LA NECESIDAD DE
LA ORGANIZACION BIBLICA
(Lección 4)
En nuestros días hay un arma que usan los incrédulos contra la
religión organizada, diciendo que entre más organizada es, lo más corrompida
que se hace. Es un principio fundamental de las sociedades organizadas, entre
más crecen y crece la organización, la corrupción aumenta. Claro que esto no debe asustarnos en lo más
mínimo, ya que la organización según el Plan divino de Dios no está sujeto a
estos peligros.
Sin embargo, en el mundo religioso fuera de la Biblia esta es
una verdad innegable. Y lo mismo se
puede decir de cualquier sociedad organizada..
Todas las sociedades en su principio son simples y su organización es
también simple. En tal etapa de crecimiento generalmente la organización se
encuentra protegida contra la corrupción.
Sin embargo, todas las unidades
sociales han de crecer. Cuando crecen, también crece su
organización. Cuando la organización se
hace complicada, entonces se corrompe.
Así es como encontramos en todas las denominaciones protestantes junto
con el Catolicismo Romano, una corrupción muy marcada en la organización.
La organización bíblica es la respuesta a tales problemas. Todos sabemos que bajo el patrón del Nuevo
Testamento, la organización no es más grande que la que existe en la
congregación local. No hay organización
más complicada que la que el Nuevo Testamento ofrece para cada congregación» La autonomía de la congregación es la más
grande protección contra la corrupción de La Iglesia. Si permitimos que haya
ancianos superintendiendo sobre más de una congregación, el o ellos (los
ancianos) toman mucho poder y se pueden corromper y traer gran daño al pueblo
de Dios. Pero
Si una congregación se corrompe, ella sola, y ninguna otra, es
la que será reprobada en el día final.
Es posible que en su plan comunique su enfermedad a otras, pero nunca lo
harán con todas. Es como en una ventana
que está dividida en muchos cuadros, es posible que algunos de ellos se rompan
ante alguna tempestad, pero al echarse a perder solamente hay que remplazar
algunos, nunca toda la ventana. En
cambio si la ventana tiene un vidrio de una sola pieza, si se rompe entonces hay que reemplazar toda la
ventana. La autonomía de la
congregación local es la más grande protección contra la corrupción de la
Iglesia y de la organización de ella.
Cada congregación
local con sus ancianos, diáconos, instructores, predicadores y
evangelistas es responsable ante Dios por el “bienestar de su existencia. Por
supuesto sabemos que en todas las congregaciones hay una armonía y unidad que
la Biblia demanda. Pero todas están
unidas bajo Cristo, quien es la Cabeza de la Iglesia (Col. 1:18). Toda la iglesia tiene como regla de fe y
práctica la Palabra de Dios (2 Ti 5:15-17). La iglesia tiene el deber de
evangelizar al mundo y es responsable ante Dios de la Gran comisión (Marcos 16:15,16).
Es una maravilla la organización según la ha planeado Dios en
Su Palabra. Es esta organización la única salvaguarda que tiene la Iglesia del
Señor para evitar el pecado tan común en todas las organizaciones, la
corrupción total de sus organizaciones o