FACTORES QUE AFECTAN A LA CANTIDAD RETENIDA

 

(Lección  12 )

 

EXAMIMAMDO LOS OBJETIVOS DE LA ENSEÑANZA.

     “Dos situaciones han llevado a este énfasis extraordinario sobre el dominio de la información ctica específica.  Uno ha sido la tradicional noción de que la educación consiste en exigir que el alumno recuerde los hechos de una materia de enseñanza más bien que en desenvolver la capacidad del pensar original y la investigación”.  En la enseñanza de la Palabra de Dios se debe reconocer que la mera adquisición de la información no es el objetivo principal, sino precisamente “desenvolver la capacidad del pensar original y de la investigación”. “El otro ha sido que los tests y los exámenes para la medición del dominio de la información táctica, especialmente los de tipo objetivo, son más fáciles de construir y de calificar que los que miden la extensión del perfeccionamiento de las capacidades superiores”.  El objeto principal de la enseñanza bíblica en las situaciones de las clases en los hogares  se mide por el auto examen que cada enseñado haga a medida que progresa la enseñanza.  El instructor necesita promover tal AUTO EXAMEN, o el examen introspectivo que mueva al individuo a reconocer su situación para que pueda aplicarse la Palabra de Dios a su propia condición y necesidades morales y espirituales.  Pablo usó esto cuando dijo a los corintios: Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismas.  ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotras, a menos que estéis reprobados?”. (2ª Cor.13:5). Se observará que la aplicación continua a través del auto examen producirá una retención máxima en toda situación de enseñanza de la Palabra de Dios.

LA CLASE DE MATERIAL.

La cantidad  retenida depende en gran parte de la significación que tiene el material para el que aprende”.  La enseñanza de la Palabra de Dios requiere que el instructor sea cuidadoso al proporcionar al estudiante solo la clase de material que pueda adquirir.  Pablo fue muy cuidadoso en este aspecto: “Os di a beber leche, y no vianda;  porque aun no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aun sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿No sois carnales y andáis como hombres?  (1ª Car. 3:2,3) y  “Porque  debiendo ser  ya maestros a causa del tiempo, tenéis necesidad de que os vuelva a enseñar cuales son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegada a ser tales que tenéis necesidad de leche y no de manjar sólido. (Hebreos 5:12). Esto es verdad, muy en lo especial cuando se refiere a la enseñanza de la Palabra de Dios:  “En el estudio de las materias abstractas, por otra parte, el que aprende no pasa tanto tiempo en la adquisición de una habilidad y, teniendo menos oportunidades de comprobar sus adelantos, tiene menos conciencia de la necesidad de un aprendizaje completo”.   La doctrina del Espíritu trata con cosas que son abstractas, aunque reales, y es menester ejercitar el intelecto con la práctica de lo que la doctrina pide de los sentidos.  En otras palabras, la doctrina, aunque abstracta, tiene efectividad en la vida practica del individuo: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. (Hebreos 11:1).  Es por esto que la fe se ve por las obras.  Cuando el enseñado en la Palabra de Dios corrige defectos, vicios, etc., entonces es cuando lo abstracto se convierte en real y el enseñado puede comprobar la eficacia de la doctrina del Señor.

 

LA PLENITUD DEL APRENDIZAJE.

      “La persistencia del aprendizaje se halla condicionado  también, por la plenitud del aprendizaje inicial.  Si el aprendizaje ha sido superficial, confuso, es casi seguro que no se podrá retener por largos periodos de tiempo, por satisfactoria que pueda ser en una respuesta inmediata.  Es muy poca la investigación directa que se ocupa de la relación entre el grado de aprendizaje inicial y la retención en situaciones escolares”.  Un ejemplo de aprendizaje superficial aunque satisfactorio al ejercitarse lo pone el Señor al explicar su maravillosa parábola del sembrador: “Y el que fue sembrado en pedregales, este es el que oye la palabra, y al momento la recibe con goza; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.  El que fue sembrado entre espinos, este es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra y se hace infructuosa”. (Mateo 13:20-22).  Cuando la enseñanza solo proporciona una satisfacción momentánea no es efectiva.  Esta es la necesidad de que el instructor se preocupe por enseñar bien, de tal manera que la Palabra de Dios sea retenida en su totalidad y puesta en práctica.

 

EL SOBREAPRENDIZAJE.

    Esta experiencia sucede cuando a través de un número determinado de repeticiones se puede afianzar el conocimiento hasta hacerlo fijo en la mente del enseñado.  El sobre aprendizaje existe en las situaciones de enseñanza de la Palabra de Dios a través de la repetición de lecciones que afiancen el conocimiento central en el intelecto. Desde el Antiguo Pacto Dios consideró esto la base para la retención de la ley de Dios en la mente de los recipientes de ese Testamento: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;  y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos;  y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas”. (Deuteronomio 6:3-9). Bajo el Nuevo Testamento el sobre aprendizaje se efectúa por la práctica de las enseñanzas, hasta que vengan a formar parte de la vida del enseñado.

 

SUMA Y CARACTER DE LA ACTIVIDAD QUE SIGUE AL APRENDIZAJE INICIAL.

    Nuestro examen de los factores que influyen en la cantidad de material retenido no sería adecuado sin alguna consideración a la influencia del carácter y suma de la actividad que sigue al aprendizaje inicial.  Aunque tenga lugar algún olvido durante todos los periodos subsecuentes al aprendizaje inicial, no debería suponerse que el tiempo es por sí mismo la causa fundamental.  En realidad, no se ha demostrado que el tiempo por sí mismo ocasione ninguna pérdida del material aprendido.  Por el contrario, el tiempo simplemente ofrece la oportunidad para la actuación de numerosos factores que afectan a la retención.  El grado de olvido DEPENDE DEL CARACTER Y DE LA SUMA DE LA ACTIVIDAD QUE SIGUE AL APRENDIZAJE INICIAL, siendo la naturaleza y suma de esta actividad muy difíciles de determinar”.  Nótese que “el olvido depende del carácter y de la suma de la actividad que sigue al aprendizaje inicial”.  Esto es la importancia de poner al enseñado en la Palabra de Dios en contacto directo con la congregación local de cristianos y de animarle de mantenerse en contacto con dicha congregación con el fin de que lo aprendido tenga más posibilidades de retenerse.  Por esto el escritor sagrado recomienda: “No dejando de reunirnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”. (Hebreos 10:25). Sobre esto, hay otra teoría que es muy importante considerar.

    “Parece razonable suponer, según esto,  que el periodo intermedio entre el aprendizaje inicial y la medición de la retención proporciona oportunidad para la actuación de varios factores que llevan al olvido... El intervalo entre el aprendizaje inicial y la medida de la retención puede mezclarse con estímulos inhibitorios extraños al material previamente aprendido y ejercer de esta manera un efecto deletéreo sobre la retención”.  De aquí la necesidad de continuar recordando continuamente las enseñanzas aprendidas.  El valor del recuerdo es siempre muy efectivo:  El escritor animando a los cristianos a continuar fieles les dice: “Pero traed a la memoria los días pasados, en las cuales, después de haber sido iluminados, sostuvisteis gran combate de padecimientos...” (Hebreos 10:32). Y el Señor tratando el mismo asunto con la iglesia de Efeso, le dice: “Recuerda por tanto de donde has caído y arrepiéntete, y has las primeras obras...” (Apocalipsis 2:5). Cuando el individuo se aleja de toda influencia divina hay muy pocas posibilidades de hacer efectiva la enseñanza de la Palabra de Dios.  Par esto también Pablo recomendaba al joven Timoteo: “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo;  redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina”. (2ª Timoteo 4:1,2).  La necesidad de la enseñanza continuada es necesaria para reforzar  el aprendizaje inicial.

 

EL MEJORAMIENTO DE LA RETENCION.

   “Como quiera que la adquisición y la retención son fases del proceso del aprendizaje, todos los factores que influyen en la adquisición afectan también la retención.  En toda situación de aprendizaje, el aprender y el olvidar actúan simultáneamente.  El aprendizaje se estabiliza únicamente cuando se ve fortalecido contra las influencias que producen el olvido”.  Lo necesario es aceptar el hecho que al enseñarse, simultáneamente se está produciendo también el olvido.  El instructor alerta trata de prevenir el olvido haciendo que el estudiante se aplique así mismo las enseñanzas.

   “La organización del material en unidades significativas relativamente grandes, en las que varios puntos subordinados al conjunto se relacionan entre sí, es un medio eficaz para lograr el aprendizaje permanente”.  Cada lección que se enseñe debe mostrarse en su relación con el conjunto total.  Que el estudiante pueda observar la relación de la lección que aprende con el conjunto total de la doctrina de Cristo.

  “Los maestros deberían darse cuenta del hecho de que algo de sobre aprendizaje es esencial en todas las materias.  El sobre aprendizaje en su más alto sentido, significa la asimilación y organización del material sin la evidencia visible de una ejercitación continuada.  Es evidente que las actitudes, y métodos de resolver problemas y la capacidad de hacer aplicaciones son los resultados más permanentes de la instrucción”.  Esto confirma la afirmación que la enseñanza solo es real cuando se efectúa un cambio en el enseñado. Es necesario que exista la evidencia “DE UNA EJERCITACIÓN CONTINUADA”

    Solo existen pruebas de aprendizaje y retención cuando se efectúa la aplicación de la enseñanza.  Esta es la razón que Cristo dijo: “Cualquiera que me oye estas palabra y las hace le compararé a un hombre prudente...” (Mateo 7:24).

    En el caso de las enseñanzas de Cristo solo puede existir una aplicación para todo aquel que es instruido en ellas por primera vez: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.  El que creyere y fuere bautizado será salvo; mas el que no creyere será condenado...” (Marcos 16:15,16)

  No debe ser extraño que toda situación de enseñanza de la Palabra de Dios a los incrédulos culmine con su obediencia en el bautismo. fin