LAS  RELACIONES ENTRE EL MINISTRO Y LACONGREGACION

 

 

(Lección  11)

 

 

      Las relaciones entre el ministro y la congregación varían según el estado de la congregación a que este sirva.  Por ejemplo si hay ancianos, entonces las actividades del predicador estarán sujetas al consejo y dirección de los ancianos.  Si no hay ancianos y la congregación está recién establecida, entonces las relación serán  de una naturaleza diferente.  Por principio de cuentas iniciaremos la consideración de este tópico definiendo las responsabilidades que se espera que el predicador cumpla:

...  Id por todo el mundo; predicad el evangelio a toda criatura.  El que creyere y fuere bautizado será salvo; mas el que no creyere será condenado” Marcos 16:15,16.

     La gran misión de la Iglesia es llevar acabo el mandamiento de nuestro Señor Jesucristo.  Evangelizar el mundo salvar las almas, es la Obra a la cual el Señor concede la preeminencia.  Este es el trabajo de la Iglesia.  Para poder hacer un trabajo efectivo, cuando hay ancianos debe existir una relación muy íntima entre los ancianos y el predicador.  Muchos problemas se suscitarán, pero mientras exista unidad entre el predicador y los ancianos, el problema que se levante en la Iglesia será mínimo.  Por lo tanto se espera que el predicador mantenga una disposición propia en cuanto al consejo que los ancianos crean pertinente darle para que actúe de una manera que sea propia»  No se olvide que los ancianos son los que vigilan por el bienestar espiritual de los miembros de la congregación local, mientras que el predicador es una persona que está dedicada a propagar las “buenas nuevas del evangelio” y a “mover las voluntades de los hombres a Cristo”.

EN PRIMER LUGAR, todos, la congregación local, los ancianos (si existen) y el mismo mundo  espera que el predicador exponga un mensaje limpio, sin adulteraciones de ninguna especie.  La mayoría del tiempo la congregación local espera que él mismo seleccione los temas de sus mensajes; sin embargo, habrá ocasiones cuando los ancianos, los hombres de la congregación, o algún miembro de la congregación desee cierta información especial, y le pidan al predicador que hable sobre cierto asunto.  El predicador entonces deberá estar listo a satisfacer las necesidades de aquellos a quienes predica.  Especialmente, cuando los ancianos vean que un problema se levanta, y que cierta información bíblica sea necesaria, el predicador deberá presentar sus mensajes de acuerdo a la Palabra de Dios sin inclinarse a un lado o a otro.    En todo caso el predicador local basará  sus  mensajes de acuerdo a las necesidades de la congregación a la cual sirve.   Estará atento al crecimiento espiritual, siempre ofreciendo la información bíblica que prevenga la aparición de ciertos problemas.  No deberá esperar a que los problemas se presenten, deberá estar listo para prevenirlos ofreciendo la información que la Palabra de Dios ofrece en el proceso del crecimiento espiritual.

      La congregación espera que el predicador sea”digno de su salario”, un predicador que es flojo no debe ser tolerado bajo ningunas circunstancias, pues su carácter se reflejará en sus mensajes, que estarán mal organizados, fruto de la improvisación y del descuido.  Su personalidad se hará indeseable y si acaso no se le despide será por la benignidad de los que sufren su presencia.

     Hay muchos asuntos que en el trabajo del predicador son imposibles de determinara porque no siguen el patrón de una rutina.  Es necesario que el predicador tome parte activa en los asuntos cívicos y sociales de la comunidad en donde trabaja.  Mucha influencia gana “el evangelio de Cristo” cuando el predicador toma su lugar como cristiano en aquellos asuntos que lo hagan más aceptable a la comunidad y a los individuos, para predicarles el evangelio de una manera que cause los menores prejuicios.  Debe de emplear mucho tiempo en la visitación.  Visitas a los hogares para conocer mejor a los prospectos y enseñarles la Palabra de Dios, visitas a los miembros de la congregación para conocer sus necesidades espirituales, visitas a los hospitales o a los enfermos en sus casas, etc.   Sin embargo, su responsabilidad principal es “Predicar la Palabra”.  Por lo tanto debe dar más importancia a esta actividad, sobre todas las otras que son incidentales o  Debido a esto, el predicador empleará muchas horas en la oración, en el estudio de la Palabra de Dios y en la meditación de ella.   Otra de las funciones del trabajo del predicador es la de CONSEJERO. Los miembros de la Iglesia, y de la comunidad en general en muchas ocasiones le visitarán para pedirle su consejo en diferentes problemas porque atraviesen.

      Además, el predicador necesitará emplear un tiempo más o menos fijo en la oficina, tiempo que debe ser conocido más o menos por la generalidad, con el fin de que ellos conozcan a que horas pueden encontrarle con seguridad..  Es mucha la influencia que gana el predicador poniéndose a la disponibilidad del público para cualquier servicio de orden espiritual, social, o de la naturaleza del caso que sea»  Sin embargo, el predicador tiene el derecho de cambiar su rutina  de acuerdo a las necesidades diarias que se le presenten.

      Cuando hay ancianos el predicador debe hacer todo lo que esté de su parte por asistir a los OBISPOS  en la tarea de sobre vigilar el trabajo de la Iglesia.  Por este motivo se espera que el predicador esté presente en la mayoría de las reuniones que tienen los ancianos, los diáconos, y los varones de la congregación para considera alguna fase del trabajo de la Iglesia»  El predicador necesita estar informado del programa total que conduce la congregación a la cual sirve, ya que al hacerlo así puede dar valiosas sugestiones basadas en su conocimiento de la Palabra de Dios y su experiencia.

       El predicador local debe de estimular a la congregación a ejercitarse en toda buena obra»  Así pues debe tener una mente despierta y hacer sugestiones en la manera que  la congregación pueda ejercitar el conocimiento bíblico que posee.  Es así como puede sugerir la iniciación del trabajo misionero en otras partes del mundo, debe estimular a la congregación a CRECER  en toda obra buena que desempeñe.  A la vez, debe estar capacitado para recibir modificaciones y aun que sus sugestiones sean rechazadas o  Debe aceptar cualquier reacción con la humildad característica de un siervo de Dios.

       Puesto que el predicador emplea TODO  su tiempo trabajando para la Iglesia pronto conocerá ampliamente a los miembros de la congregación, sus necesidades, y por lo tanto podrá ofrecer una valiosa ayuda a los ancianos de la Iglesia en cualquier aspecto del crecimiento de la congregación local.   Al conocer a la congregación estará alerta a los dones espirituales que ellos posean, y será sabio en hacer sugestiones para mantener en uso constante todas las facultades espirituales de los miembros de la congregación»  Así podrá inspirar a la congregación  continuamente con sugestiones que los mantengan  trabajando constantemente en el ejercicio de los mandamientos del Señor: Esas obras que Dios preparó para que anduviésemos en ellas”.  Esta es la razón por la cual los ancianos, diáconos, varones de la congregación deben estar aconsejándose constantemente con el fin de unificar sus esfuerzos para  una mejor actuación de la congregación local.  Así pues el predicador trabajará sabiamente en conjunto con todos los miembros de la congregación local.  Sea con los ancianos y diáconos, o con los miembros en general si no hay ancianos.

        El predicador y los ancianos deben estar unidos en amor cristiano para poder discutir cualquier asunto con calma e imparcialidad, y expresar sus opiniones con franqueza sin temor de ofenderse mutuamente o  Cuando los ancianos tengan alguna sugestión y aún alguna amonestación que hacer al predicador, la harán basados en el amor cristiano.  Cuando el predicador necesite el apoyo de los ancianos lo obtendrá si se trata de algo que beneficie a la congregación.

       Otra de las responsabilidades del predicador es la de amonestar a la congregación a obedecer y respetar y honrar a sus ancianos»  Recordando que tanto el predicador local como los ancianos  buscan el mejoramiento de la Iglesia a través de la obediencia a la Palabra de Dios, ni los ancianos se pondrán contra del predicador o viceversa.

      Otra de las responsabilidades del predicador local es mantenerse constantemente informado.  Una de las formas es la de continuar educándose, esto en el aspecto secular, pero más en lo espiritual .  El estudio personal es de mucha importancia.  También lo logrará asistiendo a conferencias, entrenamiento especial sobre determinados asuntos, reuniones de predicadores etc.   Estas actividades además de ser de un estímulo muy grande para el predicador, le ayudan en lo espiritual y por la participación que adquiera en ellas, ya que podrá impartir ideas que otros aprovecharán  en su crecimiento espiritual.

       Frecuentemente es posible que la diferencia de opiniones resulte entre el predicador y la congregación, entre los ancianos y el predicador, o entre un grupo de la congregación y el predicador.  El predicador lo mismo que cualquiera de las partes afectadas necesita aceptar la prerrogativa que tienen cada uno a su opinión personal y respetar la opinión de otros.  Pero nunca, bajo ninguna circunstancia la diferencia de opiniones debe  ser la causa de deficiencia en las relaciones espirituales de las partes afectadas.

      Otra de las fases en que se espera un buen ejemplo  de parte del predicador es en el manejo de sus finanzas.  Comprometerse con deudas que no pueda pagar  puede arruinar la influencia del predicador en lo espiritual e incapacitarle para desempeñar una labor eficiente en la congregación y en la comunidad en  general.  Los ancianos, la congregación y la comunidad en general espera que el predicador practique lo que predica.  Se espera que sea un ejemplo viviente  de las enseñanzas del Nuevo Testamento.

      Se espera que la presentación del predicador sea siempre de acuerdo a lo elevado de su posición.  Predicar el evangelio es la actividad más noble y distintiva de las que existen en el mundo»  El predicador por lo tanto necesita presentarse limpio, arreglado y decente en donde quiera que esté.  No elegante porque la vocación de predicar no es la mejor pagada, pero si arreglado sin extremos de ninguna naturaleza..  Debe de buscar las recreaciones propias y adecuadas al trabajo que desempeña, ya que no solo él descansará y se repondrá de las energías gastadas, sino que la congregación en general se beneficiará también, al recibir una mejor dieta, consecuencia de una mente fresca y revitalizada.  Es muy benéfico cuando el predicador y los ancianos, y los mismos varones de la congregación buscan la oportunidad de recrearse juntos, esto hace que la comunión espiritual entre los participantes de vitalice, ya que durante esos mismos periodos de recreación se pueden discutir algunos asuntos espirituales de una manera menos formal.

       Finalmente, aunque es uno de los aspectos más importantes de la vida del predicador, se espera que sea un hombre de oración.  La congregación sabe que de la dependencia que el predicador tenga de Dios dependerá el éxito de sus actividades.  El predicador necesita emplear muchas horas en la oración.  Su contacto personal con Dios se reflejará en su vida en genéralo  Sus sermones serán más espirituales, su vida será más efectiva, y su contacto con todas las personas dejará la impresión de lo que debe ser un verdadero predicador del evangelio: UN HOMBRE DE DIOS. fin