(Lección 2 )
Durante los últimos cincuenta años de
nuestra época y los primeros de este siglo se han desarrollado las llamadas
ciencias sociales debido a las necesidades del hombre moderno. El siglo veinte ha vivido varias experiencias
que hace al hombre que lo vive un tanto distinto a los que han vivido otras
épocas. Dos guerras mundiales han
afectado la mentalidad del hombre. La urbanización es un fenómeno característico
de este siglo. La movilidad constante
pone en contacto a muchas personas de distintas partes del globo
terrestre. Las comunicaciones han
progresado al grado de hacer posible que los seres humanos de todo el mundo
estén al corriente casi al minuto de los acontecimientos. El potencial bélico de todas las naciones ha
progresado al grado de producir el terror.
El miedo a una tercera guerra mundial es algo que existe en el
subconsciente de todos los hombres. Todos estos fenómenos han trastornado
Lo admirable es que estos estudios hechos y los
descubrimientos que se han producido en conclusiones científicas son también
enseñados en
1.
2.
3.
El predicador del evangelio y el cristiano en general necesita estar al
día en el estudio de estas ciencias, y muy especialmente de las características
raciales, sociales y culturales del grupo étnico con que va a desarrollar o
está desarrollando su ministerio, de tal manera que pueda conocer los gustos,
costumbres, religión, literatura, historia, etc. del grupo racial o social con
quien trabaje. Un ejemplo de lo que
sucede cuando no se sigue esta regla impuesta por
“Por lo cual, siendo libre de
todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. Me he hecho a los judíos como judío,
para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté
sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la
ley; a los que están sin ley,
como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley
de Cristo), para ganar a los que están sin ley. Me he hecho débil a los débiles, para
ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve
a algunos. Y esto hago por causa del evangelio, para
hacerme copartícipe de él” (1ª Cor.
9:19-23)
Pablo conocía perfectamente al ser
humano, era un observador perfecto, y a
través de estas experiencias logró tratar a cada hombre de acuerdo a sus
características individuales; pero fue más allá, se adoptó a las condiciones de
cada ser humano a quien participó del evangelio de Cristo.
Pero sobre Pablo y todos los hombres,
existe el ejemplo perfecto de nuestro Señor Jesucristo. Como un Dios perfecto demostró su sabiduría
perfecta en todas las cosas, y así usó de los principios científicos para
tratar a los hombres y redimirlos del pecado.
Claro que los métodos y sistemas usadas par Cristo eran entonces
desconocidos de los hombres, ahora solo nos explicamos el porqué del éxito de
nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
CRISTO ES UN CONOCEDOR DE SU PUEBLO:
El vino a los pobres y conoció a los
pobres. Fue nacido y criado en las circunstancias más
humildes. Conoce de las fatigas del
trabajo duro. Conoce de los sistemas
agrícolas de su tiempo. Sus temas, sus ilustraciones, su modo de hablar,
sus ademanes, todo era atrayente para su público ya que todos lo entendían pues
Él era uno como ellos.
CRISTO CONOCIA EL CORAZON (la
mente): Dice
Uno de los propósitos de la encarnación
fue que Cristo viniera a participar de la naturaleza humana para conocerla y
así ser propicio a nuestras flaquezas y debilidades. Cristo por esto se hizo a la altura de los
personajes con quienes se asoció. Al
fariseo Nicodemo le habló del nuevo nacimiento, porque era el más indicado para
comprender el cambio de naturaleza que se efectúa en el convertido a Dios; a la
mujer pecadora le habló palabras de comprensión, y más bien le mostró
comprensión y amor. Con los grandes se
hizo grande, permitiendo que se le ungiera en la casa de Simón el fariseo,
aunque esto no lo consideró digno de lujos.
Con los atribulados lloró, y lloró solamente para compartir con el dolor
de que participaban aquellos hermanos desamparados, esto se demuestra por el
hecho de que Él tenía ya la seguridad que iba a resucitar a Lázaro.
Puesto que Cristo echó mano de los
conocimientos del ser humano y lo trató como individuo, aquellos que deseen
también acompañar al Señor salvando almas necesitan igualmente conocer a
aquellas personas can quienes se asocien para hacerlos participantes de la
salvación que es en Cristo Jesús.
Esta es la razón por la que se hace
indispensable conocer algunos principios de las ciencias que se han dedicado a
estudiar al hombre. Nosotros así
conoceremos las condiciones del ser humano para impartirle de una manera sabia
el conocimiento de Dios que lo llevará a obtener la salvación de ese tesoro tan
valioso que posee, el alma. fin