(Lección 3)
“Para la perfección de los santos, para la obra del ministerio, para
edificación del cuerpo de Cristo”. (Efesios 4:12) Según lo describe este verso el propósito es triple y envuelve
toda la obra que a la Iglesia se le ha encomendado. Es a saber:
l) “La perfección de los santos” o sea la
edificación individual de los que
componen el cuerpo de Cristo
2) “La obra del ministerio” en esta obra de ministrar se envuelven las
otras dos actividades que restan del trabajo de la Iglesia, estas son:
(a) “El ministerio de la Palabra” o sea
la evangelización de los inconversos y
(b) “ministrando las necesidades físicas” de los que pasan por situaciones
de emergencia en la vida, aquí se puede incluir la ayuda a los necesitados
materialmente de dentro y fuera de la iglesia . Es verdad que la Biblia enseña
que “en cuanto a la ofrenda para los santos” (1ª Cor. 16:1,2). Pero es
necesario también recurrir a otros medios para ayudar a nuestro prójimo, y
demostrar así que amamos a los tales.
3) “La edificación del cuerpo de Cristo”. Aquí se refiere al crecimiento armónico de
todo el cuerpo, ese crecimiento en lo numérico y en lo espiritual que debe
alcanzar la Iglesia del Señor.
Una congregación organizada debidamente es aquella que puede
llevar adelante la Obra que Dios le ha encomendado, mientras que una
congregación que no se ha organizado, se incapacita así misma para desempeñar más eficazmente esta labor.
La importancia de esto está en que si una congregación no está
desarrollando la Obra del Señor pierde la identidad como “Iglesia del
Señor”. La Iglesia solo tiene un objeto
de existir y este es el que describe Pablo
en el verso doce que introduce esta sección. La Iglesia no es una institución social. No es una institución
meramente de beneficio material al hombre; la Iglesia no es una institución
política, aunque sus miembros deben de ser unos ciudadanos modelos; la Iglesia
no es una institución caritativa, para
que se envuelva solamente en programas de beneficencia.
La Iglesia es una
institución divina, con un propósito también divino, que es la salvación de
los hombres del pecado a través de la predicación del evangelio, y la edificación
espiritual de los que han sido salvos, ayudando a los necesitados
magisterialmente para mostrar así el espíritu misericordioso que Cristo, su
cabeza, mostró mientras paso por esta vida
Sin embargo la Iglesia no podrá desempeñar esta misión al máximo de su capacidad, si no está
organizada debidamente
Esta organización y trabajo de la Iglesia se despliega
siguiendo varias metas propuestas por La Palabra de Dios: “Hasta que
todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un
varón perfecto, a la medida de la plenitud de Cristo: "...
que ya no seamos niños fluctuantes, y llevados por doquiera de todo viento de
doctrina,... antes siguiendo la verdad en amor ». ( Efesios 4:13-15).
QUE TODOS LLEGUEMOS A LA UNIDAD DE LA FE
“La unidad de la fe”, no es la misma “Unidad del Espíritu”,
que se discutió anteriormente. La
Unidad del Espíritu es un don de Dios.
Esta unidad la consigue el rescatado del pecado al recibir el Espíritu
Santo. Para recibir la “unidad del
Espíritu” es menester obedecer el evangelio únicamente, y la unidad la
recibimos automáticamente. Es por esto
que todos los esfuerzos ecuménicos fracasarán, sea el plan protestante, o sea
el plan católico, o cualquier otro plan.
La unidad la adquiere el hombre al obedecer el evangelio y esta es parte
del “don del Espíritu Santo que Dios concede a todos los que le obedecen”
(Hechos 5:32).
La
“Unidad de la fe” es la unidad doctrinal que necesitamos esforzarnos en
alcanzar. Y esta se consigue por medio
del funcionamiento adecuado del Cuerpo de Cristo, funcionamiento que es posible
al estar organizado debidamente de acuerdo con el Plan de Di os. La unidad de la fe
o doctrinal es el producto del crecimiento espiritual de todos los que
componen la Iglesia de Cristo Puesto que no tenemos un credo que regule la
igualdad de los creyentes, es necesario ser uno por el Plan de Dios.
Y DEL CONOCIMIENTO DEL HIJO DE DIOS
El conocimiento de Cristo que generalmente se tiene es muy
superficial. Pablo en esta epístola
sugiere que el conocimiento de Cristo envuelve la profundización en lo más
infinito De Nuestro Señor Jesucristo.
En la primera oración de Pablo por los Efesios en su epístola, Pablo
indica que la comprensión de La esperanza... las riquezas de su gloria... y la
supereminente grandeza de su poder” (Efesios 1: 15-25) llevaría a los efesios a entender el significado total de la
redención que es en Cristo Jesús. Y en
la segunda oración de la carta (Efesios 5:14-21) sugiere que el conocimiento de la
“totalidad de Dios” es la base para estar capacitados para toda buena
obra. Entonces, una de las metas de la
organización de la Iglesia es “la profundización en el conocimiento de Cristo”
para poder trabajar mejor en él.
Conocer a Cristo para saber hasta que punto necesitamos esforzarnos
nosotros mismos. Muchos no se esfuerzan
porque piensan que ya lo han logrado todo.
Conociendo a Cristo podremos entonces comprender hasta que punto podemos
y debemos esforzarnos. Así comprenderemos que ya estamos retrazados en el
esfuerzo por alcanzar la grandeza de lo que él nos dejo que imitásemos.
A UN VARON PERFECTO A LA MEDIDA DE LA EDAD DE LA PLENITUD DE CRISTO.
Esta es la meta gloriosa que tiene la Iglesia de nuestro Señor
Jesucristo. Esta meta según lo propone el Espíritu Santo se puede alcanzar
cuando la Iglesia esta completa, es decir bien organizada, funcionando de
acuerdo al plan y siguiendo ese patrón sagrado que Dios ha puesto para su
funcionamiento.
1. La función de la Iglesia es “presentar a todo hombre perfecto delante
de Dios “ (Colosenses 1:28). La Iglesia perfectamente organizada es capaz de ofrecer un plan
de crecimiento espiritual que capacite al individuo que ha sido convertido del
pecado a ser un hombre perfecto delante
de Dios. Cuando la Iglesia no se
organiza ese perfeccionamiento no se puede alcanzar, la Iglesia al no estar
perfecta en cuanto al Plan de Dios, no puede presentar ni cumplir con la misión que Dios le ha
encomendado de preparar a todos sus miembros en las cosas espirituales con el
fin de que al ser glorificada cada uno de ellos esté preparado para recibir y
gozar de las mansiones eternas.
2. Pero la meta está muy elevada: “La medida de la edad de la plenitud de
Cristo”. Bien se ha dicho que en Cristo
no hay lugar para cosas imperfectas o mediocres. La máxima actuación de Cristo
en toda su perfección es nuestra meta.
Lo más elevado de Cristo, lo supremo de Cristo es a lo que cada
cristiano debe aspirar. Es el esfuerzo
que la Iglesia debe hacer al trabajar por su perfeccionamiento delante de
Dios. Cuando se conoce “la plenitud de
Cristo”, y se reconoce que esa es la meta, entonces se trabaja con ardor. No hay lugar para el descanso al tratar de
alcanzar esa gran Meta. Con razón Pablo
sabe que por el “conocimiento del Hijo de Dios”, podemos esforzarnos más,
sabiendo que esta meta requiere un esfuerzo constante al máximo de nuestra
capacidad
QUE YA NO SEAMOS NIÑOS PLUCTUANTES,
Y LLEVADOS POR DOQUIERA DE TODO VIENTO DE DOCTRINA
Otra de las metas que tiene una Iglesia local perfectamente organizada,
es combatir efectivamente el error. La
falsa religión es uno de los poderosos aliados satánicos para destruir a los
sinceros (Apocalipsis 3:11-18; 2 Tes. 2:l-12). La Iglesia
debidamente organizada tiene los medios para destruir este poder maligno.
1.
La enfermedad característica de la
Iglesia se llama “CRECIMIENTO ESPIRITUAL RETARDADO”. Esta es una enfermedad muy terrible y según las Escrituras se
origina:
a)
El error - Efesios
4:14
b)
La carnalidad - I Corintios 5:1-5
c)
La negligencia - Hebreos
5:12-14
2. La organización, de la Iglesia es el remedio para ese mal. Y la razón es que los ancianos designados
para cada congregación de la Iglesia tienen la obligación de vigilar por el
bienestar de los miembros de la congregación a la cual pertenecen y de la que
son responsables delante de nuestro Señor Jesucristo, (Hebreos 15:17). Los pastores de cada
congregación necesitan estar siempre
vigilantes de que cada uno de los que componen la congregación tengan una dieta espiritual libre de todo
engaño. Ellos, al igual, necesitan
estar en constante vigilancia para que el mundo no se introduzca en la
iglesia, que los que componen la congregación vivan limpios
de “carne y de espíritu” (2 Cor» 7:1). Además, los ancianos de cada congregación
necesiten “animar a los de poco ánimo”, estimulando a cada uno de los miembros
de la congregación local al estudio, y cuando estos muestren desaliento, estar
listos para ejercitarlos en cuidado diario de sus vidas.
3. Finalmente en el plan que nos ofrece el apóstol Pablo, se observa que
el propósito de la organización de la Iglesia es el CRECIMIENTO EN TODAS LAS
COSAS.
a) Un cuerpo debidamente organizado es un cuerpo saludable, completamente
funcional, y por consecuencia en continuo crecimiento. Lo que es más, La Iglesia debe de estar
creciendo continuamente. En. otras
ocasiones el apóstol para ilustrar algún aspecto de la Iglesia usa como ejemplo
al cuerpo humano
( I Cor. 12: 12-28.
Cuando usa este ejemplo lo hace precisamente para ilustrar los dones
espirituales como consecuencia de la organización. Un cuerpo siempre está en continuo desarrollo. Algunas veces este crecimiento es en
volumen, otras crece en lo interior, en el aspecto mental, etc. Así debe ser la congregación local. Debe de estar en constante desarrollo. Se ha dicho: “Una congregación que no crece,
no es La Iglesia de Cristo”. Cuando una
congregación deja de crecer enseña un estado enfermo, propicio para todos los
males que culminen con su separación definitiva del Cuerpo de Cristo.
b) El cuerpo debe crecer dependiendo de la cabeza: “ ... crezcamos en todas las cosas en aquel que es la cabeza, a saber
Cristo”. Todo crecimiento debe tener
como base a, CRISTO MISMO. Todo
crecimiento debe ser de acuerdo a la cabeza.
Así como en el cuerpo humano de la cabeza brota la sincronización u
organización del crecimiento, así es también en el Cuerpo espiritual de
Cristo. Todo crecimiento debe ser en
armonía y perfecto acuerdo con la cabeza.
“Un crecimiento no armonizado” con la cabeza es un crecimiento
defectuoso. Es por esto que el crecimiento
de la Iglesia debe ser de acuerdo al Plan de Di os. Si la Iglesia crece en conformidad a las opiniones humanas, no
está creciendo de acuerdo con la cabeza.
Si la Iglesia crece siguiendo como norma los ejemplos mundanos, no está
creciendo de acuerdo a la cabeza. El
crecimiento necesita ser “en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y
Salvador Jesucristo” (2 Pedro 5:18)
4. Además, es muy importante que el cuerpo crezca armónicamente, esto es,
en todos sus componentes: “Del cual todo el cuerpo compuesto y bien ligado
entre si por todas las junturas de su alimento, que recibe según la operación,
cada miembro conforme a su medida toma aumento de cuerpo, edificándose en
amor”.
(4:16),
He aquí el plan del crecimiento.
El crecimiento debe ser armónico.
Todos los componentes del cuerpo deben de crecer. Nada de retardados, nada de quedados. La organización de cada congregación hace
posible este crecimiento armónico. Los
ancianos señalados
, por Dios miran por lo armonioso de este
crecimiento. Cuando los obispos, los
diáconos, los miembros del Cuerpo de Cristo crecen juntos, existirá un Cuerpo listo para desempeñar una Obra que cause impacto
entre el mundo y esta unidad, traerá como consecuencia la influencia que el
Señor quiere que Su Iglesia tenga en el mundo.
5. El funcionamiento de todas las partes del cuerpo tendrá como
consecuencia la obtención del vigor y las defensas que adquiere todo cuerpo
funcional. Cuando el cuerpo actúa armónicamente, es un cuerpo saludable que
puede obtener de por sí, la fuerza y desarrollar las defensas contra todos los
elementos nocivos, que se presenten. Es
de todos sabido que la fuerza se adquiere por el ejercicio. Cuando los miembros del cuerpo no se
ejercitan, entonces se atrofian. Así es
en el Cuerpo de Cristo. Todo miembro
“que no lleva fruto será cortado (Juan 15:1-4).
Cuando los salvos en el Cuerpo de Cristo trabajan, desempeñan la Obra
que Dios les ha encomendado, el Cuerpo está más fuerte. Además, también, operando, es como se crean
las defensas de cada congregación contra todos los males que se presenten. Cuando la congregación opera en forma
saludable, entonces crea, edifica una protección natural contra el error, y
todos los males a que se encuentra expuesto en el Cuerpo de Cristo. No hay nada mejor que una congregación
debidamente organizada, trabajando activa, para evitar los males a que el
diablo quiere traer a la iglesia o Cuerpo de Cristo.
Por lo tanto, es el funcionamiento,
propio, adecuado, en todas sus partes: “Todo el cuerpo compuesto y bien ligado
entre sí por todas las junturas de su alimento, que recibe según la operación,
cada miembro conforme a su medida toma aumento de cuerpo edificándose en amor”.
fin