PLAN PARA HACER VOLVER AL HERMANO INFIEL

 

(Lección  18)

 

 

      Una de las actividades que merecen nuestra atención antes de ir a los que no conocen a Dios es interesarnos por aquellos que “han olvidado su primer amor”. Esto es lógico, primeramente porque ellos están más cerca de Dios que los incrédulos, y en seguida porque si no lo hacemos ellos pueden ser obstáculo para que otros vengan al conocimiento de Cristo.

PRIMERO QUE TODO

      Se debe informar a la congregación por anuncios generales, boletín etc., y al infiel por medio de una carta, haciéndole ver que los ancianos ( si los hay) y la congregación en general están preocupados por el estado de su alma y que  harán todos los esfuerzos necesarios para darles la oportunidad de volver al Señor, invitándose a todos a concentrar en la oración y en el interés por aquellos que están apartándose de Dios.  También se hará saber a la congregación que aquellos que se han apartado de Dios deben de volver porque sus almas son preciosas y ellos hacen falta en el trabajo del cuerpo de Cristo.

EN SEGUNDO LUGAR

      El predicador y un grupo de hermano (ancianos si los hay) se dedicarán a un periodo de visitación de aquellos miembros que son infieles. Quién visite a quien se determinará en una reunión que será precedida por una oración ferviente, señalándose a visitar a aquellos que tienen más influencia con los infieles.

EN TERCER LUGAR

     Conociéndose el problema se hará todo lo que sea escritural mente necesario para satisfacer las necesidades espirituales de los infieles.

CUARTO:

      Cuando la congregación y los ancianos hayan hecho lo escritural-mente necesario y lo humanamente posible, entonces, si el infiel permanece infiel, entonces  se informará a la congregación de lo que se ha hecho y de la falta de éxito.  Se dará un periodo de espera para que el infiel recapacite, y entonces se invitará a todos los miembros de la congregación a orar y a hacer todo lo que  esté en su capacidad para ganar al infiel a Cristo.

EN QUINTO Y ULTIMO LUGAR

      Si el infiel permanece así después de todas las oportunidades que se le a concedido, se hará un anuncio público del esfuerzo hecho y no se le considerará más parte de aquella congregación.

      Nunca debemos cerrar las puertas para que el infiel regrese a Cristo.  Este plan simplemente indicará lo que se debe hacer siempre por los perdidos y es de acuerdo a lo que Cristo enseño en Mateo 18:15-17.  Sin embargo , si después de que se ha hecho todo lo escritural y humanamente posible el hermano no regresa; pero si con el tiempo él recapacita y vuelve al Señor, debe de dársele todas las oportunidades y privilegios para que lo haga.