EL ESTADO INTERMEDIO DE LOS MUERTOS

(Lección  4 )

 

   “Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros.  Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación?  Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.

Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:39-43)

 

  El alma abandona el cuerpo en el momento de la muerte. Después de la partida del alma uno no estará más vestido con u cuerpo (2ª  Cor. 5:1-8) Esto fue lo que Pedro escribió: “ Pues tengo por justo, en tanto que estoy en este cuerpo, el despertaros con amonestación;  sabiendo que en breve debo abandonar el cuerpo, como nuestro Señor Jesucristo me ha declarado” (2ª  Pedro 1:13-14) Pedro se estaba refiriendo a su alma, la cual, en el momento de la muerte, deja el cuerpo junto con el espíritu y entra a la esfera de los espiritual. Él, el ser interior, el alma – iba a dejar el cuerpo. De lo anterior podemos llegar a la conclusión que cuando una persona muere, ésta dejará su cuerpo e irá a estar con otros espíritus incorpóreos.

 

  En Apocalipsis, Juan describe a los muertos que han partido como estando bajo el altar y después sobre tronos (Apoc. 6:9; 20:4). Su expresión en el sentido de que [vio] las almas de los decapitados” indica que estaba escribiendo acerca de los muertos que ya no estaban en sus cuerpos. Cuando el alma de una persona abandona el cuerpo de ésta, ella va a un “estado intermedio” a esperar la resurrección. En ese lugar. ¿Están las almas concientes o inconscientes? ¿Pueden ellas hacer algo para cambiar su condición o el lugar en el cual se encuentran?. ¿Podemos ayudarles, y, pueden ellas ayudarnos? ¿Van al purgatorio, donde permanecen hasta que hayan recibido castigo temporal suficiente por sus pecados, y después poder entrar al cielo? ¿Hay una segunda oportunidad de salvación?

 

EL SEOL Y EL HADES

   El Antiguo Testamento enseñaba que los muertos van al Seól;  la palabra equivalente a ésta en el Nuevo Testamento es “Hades”. La palabra Seól, del Hebreo, la cual aparece 65 veces en el Antiguo Testamento, se traduce en la King James, 31 veces como “infierno”, 31 veces como “sepulcro” y 3 veces como “hoyo”. El uso de la palabra infierno como traducción de “Seól” es fuente de confusión. El infierno es un lugar de fuego que arde eternamente. El Seól es el lugar al cual los muertos van. Jacob expresó que él iría al “Seól” (Génesis 37:35) Es obvio que Jacobo no estaba hablando de un lugar de tormento ardiente. Debió haber dado a entender que iba al lugar de los muertos.

 

   Dado que los impíos son amenazados con la perspectiva de ir al Seól, algunos han legado a la conclusión de que el Seól es un lugar al cual sólo los impíos van. Aparentemente todos iremos al Seól (Gén 37:35; Isa. 14:9) Talvez el uso de la amenaza del Seól para los impíos (Salmo 9:17; 55:15; Prov. 23:14) sólo indica la muerte inmediata como castigo para ellos, en contraste con una longevidad normal como bendición para los justos (Ezeq. 18:4,9) Si esto es cierto, entonces el Seól debe considerarse como el lugar al cual todos van al momento de la muerte, tanto los impíos como los justos.

 

    La septuaginta  (versión de los setenta) hace uso de la palabra del griego “Hades” como equivalente al “Seól”, como también lo hace el Nuevo Testamento, cuando cita al Antiguo Testamento (Salmo 16:10; Hechos 2:27,31) La palabra “Hades”, del griego, la cual significa “escondido” o “invisible” (traducida como infierno en la versión King James, pero traducida como Hades en la Reina y Valera, y en la mayoría de las versiones), aparece diez veces en el Nuevo Testamento. Una de estas, aparece como una variante sin un fuerte apoyo de los manuscritos, y se traduce como “sepulcro” (1ª  Cor. 15:55) Ni Seól ni Hades deberían traducirse como “infierno”, un lugar de tormento ardiente. La palabra del griego que significa “infierno”, o lugar de tormento es “GEHENA”.

 

LA NATURALEZA DEL HADES

   Al hablar sobre Lázaro y el rico, Jesús pintó un cuadro algo vívido del Hades (Lucas 16:19-31) Todo este relato indica que Jesús se refería a un evento que verdaderamente ocurrió.

   En muchos casos cuando Jesús contó parábolas, el indicaba que eran parábolas por medio de expresar que el tema a tratar era “semejante” a otra cosa. En otros casos, cuando contó parábolas, no hizo uso de palabras de comparación para indicar que estaba contando una parábola; pero el contexto reveló que se trataba de una parábola. Las parábolas que Jesús contó, siempre se basaron eventos que podían ocurrir. Nunca incluyó nada que fuera contrario a la realidad, que no pudiera ser cierto, a menos que lo que dijo acerca de Lázaro y el rico fuera la excepción. Por esta razón, deberíamos aceptar el relato acerca de Lázaro como un evento real, o por lo menos como una ilustración que hace uso de cosas que podrían suceder.

 

    La palabra “tis” del griego, la cual se traduce como “un”, es usada para referirse tanto al rico como a Lázaro (Lucas 16:19-20) “tis” se usa consistentemente para referirse a personas específicas y conocidas. Una muestra de los escritos de Lucas, por sí sola muestra que esto es cierto (Lucas 1:5; 6:1; 7:2,41; 8:2,27; 9:57; 11:1,27,37; 12:16,31; 14:1-2; 15:11; 16:1) Jesús estaba hablando de dos personas que realmente existieron. Si ésta no hubiera sido su intención, no hubiera usado la palabra “tis” cuando se refirió a ambos hombres. El mencionar a Lázaro por su nombre es también una indicación significativa en el sentido de que Jesús se estaba refiriendo a una persona real. De hecho, si esta fuera una parábola (lo cual no creo) sería la única vez en la cual se menciona a alguien por nombre.

 

De manera que, según un examen de este relato, podemos hallar algunas respuestas a ciertas preguntas concernientes al Hades.

1)    Tanto los justos como los impíos van al Hades. El rico y Lázaro fueron allí.

2)    Los impíos son atormentados, y no hay alivio disponible para los que están siendo castigados.

3)    Los justos están en un lugar de consuelo

4)    Todos retienen su identidad, y cada uno recuerda lo que sucedió en la tierra

5)    Todos están conscientes de lo que les rodea

6)    Los impíos están separados de los justos por medio de una “gran sima”, y ésta impide que los justos y los impíos puedan pasarse de un lado a otro

7)    Todos pueden comunicarse con los demás

8)    Todo mundo es reconocible en la esfera de lo incorpóreo

9)    Hay gente todavía viviendo en la tierra. Los hermanos del rico todavía estaban viviendo en la tierra

10)                       Nadie puede regresar, ni comunicarse, con los vivientes

 

EL PARAÍSO

  El Hades se divide en dos secciones separadas (Lucas 16:26) Una de estas es el “paraíso”, y la otra es el “tártaro”

   Jesús le dio certeza al ladrón en la cruz con las siguientes palabras: “De cierto, de cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:42).  La palabra “Paraíso” (del griego paradeisos) significa “parque”, un lugar de belleza y consuelo el cual sólo puede referirse al cielo (2ª  Corintios 12:1-4) o, como en este caso, a un lugar al cual los muertos justos van. Aunque el cuerpo de Jesús fue puesto en el sepulcro (Lucas 23:52-53), su alma fue al Hades (Hechos 2:27,31) Jesús no ascendió al Cielo al morir, esto es lo que evidencia las palabras que dijo a María Magdalena: “No me toques, porque aún no he subido a mi Padre” (Juan 20:17) De lo anterior podemos concluir que cuando Jesús y el ladrón en la cruz murieron, ambos fueron a la sección del Hades llamado “Paraíso”, un lugar de descanso y belleza.

 

    Del “seno de Abraham”, de (Lucas 16:22), se debe pensar que es sinónimo de paraíso. Los justos van al paraíso cuando mueren. La expresión “seno de Abraham” indica sencillamente el amor que Abraham tenía por Lázaro. Natán, el profeta, habló de un hombre pobre cuya corderita dormía en su seno ( 2ª  Samuel 12:3), con lo que mostraba su amor y su cuidado por la corderita. El discípulo a quién Jesús amaba se recostó en el seno, o al lado de Jesús (Juan 13:23), una señal del amor de Jesús por tal discípulo. De Jesús se dice que él estaba en el seno del Padre (Juan 1:18), una expresión del amor de Dios por Jesús. El rico no era amado ni honrado por Abraham, como muchos Judíos lo esperaban; en lugar de éste fue el pobre Lázaro que  recibió la aceptación por parte de Abraham.

 

EL TÁRTARO

   Una “gran sima” que hay en Hades divide el paraíso del tártaro, el lugar de tormento y de dolor. La palabra “tártaros”, del griego, la cual, desafortunadamente se tradujo como “infierno” en la Reina y Valera, aparece sólo una vez en el Nuevo Testamento: “ Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio”... (2ª  Pedro 2:4) Los ángeles impíos van a estar allí, pero puede ser que ellos sean trasladados al fuego eterno, donde los injustos serán castigados junto con ellos (Mateo 25: 41) Los espíritus de los muertos desobedientes están encarcelados allí.

 

 ( 1ª  Pedro 3:19,20) A través de su espíritu (1ª  Pedro 1:11) en Noé, cuya boca él usó (2ª  Pedro 2:5), Jesús predicó a algunos de ellos en los días de Noé. Como ellos rechazaron el mensaje, sus espíritus fueron encarcelados en el tártaro, donde estaban en el momento en que Pedro escribió su segunda carta. Esta parte del Seól (Hades) es mencionado en el cántico de Moisés: “Porque fuego se ha encendido en mi ira, y arderá hasta las profundidades del Seol” (Deut. 32:22) El tártaro es la parte baja del Seól o Hades.

 

ALGUNOS CONCEPTOS ERRÓNEOS

   Existen varios conceptos erróneos acerca de la condición de los muertos.

   El primero es que “las almas de los muertos transmigrarán y regresarán en otros cuerpos humanos, en animales, o en objetos físicos” Nosotros  no regresamos a la tierra para morir una y otra vez. Esta idea violenta algunas enseñanzas de las Escrituras tales como (Hebreos 9:27) Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”. En lo que especta a los muertos esto es lo que esta escrito: “Y nunca más tendrán parte de lo que se hace debajo del sol” (Ecle. 9:6)  Una vida en la tierra es todo lo que tendremos; después entraremos a la esfera de lo espiritual para nunca más tener existencia terrenal.

   

   Otro concepto erróneo es que “el alma dormirá o dejará de existir hasta la resurrección de los muertos”. Aunque la palabra “dormir” es usada en lo que respecta a los muertos en (Juan 11:11-13; 1 Tes. 4:14-15), tal uso es sólo con el fin de describir la apariencia y condición del cuerpo. La palabra “dormir” es una metáfora que se usa como una forma de dar certeza en el sentido de que la muerte del cuerpo no es el fin, sino como la persona que duerme continúa teniendo vida.

 

    Los que hacen uso de (Ecles. 9:5,6) para alegar que los muertos no saben nada porque duermen, o porque no existen, están aplicando mal el pasaje. El escritor está comentando solo la relación de los muertos con esta vida.  Los muertos no saben lo que está ocurriendo aquí y no pueden recibir recompensas terrenales. Ellos sí saben lo que está sucediendo en el lugar en el cual se encuentran, y participarán de las cosas del mundo invisible de los muertos (Luc. 16:19-31) Serán recompensados o castigados después de que esta vida termine (2ª  Cor. 5:10; Mateo 25:46)

 

    Un tercer concepto erróneo es que “los muertos pueden comunicarse con los vivos y que los vivos pueden comunicarse con los muertos a través de un médium”. Esto es espiritualismo o espiritismo. Los que actúan como mediums son severamente condenados en la Biblia (Éxodo 22:18; Lev. 19:26,31; 20:6; Deut. 18:11; 2 Reyes 21:6; 23:24; isa. 8:19-20). A Lázaro no se le permitió regresar a hablar con los hermanos del hombre rico (Lucas 16:27-31) Los muertos no tienen conocimiento acerca de lo que sucede aquí y no participan más de nada de lo que sucede en la tierra.

 

    Otro concepto erróneo es que “orando a los muertos, a los santos, o a otros, podemos recibir ayuda de ellos”. Jesús es nuestro socorro (Heb. 4:15-16) y nuestro único Mediador (1ª  Timoteo 2:5), no alguien que haya muerto. Dado que él (Jesús) fue como nosotros somos, él puede compadecerse de nuestras debilidades y puede darnos la ayuda que necesitamos (Heb. 2:17-18; 4:15-16)

 

    Todavía otro concepto erróneo es que “habrá una segunda oportunidad para salvación después de esta vida”. Jesús señaló que, más allá de esta vida, una sima está puesta entre los impíos y los justos. Nadie puede pasar de una esfera a la otra. El juicio que se nos hará se basará en las obras que hayamos hecho mientras estábamos en el cuerpo (2ª  Cor.5:10) Debido a esto, nuestros destinos estarán sellados una vez que abandonemos nuestros cuerpos. Los que mueren en sus pecados no pueden estar con Jesús ( Juan 8:21) Por lo tanto,, “he aquí ahora el día de salvación” (2ª  Corintios 6:2)

 

   También existe el mal concepto del purgatorio, en el sentido de que “después de la muerte, las almas van al purgatorio hasta el día del juicio” Según esta doctrina, aunque los pecados sean perdonados, el castigo temporal debe ser sufrido para que el pecador pueda recibir completa retribución por sus pecados y merecer ir al cielo. La idea es que si no se sufrió lo suficiente en esta vida, entonces el pecador sufrirá en el purgatorio. El tiempo y el grado de castigo, se dice que han de ser determinados por el grado de culpa de uno. Las buenas obras, las indulgencias de diferente tipo, y la ayuda de los “santos” y de otros, se cree que acortarán la permanencia del alma en el purgatorio.

 

La doctrina del purgatorio no se encuentra, ni en el Antiguo, ni en el Nuevo Testamentos, pero se basa en los libros “apócrifos” una sección de la Biblia Católica Romana que no alega ser inspirada y que es rechazada como inspirada por casi todo mundo excepto los católicos romanos. Pero la misma iglesia católica clasifica a estos libros apócrifos como “Deuterocanónicos” que significa “libros de segundo orden, o de menor importancia”, ellos debido a que la gran mayoría de los eruditos han rechazado estos libros (apócrifos) como inspirados del Espíritu Santo.

 

En (2 Macabeos 12:46) Dice: “Es, por lo tanto, una idea santa y sana el orar por los muertos, para que puedan ser librados por sus pecados”. Robert C. Broderick definió el purgatorio como “el estado y lugar de castigo, donde el castigo temporal, por los pecados previamente perdonados, debe ser sufrido, y la culpa por los pecados veniales, de los que no ha habido arrepentimiento, es quitada del alma de la persona que muere en el estado de gracia; el lugar de limpieza y preparación del cual el alma va directo” Esta doctrina le resta a la suficiencia del sufrimiento y de la muerte de Jesús en la cruz (1ª  Pedro 1:18-20), y hace necesarios las buenas obras y el mérito y el sufrimiento humanos para poder entrar al cielo. Esta es una enseñanza que la Biblia refuta contundentemente (Efes. 2:8; Tito 3:5) Esta enseñanza también contradice la enseñanza de Jesús acerca de la sima que está en el Hades, la cual no puede ser traspasada (Lucas 16:22-26)

 

   Un séptimo concepto erróneo es que el “bautismo se le puede administrar a una persona viviente a favor de uno que ha muerto”.  Esta doctrina se basa principalmente en (1ª  Corintios 15:29), el cual es un pasaje difícil:  De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué, pues, se bautizan por los muertos? En este contexto, Pablo estaba presentando argumentos respecto a la resurrección. Estaba mostrando la manera como algunos en la vida después de la muerte. Si hubiera estado refiriéndose a la práctica de bautizarse por los que habían muerto, eso no quiere decir que estaba aprobando tal práctica, sino que, tan sólo se refirió a la creencia de ellos en la vida más allá del sepulcro. La Biblia no ofrece ninguna esperanza para los que mueren en sus pecados, más bien, señala que no pueden ir al cielo (Juan 8.21) Reiterando lo dicho, debemos notar que la sima entre los justos y los impíos no puede ser traspasada. Otras interpretaciones de (1ª  Cor. 15:29) pueden ofrecerse. La expresión “los muertos” puede referirse al estado de muerte en lugar de referirse a las personas. Pablo declaró que Jesús “resucitó de los muertos” (1ª  Cor. 15:12), dando a entender que él se levantó de entre los muertos. La palabra “uper” del griego, con el caso genitivo, que se traduce como “por”, puede tener el significado de “por causa de” (Hechos 9:16; Fil. 1:29; 2ª  Tes 1:5) Pablo podría haber estado diciendo que muchos cristianos fueron bautizados por causa de la muerte, o sea, para prepararse para la muerte ante la perspectiva de una resurrección de entre los muertos. Si estos no resucitan, entonces, ¿De qué vale su bautismo? Con respecto a este pasaje, esto fue lo que W.H.T. Escribió: “No tenemos evidencia histórica de que tal práctica prevaleciera en las iglesias cristianas primitivas. La palabra del griego, (hyper) expresa también el motivo que puede impulsar a una persona a llevar a cabo cierta acción. En este caso el motivo fue sugerido por los muertos, es decir, por los muertos en tanto que estos han de resucitar. El contexto muestra que el siguiente es el significado: si una persona ha buscado ser bautizada, anticipando que los muertos han de resucitar para ser juzgados, el bautismo de esta carece de valor si los muertos no resucitan”.

 

  Otro concepto erróneo es que “los seres queridos fallecidos están viendo lo que estamos haciendo” Hay quienes temen que su conducta terrenal puede causarles preocupación y asombro a sus seres queridos que se han ido. Es por esta razón que tratan de hablarles y tratan de hacer lo que creen que ha de agradarles. No obstante, los muertos ya o saben nada más de lo que está ocurriendo en la tierra.

 

   Un último concepto erróneo es que no habrá necesidad de un juicio. El argumento es que “si los impíos y los justos están separados en el hades, entonces no hay necesidad de que haya un día del juicio”. Jesús ya sabe quienes son los suyos (Juan 10:14,27; 2ª  Timoteo 2:19) En el día del juicio, Jesús no se  estará preguntando si debiéramos ir al cielo o al infierno. En ese momento, Jesús pronunciará nuestras sentencias y después verificará los registros con nosotros (Mateo 25:31.46)

 

CONCLUSIÓN

   Los que han muerto son ahora almas incorpóreas que esperan en el hades, ya sea en el paraíso o en el tártaro. Una sima está puesta entre estos dos, de manera que los muertos deben permanecer donde se encuentran hasta que suceda la resurrección de los muertos. Hasta la fecha, ninguno ha ascendido al cielo (Hechos 2:34), ni descendido al infierno. Preparémonos para morir y entrar a este estado intermedio mientras todavía haya tiempo (2 Corintios 6:2) Hoy es el día de la salvación. Después que ocurre la muerte física, nada se puede hacer por la salvación de nuestra alma.Ì http://henrycis.net