(Lección 14)
Uno de los aspectos más importantes de
la congregación local son las series especiales de reuniones, o conferencias
especiales, que se celebran con frecuencia entre las
congregaciones locales. Estas reuniones
ofrecen muchas oportunidades de crecimiento numérico y espiritual si se hacen
con propiedad.
Primeramente consideraremos que hay
patrón en el Nuevo Testamento para esta clase de
reuniones.
La Iglesia primitiva que es nuestro ejemplo las celebraba. La Biblia nos habla de las grandes campañas evangelísticas celebradas en el primer siglo. El
capítulo tres de los Hechos nos describe como se efectuó
aquel gran avivamiento espiritual en el que
participo toda la ciudad de Jerusalén como consecuencia
de la sanidad del paralítico que se sentaba en la puerta del templo llamada la Hermosa en
este esfuerzo especial motivado por el mismo Dios, predicaron la Palabra Pedro
y Juan (Hechos 3: - 4:4).
Después observamos lo que hacía Felipe en
Samaria (Hechos 8: 6, 7, 12) llevando adelante la orden de
Cristo de predicar en Jerusalén, Judea y Samaria... y como un ejemplo más citaremos lo que
Bernabé hizo con la iglesia de los Gentiles que se encontraba en Antioquía de Siria
(Hechos 11:19-26; 14:2,22). Esta clase de esfuerzos especiales de predicación son característicos de la Iglesia del Señor en
todas las épocas.
LA SERIES DE REUNIONES
ESPECIALES
(l)
Llevar
el evangelio a los que no lo han conocido y,
(2) El crecimiento
espiritual de la congregación
local.
Toda congregación
fiel tiene el privilegio de predicar el evangelio a toda criatura, porque esta
es la puerta de la oportunidad que Dios abre a cada congregación o cristiano fiel (Apocalipsis 5:7-15). Además, es la responsabilidad de cada
congregación de predicar el “evangelio a toda
criatura”. Las congregaciones son centros de expansión de La
Iglesia, por la oportunidad que Dios les concede de anunciar “las buenas nuevas
de salvación “ a todos los que estén bajo su alcance. Las series especiales de reuniones son
oportunidades que se buscan para hacer efectiva esta clase de predicación.
Además, otro de los propósitos, y uno que no se debe perder de vista, es
edificar a la congregación local. Muchas veces las congregaciones trabajan bajo un ritmo monótono que
frecuentemente cansa, de tal manera que los miembros pierden el ánimo al ver
que no tiene objeto ser cristianos. Las reuniones especiales cambian esa monotonía.
Despierta el interés. Se
descubre la utilidad de la vida cristiana. Esta es la oportunidad de ponerse metas
definidas por las cuales se busca encontrar frutos, que son la salvación de las almas que para Dios son tan preciosas.
EN PRIMER LUGAR
Cada miembro de la congregación tiene la oportunidad de’ participar
en estos esfuerzos especiales.
Participa asistiendo y envolviéndose en lo individual. Cada miembro de la Iglesia puede invitar o
más bien , debe invitar a sus conocidos,
sus asociados, vecinos, compañeros de trabajo etc. Cada
individuo puede invitar al predicador evangelista a
gastar un tiempo en su hogar participando de los alimentos, o simplemente de
unos momentos de comunión cristiana. Cada cristiano puede salir a invitar al
público en general, en fin, todos los miembros de la Iglesia pueden tomar parte
en alguna actividad relacionada con el esfuerzo que se hace.
EN
SEGUNDO LUGAR
La congregación entera así como los que
la forman en lo individual tienen la oportunidad de orar a Dios por metas
definidas. Debe animarse a la congregación
a reuniones exclusivamente de oración en las que se debe pedir específicamente
por el predicador evangelista, por los prospectos a que se están invitando, por
la congregación misma para que Dios les abra la vista y puedan contemplar su
estado espiritual y corregir los errores que pueden evitar que algunas personas
se rindan a Cristo. Muchas veces los
hermanos quieren orar, pero si no tienen algo definido porque orar, ese estado
será motivo que les desanime para hacer lo que saben es su obligación hacer.
EL
TIEMPO
En que se deben celebrar las series
especiales es algo mucho muy importante.
Si se toma en cuenta que estos esfuerzos especiales tienen estos dos
fines señalados con anterioridad, las series de servicios no se pueden tener en
cualquier tiempo. Hay épocas del año
que son de más actividad que otras en aquellos trabajos distintivos de cada
región, si se tienen las series entonces se frustrará el animo de los hermanos
y de los interesados a participar en estas actividades. Si se quiere evangelizar al perdido no
busquemos un tiempo que sea un obstáculo para que vengan las personas. Démosles la oportunidad de asistir. Tomemos por ejemplo las comunidades agrícolas:
Tener series cuando es la época de la siembra, el riego o la cosecha será hacer
imposible la asistencia. La misma
congregación local no podrá participar si se tienen estas series especiales en
las épocas ocupadas del año. En lugar
de ser un avivamiento para la congregación será una época de desánimo
espiritual por no poder estar en donde ellos saben que su responsabilidad
estar. Lo mismo sucede con las horas en
que se escoge tener las reuniones. Una
media hora puede hacer mucha diferencia en la participación de la
congregación. Seamos sabios al escoger
el tiempo cuando se celebren esta clase de reuniones y las destruyamos en su
propósito antes de iniciarlas.
Aprovechemos la oportunidad que Dios nos concede de trabajar por el
Señor de la manera más efectiva.
LA
PREPARACION DE LA CONGREGACION PARA LAS REUNIONES ESPECIALES
Es algo que debe planearse con todo
cuidado y advertencia. El estado de la
congregación se refleja en el espíritu que reina en cada una de sus reuniones. Es muy notable el carácter de una
congregación para el que visita. Así
como nuestro rostro refleja grandemente el estado de animo en que nos
encontramos, así las reuniones de una congregación reflejan el estado de animo
de una congregación.
PRIMERAMENTE
Debe
promoverse un ambiente acogedor tratando de que cada visitante no se
sienta un extraño en las reuniones.
Muchas veces corremos a los visitantes cuando dan el primer paso al
lugar de reuniones. Recuérdese que el
visitante espera ver en nosotros las marcas de Cristo. Se necesita desarrollar en los miembros de
la congregación un espíritu de amabilidad.
Que cada uno salude con alegría al que visite y le invite a volver.
EN
SEGUNDO LUGAR
Debe asignarse a determinados hermanos la
tarea de ser recepcionistas con el fin de que den la bienvenida a todos, pero
especialmente a los visitantes. Uno que
visita las reuniones de la iglesia tiene que vencer muchos obstáculos, hagamos
le sea fácil al que visite las reuniones.
Los hermanos encargados de la recepción guiarán al visitante al lugar
donde pueda sentarse, le presentarán a otros miembros de la congregación, le
buscarán una copia del himnario y la Biblia, tratarán de adivinar sus dudas y
de darle la información que necesite.
EN
TERCER LUGAR
Es oportuno tener campañas de TRABAJO
PERSONAL visitando todas las casas de la comunidad. Esto ofrece la oportunidad a los miembros de la congregación de
desarrollar muchas facultades ocultas en su vida espiritual, de esto hablaremos
más detalladamente en el siguiente capítulo de nuestro estudio.
EN
CUARTO LUGAR
La preparación incluye MUCHA
ORACION, Recuérdese que la iglesia de
la cual somos continuadores era una iglesia de oración. Necesitamos despertar un espíritu de oración
en la congregación al darle objetivos por los cuales hay que orar
continuamente.
SE
DEBE ORAR POR LA CONGREGACION MISMA para que el Señor de valor con el fin de
hablar la palabra de Dios con confianza (Hechos 4:29)
SE
DEBE ORAR
por los prospectos para que el Señor les dé un corazón receptivo y puedan
recibir la invitación y la Palabra de Dios con una buena actitud para que
puedan obedecer La Palabra de Dios.
SE
DEBE ORAR LOS MIEMBROS APARTADOS, aquellos miembros de la iglesia que algún
motivo se han resfriado. Las series
especiales crean un ambiente propicio para “hacerles volver a su primer amor”.
SE
DEBE ORAR POR EL PREDICADOR INVITADO para que el Señor le de sabiduría en la
preparación de sus mensajes, con el fin de que diga las palabras que todos
necesitan oír para remediar los males del alma. Cuando el predicador invitado predica La Palabra de Dios con
confianza y poder hay muy buenos resultados para la gloria de Dios. La preparación del evangelista es de mucho
valor pues actuando como debe no evitará la bendición de la congregación que
visita.
EL
EVANGELISTA: SU PREPARACION
A quién se invita, es muy importante
también. No es bueno invitar a
cualquier predicador, porque hay quienes hacen más mal que bien al visitar las
congregaciones. En primer lugar el
evangelista debe preparar sus sermones o mensajes con un espíritu de
oración. Debe informarse del estado
espiritual en que se encuentra la congregación, para que sus mensajes sean de
actualidad. Debe informarse también
cual es el propósito de la serie especial. Hay series que tienen como fin solo
edificar la congregación después de algunas experiencias de prueba. Hay series que tienen como fin alcanzar al
perdido. Hay avivamientos que tienen
como fin reconciliar ciertos grupos que se han formado dentro de la congregación. El predicador invitado debe conocer todas’estas cosas para que sus
mensajes llenen la meta. Frecuentemente
es necesario que se le asignen ciertos temas para que los desarrolle. La congregación local tiene que planear todo
esto dándole a cada miembro de ella la
oportunidad de participar al máximo.
EL EVANGELISTA: SU ACTUACION
El trabajo que de él se espera: debe ser tal
que no haga mal con la manera en que actúa dentro de una congregación que tiene
grandes expectativas de un hombre que trabaja en esa actividad.
EN
PRIMER LUGAR:
NO SE DEBE PREDICAR ASI MISMO
hay algunos que quieren dar su testimonio, o que se dedican a decir chistes o
bromas de mal gusto desde el púlpito.
Ha habido ocasiones en que se le ha tenido que llamar la atención al
predicador invitado por actuar en esa forma.
Las lisonjas y las alabanzas a determinados hermanos están fuera de
orden desde el pulpito» Lo único propio
es anunciar el EVANGELIO DE CRISTO,
Esto es lo que se espera del predicador y cuando no lo hace defrauda a
Dios, defrauda a la congregación que lo invito y a cada uno de los que escuchan
lo que dice.
EN
SEGUNDO LUGAR:
No debe payasear pues algunos
“predicadores han sido la causa que el
evangelio sea blasfemado por tratar de hacer las reuniones de adoración y
edificación un espectáculo corriente de
diversión”
EN
TERCER LUGAR:
El predicador invitado debe ESMERARSE por dar
lo mejor de su capacidad. Muchos se
hacen el cargo de “al fin yo me voy”, y por ser dejados y descuidados en lugar
de dejar puertas abiertas al evangelio, cierran muchas y crean problemas que
quitan el tiempo cuando se trabaja por resolverlos después de que ya se fue.
EN
CUARTO LUGAR:
Adáptese a las necesidades locales. Muchos evangelistas quieres que se les trate
“a cuerpo de rey”, y hacen que los buenos hermanos hagan sacrificios que no son necesarios. El predicador evangelista debe recordar que va a trabajar, y a
trabajar por el Señor.
Después de las series especiales sigue
una época de trabajo local en que la congregación entera se puede ver
envuelta. El predicador local debe
visitar a todos los que visitaron poniéndose a la disposición de los prospectos
para darles La Palabra de Dios. Se debe
animar a cada uno de los miembros de visitar a los prospectos y de invitarlos a
volver. Frecuentemente lo que no puede
hacer uno, lo puede hacer otro. La
influencia que no tiene uno, la tiene otro.
Que la congregación entera haga suyo el trabajo de convertir a cada uno
de los que visitaron las reuniones
especiales. fin