(Lección 2 )
“Y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios
que lo dio” (Eclesiastés 12:7)
¿Qué le sucede al cuerpo, al alma, y al espíritu cuando una persona
muere? ¿Sigue existiendo el alma y el espíritu cuando el cuerpo muere? ¿Existe
alguna forma en la cual vivimos después de la muerte?.
Aunque
Aunque habían muerto mucho tiempo atrás, Moisés y Elías aparecieron con
Jesús en el Monte de la transfiguración (Mateo 17:1-4) Jesús también describió
a Abraham, a Lázaro y al rico como teniendo vida y conciencia después de la
muerte en (Lucas 16:19-30) Pablo puedo
haber estado fuera del cuerpo cuando fue arrebatado al tercer cielo. “Conozco a
un hombre en Cristo, que hace catorce años—si en el cuerpo, no lo sé; si fuera
del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe—fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y sé
respecto a este hombre—si en el cuerpo o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo
sabe—que fue arrebatado al paraíso, donde escuchó cosas inefables que al hombre
no le es permitido expresar. (2ª
Corintios 12:2-4), lo cual puede significar que podemos existir fuera de
nuestro cuerpo. Pablo escribió que a él le gustaría estar “ausente del cuerpo”
(2ª Corintios 5:8), lo cual es una
indicación de que podemos vivir fuera de nuestros cuerpos.
En el momento de la concepción Dios pone nuestro espíritu en nuestro
cuerpo (Ecles. 12:7, Zac.
12:1) El juntar el espíritu con el cuerpo físico es lo que da vida al cuerpo,
siempre y cuando el alma y el espíritu se encuentren en el cuerpo, éste tiene
vida, éste tiene vida. (1º Reyes
17:21-22) Y se tendió sobre el niño tres
veces, y clamó a Jehová y dijo: Jehová Dios mío, te ruego que hagas volver el
alma de este niño a él. Y Jehová oyó la
voz de Elías, y el alma del niño volvió a él, y revivió. Leer también Santiago
2:26.
La muerte no termina con la existencia del cuerpo, pero sí termina la
vida de ese cuerpo. A menos que se embalsame, un cuerpo comienza a
descomponerse en el momento de la muerte y eventualmente vuelve a la tierra
(Génesis 3:19, Ecle. 12:7) La vida es la que le da al
cuerpo de uno, su fortaleza física y sus actividades corporales. En el momento
de la muerte, sus funciones físicas, intelectuales y emocionales cesan. La
muerte física trae consigo el cese de cada una de las sensaciones placenteras y
no placenteras que el cuerpo es capaz de percibir.
¿Mueren el alma y el espíritu cuando el cuerpo muere? ¿Continuamos
viviendo después de la muerte? Esto fue lo que Cristo declaró: “Y no temáis a
los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel
que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (Mateo 10:28) Si alguien
puede matar el cuerpo pero no el alma, entonces es porque el alma debe ser
capas de vivir aunque el cuerpo muera. La muerte del cuerpo no significa la
muerte del alma.
El alma de Raquel no murió con el cuerpo de ella; en lugar de ello, lo
que sucedió, fue que salió del cuerpo de ella cuando murió: “Y aconteció que al
salírsele el alma (pues murió), llamó su nombre Benoni;
mas su padre lo llamó Benjamín” (Génesis 35:18) El alma deja el cuerpo cuando
muere.
El alma del hijo de una viuda regresó cuando fue traído de nuevo a la
vida. Elías, con el fin de restaurarle la vida, “se tendió sobre el niño tres
veces, y clamó a Jehová y dijo: Jehová Dios mío, te ruego que hagas volver el
alma de este niño a él. Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió
a él, y revivió” (1ª Reyes 17:21-22) El
alma del niño debió haber salido en el momento de su muerte, de lo contrario,
no podría haber vuelto a él nuevamente. Debemos llegar a la conclusión de que
el alma abandona el cuerpo en el momento de la muerte.
Elías le pidió a Dios que se llevara su alma (1ª Reyes 19:4) Nuevamente vemos que el alma deja
el cuerpo en el momento de la muerte.
En el cumplimiento de la profecía de David en el (Salmo 16:8-11), el
cuerpo de Jesús no se descompuso y su alma no fue dejada en el Hades. En el
sermón que Pedro predicó el día de Pentecostés, Pedro hizo uso del Salmo 16 para probar la resurrección de Jesús
(Hechos 2:29-31) Su alma, abandonó su cuerpo en el momento de su muerte, fue al
Hades, y regresó cuando fue resucitado.
Esto fue lo que al rico insensato le dijo: “Esta noche vienen a pedirte
tu alma” (Lucas 12:20) Lo que se dio a entender con esto es que su alma sería
tomada dando como resultado, la muerte.
De las anteriores escrituras se puede llegar a la conclusión de que
cuando el alma abandona el cuerpo, éste muere. El alma no muere cuando deja el
cuerpo. De la misma manera nuestro espíritu también abandona nuestro cuerpo y
continúa viviendo separado de este.
Cuando Jesús murió, él encomendó
su espíritu al cuidado de Dios cuando dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi
espíritu” (Lucas 23:46) El cuerpo de Jesús permaneció un rato en la cruz y
después fue sepultado, pero su espíritu había salido para estar al cuidado de Dios.
Mientras vivimos, tenemos la
libertad de movernos según lo permiten nuestros cuerpos. Cuando el alma y el
espíritu abandonan el cuerpo, ellos dejan de tener tal movilidad física. De
allí en adelante dependen del cuidado de Dios. El los preserva en el Hades
mientras son resucitados.
La “muerte” y la “vida” son
términos que deben ser comprendidos según los contextos en los que se
encuentren. Cuando pasamos por la puerta de la muerte, el alma y el espíritu
abandonan el cuerpo y entran a un estado incorpóreo. Ì
SUPLEMENTO: La palabra “vida”
(zoe) se usa para describir:
1. la vida física (Hechos 17:25)
2. La verdadera manera de vivir (Lucas 12:15) véase
también Romanos 6:4; 8:6,10; Gálatas 2:20; 1ª
Pedro 3:10; 2ª Pedro 1:3)
3. La vida espiritual ( Juan 10:10;
1 Juan 5:12) la cual se da por medio de un nuevo nacimiento y se considera
eterna porque no es afectada por la muerte.
4. La vida futura ( Mateo 7:14; 18:8,9; Marcos 10:30; Juan
5:29)
5. Jesús, la fuente de la vida (Juan 1:4; 14:6)
La palabra “muerte” (thanatos) se usa para describir:
1. La muerte física (Mateo 20:18; Lucas 2:26)
2. El vivir mal (Romanos 8:6; 1 Timoteo 5:6)
1. El estar espiritualmente muertos en pecados ( Col.
2:13) y el estar separados de Dios (Isa. 59:1,2; Efesios 2:11-13), así como el
hijo pródigo, cuando estaba separado de su Padre, se consideraba muerto (Lucas
15:24)
2. El estar espiritualmente muerto al pecado, es decir no
vivir ya mas para el pecado (Romanos 6:1-6)
3. La segunda muerte, la cual es el lago de fuego (Apoc. 2:11; 20:14)
La vida y la muerte físicas se
mencionan en contraste de una con la otra en Filipeneses
1:20. No podemos tener las dos al mismo tiempo. Al momento de la concepción, se
nos da la vida física. Salimos del mundo por medio de la muerte
La
muerte es el resultado del pecado (Romanos 5:12) El diablo es un homicida (Juan
8:44); al tentarnos a pecar, tiene el poder de la muerte. Jesucristo vino para
destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es,
al diablo (Hebreos 2:14); véase también (1 Tes. 3:5;
2 Timoteo 2:26) La muerte que viene a través del pecado es obra del diablo,
mientras que la vida que viene por medio de la justicia es el resultado de la
obra de Jesús (Rom. 5:17)