EL MILENIO, UN REINADO DE MIL AÑOS.
(Lección 7 )
Así como Jesús ascendió a los cielos, él vendrá nuevamente (Juan 14:3;
Hechos 1:11). ¿Qué es lo que ocurrirá
después de que él regrese? ¿Habrá un reinado milenial,
un reinado de Jesús por mil años? ¿Incluye el periodo de mil años un reinado de
Jesús de mil años literales, o se trata de un periodo simbólico de tiempo?
¿Regresará él como un monarca conquistador para establecer un reino y gobernar
sobre la tierra por mil años sentado en
el trono de David en Jerusalén?. ¿Sustituye Jesús el reino de Dios con la
iglesia, por haber sido rechazada por los judíos?
El pasaje que mayor discusión
genera respecto a reinado milenial o de mil años es
Apocalipsis 20:1-10, del cual leemos:
“ Vi a un ángel que descendía del
cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano.
Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y
Satanás, y lo ató por mil años; y lo
arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase
más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe
ser desatado por un poco de tiempo.
Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron
facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio
de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a
su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y
vivieron y reinaron con Cristo mil años.
Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se
cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.
Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera
resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán
sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.
Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su
prisión, y saldrá a engañar a las
naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog
y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el
número de los cuales es como la arena del mar.
Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el
campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del
cielo, y los consumió.
Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego
y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día
y noche por los siglos de los siglos”
Es cierto que se menciona un
reinado de mil años en este pasaje, pero ¿ qué es el reinado de mil años?. ¿Cuándo y donde se verificará? ¿Quién reinará durante los mil años?. ¿Es el reinado de mil años literal o figurado?
Son numerosas las variaciones que
aparecen en cada uno de los tres puntos de vista mayores acerca del reinado de
mil años. Estos se clasifican según sus relaciones cronológicas con los mil
años, de la siguiente manera:
1) Postmilenialismo (el prefijo “post” significa “posterior”
2) Amilenialismo (el prefijo “a” significa “sin”
3) Premilenialismo (el prefijo “pre” significa “previo”
El Postmilenialismo es el punto de vista de
que los mil años constituyen una figura
de la era cristiana, en la cual el reinado de Jesús es una realidad presente
que terminará con su llegada, la resurrección de los muertos y el juicio final.
Hay quienes difieren de lo anterior en el sentido de que los mil años
constituyen una figura de un largo periodo de paz y/o justicia dentro de la
última parte de la era cristiana, y que ese período será seguido por el regreso
de Jesús.
El Amilenialismo es el punto de vista de que
la figura “mil” es un simbolismo de algo completo y que no debe ser tomado como
un reinado de mil años. Al igual que los postmilenialistas,
los que sostiene este punto de vista creen en el regreso de Jesús, en la
resurrección y en el juicio final(dos regresos)
El Premilenialismo es el punto de vista de que
Jesús regresará a la tierra y reinará por mil años sentado en el trono de David
desde la Ciudad de Jerusalén antes de que suceda la resurrección general de los
muertos y el día del juicio. Los que se adhieren a este punto de vista están
divididos en lo que concierne a los eventos asociados con la segunda venida de
Jesús. Todos creen que son dos
resurrecciones las que ocurrirán: una es la de los justos, antes del milenio, y
la otra es la de los malos, después del milenio. Los dispensacionalistas
que hay en este grupo creen que todas las profecías se refieren a Israel
literal, no a la iglesia, a la cual no consideran el
Israel de Dios. Los premilenialistas históricos que
hay entre ellos, aceptan a la iglesia como el Israel de Dios.
Si se lee cuidadosamente Apoc. 20:1-10, se observará que los principios básicos del Premilenialismo no se encuentran en este pasaje:
1) No menciona a Jesús regresando a la tierra. Su regreso
no es una cuestión que el pasaje trate.
2) No dice que Jesús reinará sobre la tierra. El lugar de
su reinado no se menciona
3) No dice que Jesús reinará por mil años. Sólo se
menciona el tiempo del reinado de los santos.
4) No dice que el reinado de los santos mártires será un
reinado terrenal. El lugar no se menciona.
5) No menciona nada acerca de la segunda venida de Jesús.
Esto es algo que los premilenialistas han supuesto
6) No dice que el reinado de mil años se verificara
después de la segunda venida de Jesús. Esto es algo que se ha supuesto
7) No dice que Jesús reinará en Jerusalén. A Jerusalén no
se le menciona
8) No dice que Jesús reinará sentado en el trono de David.
Al trono de David no se le menciona
9) No se menciona nada acerca de trono de Jesús. Aunque se
mencionan los tronos de los mártires, no ocurre así con el de Jesús. Los tronos
son símbolos de que los mártires no serán ya mas pisoteados, sino que, será,
respetados como líderes entre los hombres y conocidos como siervos de Cristo.
En este sentido espiritual, ellos reinarán con él durante el periodo de mil
años; ellos no reinarán sobre tronos literales en la tierra.
10-No dice que los santos tendrán una resurrección
corporal. Sólo es a sus almas a las que se les mencionan
11-No dice que todos los muertos justos
reinarán con Cristo. Los que se dice que reinarán son los santos mártires
12-No dice nada acerca de una batalla del
Armagedón. Dios hará llover fuego del cielo para impedir que Satanás comience
la batalla que él quiere librar en contra del campamento de los santos. Aun
Apocalipsis 16:16, no dice que la batalla realmente ocurrirá allí: sólo
menciona a los ejércitos reunidos allí: “Y los reunió en el lugar que en hebreo
se llama Armagedón”
Este pasaje habla de las almas de los
mártires que no habían adorado a la bestia (v4) Ellos son los que se describen
como reinando con Jesús por mil años. No se dice nada acerca de cuánto tiempo
reinará Jesús – sólo se dice cuánto tiempo reinarán los mártires con él. Yo
podría decirle a un amigo que un pariente vivió en mi casa por dos años. Con
esta expresión él podría enterarse de cuánto tiempo mi pariente vivió con migo,
pero no podría enterarse de cuánto tiempo yo habría vivido en la casa. Lo mismo
se puede decir acerca del reinado de Jesús. Todo lo que se puede deducir de
estos pasajes es que Jesús reinará durante por lo menos mil años pero no menos
que eso; no obstante, la expresión no limita su reinado de mil años. Su reinado
podría ser de mil años en lo que hasta el momento a este pasaje concierne. El
tiempo del reinado de los santos mártires es de todo lo que podemos enterarnos
de lo que dice Apoc. 20, no del tiempo del reinado de
Jesús.
Dado que
Apocalipsis usa un lenguaje altamente simbólico, cualquier interpretación del
libro debe armonizar con la enseñanza de pasajes literales de
La
profecía anunció que el reinado de Dios de ser establecido en los días de los
gobernantes Romanos. (Daniel 2:44) Los
cuatro reinos que Nabucodonosor vio en su sueño son:
1) El babilónico
2) El Medo-Persa
3) El Griego, y
4) El Romano
En ese sueño, los pies y los dedos
de los pies se describieron como hechos de hierro mezclado con arcilla. Según
la interpretación que Daniel dio al sueño, la mezcla indicaba que parte del
reino sería fuerte y parte quebradiza (Dan. 2:41)
Estas partes “se [mezclarán] por medio de alianzas humanas”, pero no Se[unirán] el uno con el otro” (Dan.
2:43) Esta es una buena descripción del imperio romano. Lo que se da entender
con esta profecía es que el reino de Dios daría comienzo en los días de los
gobernantes romanos.
La preparación que se hizo para le venida del reino dio a entender que el
mismos se establecería en los días de los gobernantes romanos. Jesús, quien vivió sobre la tierra cuando
Roma estaba en el poder, anunció lo siguiente: “El tiempo se ha cumplido, y el
reino de Dios se ha acercado” (Marcos 1:15) Al decir, “ el
tiempo se ha cumplido”, Jesús estaba enseñando que todo el tiempo especificado
por los profetas ya había transcurrido, y que había llegado el momento para el
reino de Dios diera comienzo. Juan el Bautista predicó que el reino se había
acercado (Mateo 3:2) Jesús les dio instrucciones a los doce (Mateo 10:7) y a
los setenta (Lucas 10:9,11) para que predicaran que el reino estaba cerca.
Jesús también dijo que algunos no gustarían la muerte hasta que hubieran visto
el reino venido con poder (Marcos 1:9) Si el reino no fue establecido en los
días del imperio romano, entonces Daniel, Juan, Jesús, los doce y los setenta
habrían sido todos falsos profetas (Deut. 18:22) Si
ellos fueron falsos profetas, entonces toda la credibilidad del cristianismo
se habría socavado y éste sería indigno
de nuestra consideración.
Cualquier sistema que presente la primera venida de Cristo como un
fracaso - el cual lo será si es que Cristo no ascendió para reinar sobre su
reino tal como lo prometió y como sus seguidores lo predicaron - debe ser falso. Si él fracasó la primera vez,
¿por qué deberíamos esperar que tuviera éxito cuando vuelva nuevamente?
La realidad del reinado de Jesús dio comienzo cuando él ascendió al
poder en los cielos y en la tierra al sentarse a la diestra de Dios. (Mateo
28:18; Hechos 2:33-34; 5:31; Romanos 8:34; Efesios 1:20-23; hebreos 1:3;
1ª Pedro 3:22) Lo anterior cumplió la
profecía de Daniel en el sentido de que uno como el hijo del hombre vendría al
Anciano de días y recibiría un reino eterno (Daniel 7:13-14) Lo que Jesús
enseñó, él lo corroboró con la parábola del hombre noble, el cual,
evidentemente, lo representaba a él, quien partiría con el fin de recibir su
reino y después regresar (Luc. 19:12-15) Cuando Jesús
partió, él salió a recibir su reino.
Los que esperan que Jesús reine sobre un reino terrenal no comprenden la
naturaleza de su reino. Jesús expresó que su reino no es de este mundo (Juan
18:26) dado que su gobierno no es un reinado terrenal.
Zacarías profetizó acerca de Jesús lo siguiente: “Y se sentará y
dominará en su trono, y habrá sacerdote a su lado” (Zac.
6:13). Hebreos 8:4 dice: “Así que, si
estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote”. Si no puede ser
sacerdote estando sobre la tierra, entonces no puede reinar sobre la tierra,
pues la profecía declara que él sería un sacerdote sobre su trono. Dado que él
no puede ser un sacerdote estando sobre la tierra, el único lugar en el
cual puede ser un sacerdote es en el
cielo. El cielo es el lugar en cual él ascendió y en el cual ahora reina (1ª Pedro 3:22)
Pablo escribió que el reino de Dios no es como un reino terrenal en el
cual se come y se bebe, sino que, es un reino de justicia, paz y gozo en el
Espíritu Santo (Romanos 14:17).
El reino no tenía que comenzar con una batalla a nivel mundial, sino que
comenzaría en pequeña escala, tal como un semilla de mostaza comienza y
calladamente influencia el ambiente que le rodea, tal como lo hace la levadura
escondida en una masa (Mateo 13:31-33) La base para su expresión y crecimiento
sería la palabra de Dios, no la espada,
ni ningún otro armamento militar (Mateo 13:19; Lucas 8:11). Esta es la manera como se esparciría, porque
sería el dominio de Dios dentro del corazón
humano, no el dominio de Dios a través de un gobierno terrenal. “El gobierno de
Dios no vendrá con advertencia, di dirán: helo aquí, o helo allí; porque he
aquí el reino de Dios está entre vosotros” (Lucas 17:20-21)
El reino estaba en existencia cuando Pablo le escribió a los Colosenses.
Les dijo que Dios había librado a los cristianos de la potestad de las
tinieblas y los había trasladado al reino de Jesús (Col. 1:13), lo cual no
hubiera sido posible si el reino de Jesús no existiera. También expresó que
todas las cosas, excepto Dios, habían sido sujetadas a Jesús (1ª Cor. 15:26-28) En la
presente era, la era cristiana, nosotros podemos llegar a ser miembros del
reino de Jesús (Juan 3:3-5), un reino que se extiende por todo el cielo y la
tierra (Mateo 28:18)
A su regreso, Jesús no estará viniendo a comenzar su reino, pues él
reina ahora sobre todo (1ª Cor. 15:27) Cuando él venga nuevamente, levantará a los
muertos, terminará su reinado, y devolverá el reino al Padre (1ª Cor. 15:22-28)
Las Escrituras enseñan llanamente que Jesús está ahora gobernando sobre
los cielos y sobre la tierra. El reinará hasta que venga nuevamente; luego
vendrá el final (1ª Cor.
15:24-27) Tal reinado actual no deja ningún tiempo para Jesús reine por mil
años sobre la tierra. En ninguna parte de
Aunque no tengamos certeza acerca de todas las cosas que Apoc. 20:1-10 signifique, tenemos certeza de lo que no
dice. No dice que Jesús regresará a la tierra para reinar por mil años sentado
en el trono literal de David en Jerusalén.
Es obvio que este texto debería ser interpretado simbólicamente, no literalmente.
¿Cómo pueden una llave y cadenas literales atar a Satanás, un ser espiritual?
¿Pueden las almas sentarse en tronos literales?. Todo el Apoc. Está
empapado de lenguaje simbólico ¿Por qué habría de ser este capítulo una
excepción?
El significado de este pasaje puede haber comenzado a desplegarse
anteriormente en (Apoc. 6:9-11). Las llamas que están
bajo el altar constituyen el mismo grupo anteriormente descrito que se sentó en
el trono ( 20:4) Ellos preguntan hasta cuando es que su sangre será vengada (Apoc. 6:10) Como respuesta, se les dice que deben descansar
un poco de tiempo todavía, antes de que esto suceda ((Apoc.
6:11) Se dice de la sangre de ellos, que es vengada (19:1-2) con la caída de
Babilonia (18:2), la gran ciudad (17:18), la cual estaba ebria con la sangre de los santos (17:5-6,18)
y gobernaba sobre las naciones ( (17:5)
Después de la caída de esta gran ciudad perseguidora, la cual era Roma,
evidentemente (17:9,18), ¿qué podían esperar los cristianos?. El Capítulo 20 da
la respuesta. Satanás habría de ser atado por un largo tiempo, y en lugar de
estar oprimidos “bajo el altar”, los santos reinarán estando sentados sobre
tronos.
¿Qué significa el que Satanás sea atado?. El
haber sido soltado debe ser lo opuesto
al ser atado. Estando suelto, él inmediatamente buscó la manera de reunir las
naciones y llevarlas en batalla en contra del campamento de los santos (20:7.9)
El haber sido atado debe significar que por mil años no podrá llevar las
naciones en batalla, en contra de los santos para perseguirlos, tal como lo
había hecho antes de ser atado.
Los mil años pueden ser el simbolismo de un largo periodo de tiempo.
Dios es el dueño de “los millares de animales en los collados” (salmo 50:10) Lo
más seguro es que la palabra mil, en este pasaje solo es representativo de un
gran número. Aunque la palabra mil puede ser tomado literalmente en (20:2-7)
¿Qué razonamiento tenemos para hacer literal un número que aparece dentro de un
libro lleno de símbolos?
El que las almas de los mártires se encuentren sentadas sobre “tronos”
simboliza que durante los mil años, la causa de ellos vivirá y triunfará. Mientras estén bajo “el altar”, lo cual habrá
de ser por un poco de tiempo, la matanza de sus iguales cristianos continuará
(6:11) El que se les dieran “tronos” (20:4) debe significar que “el poco de
tiempo” más, que debían descansar, había terminado, la muerte de los santos a
nivel nacional había cesado, y un tiempo de mil años, de alivio de persecución
había terminado.
En este pasaje, la palabra “ezesan” (Ezsesa. Es el modo indicativo del aoristo de un verbo
activo, el cual proviene de la raíz “zao”. Se traduce
como “vivieron” y como “volvieron a vivir”) del griego, significa literalmente
“vivieron”. La frase “volvieron a vivir” no le hace justicia al tiempo verbal
ni encaja en el contexto. Por esta razón no se puede decir que estas almas,
literalmente, “volvieron a la vida” No obstante la palabra, “vivieron” es
exacta, pues, anteriormente, Juan indicó que este mismo grupo estaba “bajo el altar”
(6:9-10) y estaba consiente.
Pablo hizo uso de la misma palabra y tiempo verbal al referirse a su
vida antes de convertirse en cristiano. Dijo:
“viví fariseo” (Hechos 26:5) Esta
expresión no significa que él volvió a la vida como fariseo; sino, más bien,
que ésta fue la forma como él vivió antes de su conversión. En lugar de morir al cristianismo por causa
del martirio, más bien la sangre de los cristianos será vengada. La comunidad
cristiana, por decirlo así, “vivirá y reinará” con Cristo durante un largo
periodo de paz. Los que forman parte de la primera resurrección (Apoc. 20:5) son los que
triunfan y reinarán con Cristo mil años. Así como Dios causó que la
nación de Israel viviera, aun cuando parecía haber muerto (Ezeq.
37:1-14), así él causará que el cristianismo viva. Los santos que enfrentaban la persecución
pudieron haber tenido temor de que su fe sería perseguida hasta ser extinguida;
pero ellos vivirían en paz y reinarían con Cristo por un largo periodo de
tiempo después de la destrucción de
Roma, la cual había encabezado la persecución.
El instigador de la persecución de ellos, Satanás, sería restringido, la
sangre de los santos sería vengada con la caída de la gran ciudad, y el
cristianismo viviría por un largo periodo de tiempo sin los embates de la
persecución a nivel nacional. Después de
ello, Satanás, una vez suelto por un poco de tiempo, trataría de encabezar a
las naciones para llevarlas en otro ciclo de persecución; pero Dios tendría sus
esfuerzos y lo echaría al lago de fuego
(20:3,7-10)
La “segunda muerte” (20:6) no necesariamente significa una segunda
resurrección seguida de otra muerte. La “segunda muerte” es un simbolismo del
castigo en el lago del fuego (20:14). La primera muerte es la muerte física, y
la segunda muerte es el lago de fuego.
En lugar de un reinado futuro de Jesús, de mil años, sobre la tierra,