EL MEJORAMIENTO DEL APREMDIZAJE

 

(Lección  11 )

 

     “El aprendizaje implica tanto la adquisición como la retención.  Estos procesos se hallan tan íntimamente ligados que, en realidad, al tiempo de la adquisición se mide también la retención. La  eficiencia del aprendizaje depende, por lo tanto, no solo de lo mucho que puede ser adquirido, sino principalmente de lo que de ello se retiene”.

      Es tan cierto esto en las situaciones de enseñanza de la Palabra de Dios, porque el Señor así lo expresó precisamente al explicar los efectos de la instrucción del Consejo de Dios: “Mas la que cayó en buena tierra, estos son los que can corazón bueno y recto  retienen la palabra oída, y dan fruto can perseverancia”. (Lucas 8:15)

       Se dice que habrá mejoramiento en toda situación de enseñanza si hay objetivos definidos que perseguir:

      “Hay algún objetivo definido que debe ser logrado, materias especiales que aprender y límites de tiempo determinado; la motivación alcanza su grado máximo y los resultados del aprendizaje son registrados objetivamente.  De esta manera el estudiante adquiere indudable conciencia de la necesidad de alcanzar objetivos definidos”.

      La enseñanza de la Palabra de Dios tiene objetivos, el principal, el perdón de pecados, para encontrar la salvación eterna: “Porque por la ley es el conocimiento del pecado (Romanos 3:20);  “Mas el que mira atento a la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será  bienaventurado en lo que hace”.(Santiago 1:25).  En toda situación de enseñanza de La Palabra de Dios el hombre tiene motivos suficientes para mejorar la enseñanza del Evangelio, porque existe el incentivo principal que tiene todo hombre: Buscar la salvación de su alma.

LAS DIFERENCIAS INDIVIDUALES

     Se ha demostrado desde el principio de este estudio que no todos los seres humanos somos iguales, de esto dice nuestro texto: “En todas las situaciones de aprendizaje se observan claramente diferencias individuales”.  La Palabra de Dios dice: “Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usas viles”. (2ª Timoteo 2:20.  En la iglesia y fuera de ella todos los hombres son diferentes y lo que es efectivo para unos no lo es para otros, es por esto que todo instructor de Biblia alerta, trata de tomar en cuenta estas diferencias al enseñar la Palabra de Dios.

 

LA INTELIGENCIA

     No es siempre un factor determinante de éxito: “Se han adelantado varias explicaciones pero el hecho empíricamente demostrado de que los alumnos torpes realizan más en relación con su inteligencia que los alumnos listos”.  Esto es especialmente verdadero al enseñar la Palabra de Dios, porque la sabiduría se mide por un patrón distinto.

    “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía”. (Santiago 3:17.  Hay personas que son sabias según Dios como lo presenta el ejemplo de Cornelio (Hechos 10), estas personas desarrollarán más en cualquier situación de enseñanza de la Palabra de Dios parque son campo propicio para el crecimiento de La Palabra;  mientras que muchos “sabios según la carne”, no podrán ni desarrollar en lo espiritual.

 

LA EDAD

       Tiene mucho que ver, pero más que todo el nivel de nuestra edad espiritual ya que la Palabra de Dios requiere cambios y actitudes especiales para los que se acerquen a ella.  Es cierto que a cada individuo debe de dársele la clase de información que satisfaga sus necesidades.  De los niños dice nuestro texto de pedagogía: “Los niños, cuyo sistema nervioso es más sensible y cuyas mentes se hayan libres de preocupaciones del mundo de los adultos, probablemente tienen ventaja sobre estos para aprender muchos de las rutinarias tareas de la escuela.   El aprendizaje es progresivo y puede continuar durante toda la vida del individuo”.  Sin duda que esta es la causa por la que el Señor dijo:

“De cierto os digo, que si no os volviereis y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos”. (Mateo I8:3).  El que aprende como un niño la Palabra de Dios es el que presenta un campo propicio para el desarrollo de la Palabra de Dios.  Más tarde Pedro dijo: “Desead como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis  para salvación”. (1ª Pedro 2:2).

EL APRENDIZAJE EFICIENTE

       El aprendizaje eficiente se logra cuando en la enseñanza se toman en cuenta las características físicas e intelectuales del estudiante como aquellas condiciones externas que se hallan más directamente bajo el control del maestro y de la escuela.  Por esto se debe tomar en cuenta también las siguientes condiciones posibles en los estudiantes.

LA VOLUNTAD DE APRENDER que se basa en la suposición que el alumno está intelectualmente despierto.  De estos dijo Cristo: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. (Mateo 5:6)  Condición que ya había sido anunciado por el profeta (Amos 5:11) “He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová”.   A los que se encuentran bajo estas condiciones se les puede llamar, ESPIRITUALMENTE ALERTAS.

 

LA CONDUCCION es el esfuerzo de parte del estudiante de poner en práctica lo que ha aprendido: “La conducción  es primordialmente un proceso de limitación del ensayo y el error, previniendo los errores y enfocando la atención hacia las actividades que  aseguran el éxito”.  La conducción puede evitar  corregir errores.  En todo esfuerzo se establece la posibilidad del fallo o del errar, pero la perfección viene del esfuerza continuado, ya que si el estudiante comete errores y tiene conciencia de ello, no es posible que sean perjudiciales para su ulterior desarrollo.  Esta es la razón  que el esfuerzo se pide de todos los que tratan de hacer la voluntad de Dios: “Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús” (2ª  Tim. 2:1),  El propósito es el desarrollo de la iniciativa del estudiante.

 

LA MEMORIA ACTIVA.  Aunque la recitación proporciona una base para la memoria activa, esta no es suficiente por sí sola.  Deben hacerse frecuentes  intentos de memorizar ideas a medida que el aprendizaje adelanta.  No solo se debe poner atención a la memorización, sino a la comprensión.  Por esta razón el salmista recomienda: ¡OH, cuanto amo tú ley!  Todo el día es ella mi meditación”.(Salmo 119:97). La enseñanza de principios que muevan a la meditación es importante, y solo el preocuparse por la adquisición de conocimiento que sea comprensible.

 

LA PRACTICA DE HACER APLICACIONES.  El buen aprendizaje consiste no solo de la adquisición de información, sino también de la aplicación.  Las reglas gramaticales se comprenden mejor cuando se usan en el trabajo de composición. Esto es precisamente lo que enseña la Palabra de Dios.

      “Pero sed hacedores de la Palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos  a vosotros mismos”. (Sant.1:22) y, “Cualquiera que me oye estas palabras y las hace, le compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la peña”.(Mat.7:24). Nadie puede verdaderamente aprender la Palabra de Dios si no la pone en práctica.  La prueba máxima del aprendizaje de la Palabra de Dios es la aplicación que haga de ella.

 

EL USO DE LOS METODOS “TOTAL Y POR PARTES”.  Al aprender el método total,  se espera que el estudiante tome el material como una unidad en todas las repeticiones que sean necesarias para aprenderlo”.  En este caso se procede de lo general a lo particular y se toma como base lo general.  Pablo recuerda a los efesios: “Porque no he rehuida de anunciaros todo el consejo de Dios” (Hechas 20:7.  Pablo, al enseñar la Palabra de Dios, la consideró como una unidad total:  una forma de doctrina”, siendo así, todo lo que enseñó  fue siempre sin perder de vista la unidad total de la doctrina del Señor.

     “El método parcial progresivo consiste en aprender una parte de un trozo de material, y luego otra, y después aprender juntos los dos, antes de seguir estudiando la parte siguiente”.  Este método consiste en proceder de lo particular a lo general, pero siempre enlazando cada parte estudiada con la que está por estudiarse.  Este método siempre ofrece la ventaja de estudiar el detalle, aislándola del resto del material, aunque siempre mencionando su relación a todas las partes del todo de que forma parte.  Esto fue lo que hicieran Priscila y Aquila con Apolos: “... le tomaron aparte y le expusieran mas exactamente el camina del Señor” (Hechas 18:26), en otras palabras, le enseñaron los detalles de la doctrina del Señor, relacionándolas can toda la doctrina divina.

 

EL ESFUERZO DISTRIBUIDO. 

    “La eficacia relativa del esfuerzo distribuido y concentrado  lleva consigo la frecuencia de la práctica y la duración del periodo de ejercitación ... el esfuerzo distribuido proporciona la oportunidad para organizar y reunir el material, y, por lo tanto, garantiza un aprendizaje mas completo.  También evita la fatiga y la pesadez, que son consecuencias del esfuerzo prolongado e intenso”.  La Biblia siempre recomienda este esfuerzo distribuido para la eficacia del aprendizaje: de sus enseñanzas en aquellos que los han de recibir: “... pues recibieran  la palabra can toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas casas eran así”. (Hechas 17:11); “Sino que en la ley de Jehová está su delicia y en su ley medita de día y de noche...” (Salmo l:3). Es a través  del ejercicio diario, la meditación continuada en las Sagradas Escrituras que estas vienen a formar parte de la naturaleza humana, haciendo así efectiva la enseñanza en los que las estudian.

 

LA RETECIÓN.

       “Aunque funcionalmente similar en cada etapa del aprendizaje, el olvido que acompaña al proceso de adquisición debe distinguirse del que tiene lugar después que el periodo de practicas ha sido concluido”.  Una de las funciones del maestro de Biblia es hacer que la mayoría de la enseñanza sea retenida, y que una minoría sea olvidada, pues de la cantidad retenida depende el éxito de la enseñanza y la posibilidad de la conversión a Cristo.  Lo primero que el instructor debe reconocer que en toda situación de enseñanza un gran porcentaje de ella se puede olvidar.  En la enseñanza común este es el papel que desempeñan los exámenes, diarios y programados, proporcionar un motivo para la retención. En la enseñanza de la Palabra de Dios en los hogares la oportunidad se logra al conversar informalmente sobre el tema de la enseñanza.  Frecuentemente, después de los estudios se ofrece  la oportunidad de conversar con los que estudian, estas pláticas deben ser guiadas a la discusión del tema de la enseñanza para afianzar el conocimiento y así prevenir la posibilidad que existe que se olviden las enseñanzas ya ofrecidas. fin