, y no existen las clases privilegiadas.  Pablo amonesto a los miembros de la Iglesia en Roma a no pensar más los unos de los otros (Romanos 12:5).  Jesús también enseño que la verdadera grandeza consiste en ser humildes y buscar -servir a los demás.  No existe ninguna dignidad oficial de superioridad  de un miembro de la Iglesia sobre otro.  Los términos “obispo” y “anciano” son intercambiables.  Un “obispo” sobrevee y Pablo declara en  (1Timoteo 3::1) que si “alguno apetece obispado buena obra desea...   La traducción más propia es: “...si alguno busca sobreveer , buena obra desea...

     La edad y la experiencia son necesarios para la obra que los obispos deben desempeñar.  Por eso es que los obispos son seleccionados de entre los más maduros y experimentados de los miembros de una congregación.  La edad sola no capacita a nadie.

     Cada congregación debe tener una pluralidad de ancianos, después que han sido establecidas el tiempo suficiente para desarrollar a hombres que sirvan en la capacidad de ancianos.  Y según las Escrituras estos siempre son seleccionados de los más experimentados, mejor informados, y más piadosos (Hechos 14:23; 20: 17) (Tito 1:5).

      Uno de los requisitos es que el anciano deba tener “hijos fieles”, y “que gobierne bien su casado”  “...que tenga a sus hijos en sujeción...” (Tito 1:6) “Hijos en sujeción”, “hijos fieles”,  “hijos creyentes”  “hijos cristianoses un indicativo que el anciano es casado, y es modelo en la manera de gobernar la familia de la cual él es cabeza.  Sin decirlo directamente la Palabra de Dios señala principios doctrinales muy importantes en estos requisitos.

   “Hijos”, plural»  Un hombre muy bien puede gobernar un hijo bien, pero cuando se trata de varios, entonces cambia la cosa»  Cada hijo es un individuo, aunque cada uno se deje guiar por la misma autoridad,  Cada hijo tiene diferente carácter, disposición, etc.»   La prueba verdadera viene cuando un padre puede gobernar bien a una pluralidad de hijos.  Así también en la Iglesia que tiene una pluralidad de miembros con los cuales hay que tratar y que al igual tienen diferentes disposiciones, caracteres, etc.  Por lo tanto hay mucha sabiduría en lo que Dios pide como requisito: “hijos”, “hijos creyentes”.

       El que ha de ser anciano debe estar bien fundado en la Palabra: “Retenedor de la fiel palabra que es conforme a la doctrina: para que también pueda exhortar con sana doctrina, y convencer a los que se oponen”  (Tito 1:9).  Los ancianos de acuerdo con las Escrituras “... velan por las almas de los que están bajo su responsabilidad, como aquellos que han de dar cuenta”  (Hebreos 15:17)

      “Apto para enseñar”.  Si los ancianos no tienen una información más amplia que los miembros, no los pueden enseñar.  Si un anciano no puede hacer que la congregación progrese en el conocimiento de la Biblia, no puede ser un anciano. “Apto para enseñar”, significa tener la capacidad de enseñare

LA SELECCION DE ANCIANOS.  Pablo dijo a los ancianos de la Iglesia en Efeso que el Espíritu Santo los había constituido obispos (Hechos 20:28).  El Espíritu Santo produce ancianos, así como produce cristianos.  Esto sucede cuando las enseñanzas del Espíritu Santo son obedecidas.  Si el anciano no posee los requisitos establecidos por el Espíritu Santo, y si ha sido escogido por la congregación contrariando a las enseñanzas del Espíritu Santo, entonces es un anciano de categoría humana, y no menos escritural que los “cristianos” de manufactura humana.  Conociendo lo que las Escrituras demandan, la congregación puede buscar y seleccionar ancianos (Hechos 6:5).  Esto no es votar.  La congregación se congrega y está de acuerdo según los requisitos del Espíritu Santo.

     La selección de ancianos no está en la capacidad del predicador evangelista, ni en algunos pocos miembros de la congregación, tampoco los ancianos son los que hacen la selección.  Es la congregación, la que tiene la responsabilidad de hacerlo.

    Cristo es la cabeza de la Iglesia, la cual es su cuerpo, y cada congregación tiene un trabajo específico que hacer;  y Dios ha señalado a los “ancianos” para que sobrevean y vigilen los asuntos de la vida espiritual de los  que forman dicha congregación.  Así es como los obispos deben de poseer ciertas características que los capaciten para desempeñar la obra que Dios quiere que hagan.

    El anciano sabio reconoce las necesidades de la congregación y pide la cooperación de aquellos hombres que tienen más conocimiento en determinadas áreas del trabajo de la Iglesia, con el fin de que la congregación sea propiamente enseñada y tenga un desarrollo saludable.

    Cuando las congregaciones  se ajusten al texto divino, y trabajen de acuerdo a las enseñanzas de Dios, serán piedras vivientes, “... bien ligadas entre sí por todas las junturas de su alimento, que reciben según la operación. (Efesios 4:16).  Las congregaciones así serán grupos que desempeñen la Obra que Dios espera de ellas, ofreciendo bondad y paz a la humanidad perdida en el pecado y “tendrán  gracia con todo el pueblo” (Hechos 2:47). fin