FALSAS ENSEÑANZAS ACERCA DEL REGRESO DE JESÚS

 

(Lección  6 )

 

 

Existen varias ideas, que están siendo enseñadas, las cuales no encajan con las enseñanzas Bíblicas acerca del regreso de Jesús. Estas incluyen:

1)    El rapto

2)    Algunas malas interpretaciones de profecías de Jesús.

3)    La teoría del año 70 d.C, y

4)    Ciertas nociones acerca del anticristo y el armagedón. Consideremos estas enseñanzas a la luz de las Escrituras.

 

¿HABRÁ UN RAPTO?

Hemos hecho notar la enseñanza bíblica acerca de los eventos que tendrán lugar en la segunda venida de Jesús. Los premilenialistas -  los que creen que el regreso de Jesús precederá al milenio (un reinado de mil años de Jesús sobre la tierra) han llegado a varias conclusiones erróneas, claro está.

1)    Jesús aparecerá secreta y repentinamente en los cielos, para ser visto sólo por los vivientes justos y por los muertos justos, a quienes resucitará en el momento de su aparición.

2)    El los “raptará” juntamente para estar con él en el cielo por siete años.

3)    Durante los siete años, en anticristo reinará y traerá una gran tribulación.

4)    Durante este periodo los Judíos serán convertidos, y éstos a su vez convertirán a muchos

5)    Al final de los siete años el anticristo dirigirá sus ejércitos en contra de los santos para la gran batalla del armagedón

6)    Jesús regresará con los santos y destruirá al anticristo, juzgará y castigará a los impíos, y reinará sobre toda la tierra por mil años, sentado en el trono de David, desde Jerusalén.

 

   La doctrina del rapto contradice muchas de las llanas enseñanzas de la Biblia: Un pasaje de uso favorito, para fundamentar la doctrina del rapto, es (1ª  Tes. 4:14-17) Este declara que Jesús, “con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo”. No obstante, si Jesús planeara venir secretamente, de seguro que no permitiría que su venida se acompañara de mayor conmoción. Su venida será repentina, pero no secreta.

Según (Juan 6:40), los cuerpos de los justos habrán de ser resucitados el día postrero. Tal evento no podría ocurrir el “día postrero” si, como los premilenialistas dicen, esto debía ocurrir siete años antes de un periodo de mil años seguido por un corto período antes del fin, tal como lo enseña la teoría del rapto.

 

   Juan 5:28-29  dice que todos los muertos -  los justos y los impíos -  serán resucitados el mismo día, a la misma hora. La teoría del rapto ubica la resurrección de los justos en un tiempo anterior a un reinado de mil años, y la de los impíos, después de ese reinado. La Biblia no dice nada acerca de dos resurrecciones separadas.

 

   En la parábola de la cizaña, Jesús enseñó que los malos y los justos serán segados al mismo tiempo, al final de la era. Los malos serán recogidos de  entre la gente y serán castigados. Luego los justos resplandecerán en el reino de Jesús (Mateo 13:24-30,36-43)

 

   En la parábola de la red, Jesús enseñó la misma lección de la parábola de la cizaña. Esto fue lo que expresó: “Así será el fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán los malos de entre los justos” (Mateo 13:47-50) En lugar de enseñar que los justos serán reunidos de entre los malos, Jesús enseñó que los malos serán tomados de entre los justos.

 

   En 2ª  Tes. 1:6-10.  Pablo enseñó la misma verdad que se encuentra en las parábolas de Jesús: Que los malos serán castigados cuando Jesús venga nuevamente. Pablo dijo en el versículo 8 que Jesús les dará “retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo”. Así continúa el versículo 9: “ los cuales sufrirán pena de eterna perdición...”

 

   Pablo enseñó que Jesús fue el primero de entre muchos hermanos en ser resucitados (Romanos 8:29) La siguiente resurrección incluirá a los suyos cuando venga nuevamente. Luego vendrá el fin, cuando Jesús le entregue el reino a Dios, según (1ª  Corintios 15:22-27)  Este pasaje no provee tiempo para un rapto seguido de una reinado de mil años. Cuando Jesús regrese, todos serán tomados de la tierra, y ese será el fin.

 

   Pedro enseñó en (2ª  Pedro 3:3-13) que los cielos y la tierra se desintegrarán con calor cuando Jesús regrese. Este pasaje no da cabida a un rapto seguido de un reinado de mil años sobre la tierra ni a una tierra existiendo donde tales eventos pudieran ocurrir posteriormente a un rapto.

La doctrina del rapto se basa en una mala interpretación literal de pasajes simbólicos de Daniel 2 y 9, y de profecías de Jesús en Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21. Es obvio que debe ser falsa cualquier teoría que violente las claras enseñanzas de otras Escrituras.

LA DESTRUCCIÓN DE JERUSALÉN  Y  LA VENIDA DE JESÚS

   Las profecías de Jesús que se encuentran en (Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21) La gran mayoría de los interpretes aplican estas profecías de Mateo 24 a eventos que han de ocurrir en la segunda venida de Jesús, es decir que estas profecías aún no tiene cumplimiento ninguna de ellas. Mateo 24, contiene profecías, que en su mayoría se cumplieron en el año 70 cuando ocurrió la destrucción literal de Jerusalén, unas pocas se refieren a eventos que ocurrirán en la segunda venida de Jesús.

 

   En Mateo 24:3. Jesús estaba respondiendo las preguntas de sus discípulos respecto a la destrucción del templo, la señal de su venida, y el final de la era. Lucas registró solamente la predicción de Jesús respecto a los eventos que llevan a, e  incluyen, la destrucción de Jerusalén, mientras que Mateo y Marcos también incluyeron la segunda venida de Jesús.

 

   En el comienzo de su discurso en Mateo 24, Jesús describió los eventos que llevaron a la destrucción de Jerusalén (vv. 4-14). Expresó que cuando la gente viera a Jerusalén rodeada de ejércitos, ellos debían entender que esto era una señal de que la destrucción estaba cerca. Ellos debían  huir de la ciudad para escapar de la tribulación asociada con su ocaso (vv. 15-22; Lucas 21:20-24)  Jesús después les dio parábolas e información, a sus seguidores, acerca de los eventos en torno a la caída de Jerusalén y  de la nación de Israel (vv. 23-34) Después de esto, comentó su segunda venida (vv. 36-51) El versículo 34 debe indicar un rompimiento de su discurso debido a varias razones como sigue: Todo lo que Jesús dijo anterior al verso 34, en la primera sección, había de ocurrir en el tiempo que viviera aquella generación, la de aquellos a los que Jesús estaba hablando. Durante su ministerio, Jesús hizo uso de la expresión “esta generación” para referirse a la generación que vivía en el tiempo en el cual hablaba, y tal uso se dio en forma constante (Mat. 11:16; 12:41-42; Marcos 8:12; Lucas 11:29-32,50-51- Note especialmente (Mateo 23:36) Una excepción en este caso parecería extraña.

 

   En la primer sección habló de “aquellos días” (vv. 19,22,29); pero cuando se refería a la segunda sección, después del versículo 34, él habló de “el día” (v. 36) Jesús hizo uso constantemente, de la expresión “el día” para referirse a su venida para el juicio final. (Mate. 7:22; 1ª  Cor. 1:8; 5:5; 2ª  Cor. 1:14; Fil. 1:6,10; 2:16; 1ª  Tes. 5:2; 2 Tes. 2:2; 2ª  Timoteo 1:18; 4:8; 2 Pedro 3:10)

Jesús describió los eventos que precederían a la caída de Jerusalén en la primer sección (vv. 5-14) y la señal que indicaría que la destrucción estaba cerca. (v. 15, compárese con Lucas 21:20-24) “El día” de la segunda sección -  en que vendrá nuevamente (v. 36) No será precedido por señales o advertencias, sino que, vendrá de la misma manera como vino el diluvio, y como vendría un ladrón (vv. 36-43)

 

   En la primer sección, Jesús expresó que aquellos que reconocieran la señal y comprendieran, debían huir (v. 16)  Fue por esta señal y advertencia, que los cristianos huyeron de Jerusalén y Judea cruzando el río Jordán para llegar a “Pella” (una ciudad) en busca de seguridad. Los eventos que se describen en la segunda sección sucederán tan inesperadamente que nadie comprenderá lo que está ocurriendo sino hasta que suceda (v.39) Nadie puede huir, pues no se dará señal. Por lo tanto, necesitamos estar preparados todo el tiempo (vv. 37-51)

 

   Los que usan los eventos, que Jesús describió como previos a la destrucción de Jerusalén, para referirse a su segunda venida, están aplicando mal las enseñanzas de él (vv. 4:34) Tales eventos no pueden ser usados como señales de su segunda venida; ellos mas bien constituyeron una descripción de los eventos que desembocaron en la caída de Jerusalén e Israel.

 

   Algunos objetan esta interpretación por lo que dice Mateo 24:29-31. Estos no se percatan que las expresiones de estos versículos no debieran ser tomadas literalmente, sino, en forma simbólica, pues están envueltos en velo de lenguaje figurativo, el cual los profetas del Antiguo Testamento usaban para describir las caídas de las naciones. (Isa. 13:9-10; 34:5-10; Ezeq. 32:7-8; Joel 2:10). Cuando ellos vieran “estas cosas” (Mateo 24:33) no debieran de pensar en la segunda venida de Cristo, sino en la “llegada” de la destrucción de Jerusalén, y el final de Israel como pueblo de Dios. Cuando esta señal llegara, ellos estarían listos para huir a las montañas. Fue debido a esta profecía, que ellos se dieron cuenta cuando vieron estas señales, que él (Jesús) estaba listo para vengarse de Jerusalén. No obstante “ese día”, el día de su segunda venida, no habrá señal, ni advertencia, ni oportunidad de huir.

LA TEORÍA DEL AÑO 70 D.C.

   Existen algunos que aplican todo el contenido de Mateo 24, y de otros pasajes, sólo a la destrucción de Jerusalén, ocurrida en el año 70 d.C. Estos creen que Jesús regresó en aquel tiempo, resucitó a todos los muertos, y os juzgó. Desde entonces, según ellos creen, todos son juzgados al momento de su muerte y enviados inmediatamente ya sea, al cielo, o al infierno.

 

   La información que se dio anteriormente indica que esta teoría es falsa. También, “el día postrero” y los eventos en torno a este no se pueden reconciliar con éste erróneo punto de vista.

Jesús expresó que los que creen en él serán resucitados “el día postrero” (Juan 6:39-40) La palabra que Jesús habló será la base del juicio ese “día postrero” porque son muchos los días que han transcurrido desde que ocurrió esta destrucción. El “día postrero” al cual Jesús se refería debe ser el último día de la historia de la tierra, el día que será destruida. Sin la rotación de la tierra alrededor de su propio eje, no pueden haber más días. Ese “día postrero” será el día cuando los muertos serán resucitados y juzgados, y cuando la tierra será destruida. El año 70 d.C. no fue ese día. Los eventos “los postreros días” (2ª  Pedro 3:3), que precederán a la venda de Jesús y la destrucción de los cielos y de la tierra, culminarán “ese día postrero”.

EL ANTICRISTO Y EL ARMAGEDON

   Dado que algunos grupos religiosos le dan tanto énfasis al anticristo y a la batalla del armagedón, debemos mencionar estos dos populares tópicos

  

   Juan escribió acerca del “anticristo” pero declaró que eran “muchos” de éstos los que vendrían (1ª  Juan 2:18; 2ª  Juan 7), negando que Jesús es el Cristo de Dios (1ª  Juan 2:22; 4:3) y que él vino en carne (2ª  Juan 7) Estos son descritos en las Escrituras, ni como líderes militares de un ejército mundial que peleara contra Jesús, ni como el “hombre de pecado” de (2ª  Tes. 2:3) En lugar de ello, se les describe como engañadores religiosos (2ª  Tes 2:10; 2ª  Juan 7)

 

   El armagedón (Apoc. 16:15-16), el cual es probable que se refiera al monte Meguido, un lugar, donde muchas batallas decisivas se pelearon, es tomado por los que sostienen este punto de vista, como el lugar en el cual el anticristo reunirá a todos los malos para guerrear contra Jesús antes de que éste comience su reinado de mil años. (Apoc. 16:14-16)  declara que son demonios, no el anticristo, los que reunirán los ejércitos para una batalla. La batalla que está bajo consideración es figurada y se dará entre el bien y el mal, no es una batalla literal.

 

   Los anticristos son engañadores religiosos; si éstos (colectiva o individualmente) son asociados con el armagedón, entonces deberán ser vistos como involucrados en una guerra espiritual contra la verdad -  una batalla peleada durante el tiempo, no una batalla que sea un evento único en el tiempo. Dado que la Biblia no hace una conexión entre las dos batallas mencionadas anteriormente, el conectarlas es especulación.

 

CONCLUSIÓN:

   Las escrituras dan la única información que tenemos, respecto a la segunda venida de Cristo. Debemos ser guiados por las escrituras en nuestra comprensión de su  regreso, no por las especulaciones de los hombres. Ì

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