EL DESTINO DE LOS CIELOS Y DE LA TIERRA

(Lección 10)

 

   “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas”

(2ª  Pedro 3:10)

 

   Con la resurrección de todos los cuerpos de los muertos y con la salida de todos los vivientes de la tierra, ¿qué habrá de suceder con la tierra y los cielos que fueron creados?.  Muchos se preguntan acerca de las posibilidades: ¿Continuarán existiendo los cielos y la tierra en el presente estado material?; ¿Será renovada la tierra de manera tal que se convertirá otra vez en el paraíso original que existió antes del pecado de Adán y Eva?.  ¿Será transformada en un hábitat espiritual  adecuado para los que han sido transformados en cuerpos espirituales? .  ¿Irá a ser destruida y pasará, para no existir nunca más en forma alguna?.

  

   Antes de que podamos comentar el destino de los cielos y de la tierra, debemos estar seguros de lo que se da a entender con estas palabras. La palabra “cielo” es la que se usa para traducir la palabra “shamayin”, del hebreo, y la palabra “ouranus”, del griego. La palabra “tierra” es la que se usa para traducir la palabra “erets”, del hebreo, y la palabra “ge” del griego.

Las expresiones  “el cielo” y “el firmamento” son usadas en la Biblia para referirse a tres esferas (2ª  Cor. 12.2)

1)    La atmósfera que rodea la tierra (Gén. 11:4; 27:28; 7:23; 8:2; Lucas 18:13)

2)    El Universo que fue creado y contiene a todos los cuerpos celestiales (Gén. 1:1,4-17; Salmo 19:1; Hechos 2:19), y

3)    La dimensión Eterna, no material en la que mora Dios con sus ejércitos celestiales (Gén. 28:17; Salmo 80:14; Isa. 66:1; Mateo 5:12)

   La palabra “tierra” se usa mas a menudo para referirse al planeta en el cual vivimos, o al material del cual éste está hecho, en el sentido de suelo o de terreno. No debe ser confundida con la palabra “mundo” (del griego “cosmos”), la cual usualmente se refiere a los habitantes de la tierra -  incluyendo a la humanidad, las naciones y las organizaciones humanas – o a la pecaminosidad que a menudo caracteriza a este mundo. Un buen contraste entre “tierra” y “mundo” es el que se da en (2ª  Pedro 3:5-6)  El “mundo, el mundo inicuo antiguo, el que existió sobre la tierra en los días de Noé, fue destruido, pero no así la tierra, la que “provino del agua y por el agua” en el momento de la creación. Cuando el mundo con sus deseos pase (1ª  Juan 2:15-17), ¿Qué habrá de suceder a la tierra y a los cielos, al Universo?.

 

ARGUMENTOS EN CONTRA

   Los que creen que la tierra no pasará, sino que, permanecerá para siempre, citan varios pasajes que parecen probar su argumento: (Ecles. 1:4; Isa. 45:18; Mateo 5: 5)

  

   Para poder probar que la expresión  “bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad” (Mateo 5:5) se refiere a una tierra en una era futura en lugar de la era presente, uno debe primero probar que la tierra permanecerá para siempre. Si se puede demostrar que la tierra pasará, entonces la anterior expresión debe referirse a la tierra de hoy día, no a un futuro estado de la tierra.

  

   El argumento de que la tierra fue creada para ser “habitada” y que no fue creada “en vano” (Isa. 45:18) no prueba que nunca pasará. La creación de la tierra no ha sido un esfuerzo desperdiciado, pues está habitada y ha estado habitada por miles de años. Dado que este versículo no dice que la tierra estará habitada “para siempre”, entonces no prueba que la tierra no pasará.

  

   Un pasaje que podría probar que la tierra no pasará es (Ecles. 1:4), el cual dice lo siguiente: “Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece” (Ver Salmo 104:5) También a los cielos se les refiere como establecidos para siempre(Salmo 148:6) Si estos pasajes dan a entender lo que dicen, entonces la teoría de que los cielos y la tierra nunca serán destruidos es probada, y el caso cerrado; no obstante, la evidencia debe examinarse más de cerca.

 

   Puede ser que estos versículos no enseñen la idea de una tierra y un cielo eternos. La palabra “alom”, del hebreo, traducida con la expresión “para siempre” (“por un tiempo indefinido”, según la traducción del nuevo mundo la cual es usada por los testigos de Jehová), no siempre significa “que nunca tiene fin”, pues se refiere a muchas cosas que han terminado o terminarán. “Olam” incluye, mayormente, la idea de “continuar existiendo” o “que resiste el paso del tiempo”, antes que la idea de  “existir eternamente” Es por esta razón que es necesario mayor información para poder determinar si aquello a lo cual se alude continuará por un periodo de tiempo o si continuará por toda la eternidad. Usamos la expresión “siempre” de esa forma cuando decimos, “usted siempre está diciendo eso”. Con expresiones tales, no estamos dando a entender que estas cosas estarán diciéndose o haciéndose por toda la eternidad; en lugar de ellos, lo que queremos dar a entender es que se dicen o se hacen continuamente.

  

   En los siguientes pasajes, la palabra “olam”, la cual se traduce como “perpetuo”, o “para siempre”, en algunas versiones es obvio que no significa eternamente:

1)    El pacto de la circuncisión era olam  (Gén. 17:7-8,13,19), pero ya no obliga más ( Gálatas 5:2; 6:15)

2)    La fiesta de la pascua era olam (Exodo 12:14,17,24), pero no es una fiesta que deba ser practicada ahora por los cristianos

3)    Un esclavo hereso servicial, o un esclavo no hebreo, había de servir a su señor OLAM (para siempre) Éxodo 21.6; Lev. 25:45-46) no obstante, después de la muerte el esclavo estaba libre de su señor (Job 3:19)

4)    Los hijos de Arón debían cuidar del lugar santísimo y llevar puestas las túnicas olam (Éxodo 27:21; 28:43; 29:9) Esto terminó con el cambio del sacerdocio (Hebreos 7:12)

5)    Los hijos de Arón debían recibir una porción de los sacrificios olam Éxodo 29:28; Lev. 7:34,36) El sacrificio de animales ha cesado

6)    El sacrificio anual de expiación era olam (Lev. 16:34) Ya no es practicado más.

 

   Estas referencias son sólo una muestra, pero debieran ser suficientes para demostrar que la palabra olam no necesariamente significa “para siempre” en el sentido de que “nunca llega a su fin” Aunque puede ser usado para referirse a lo que es eterno, como a Dios (Éxodo 15:18; Salmo 90:2), otros pasajes muestran que aquello a lo cual olam se refiere, tendrá un fin. En tales casos, la palabra olam debe ser tomada como como dando a entender “continua” o “resistiendo al tiempo”, pero no “eterno” Si la Biblia dice que los cielos y la tierra pasarán, entonces olam, cuando se refiere al cielo y a la tierra debe ser tomado en el sentido de “resiste al paso del tiempo” y no de “eterno”

 

ARGUMENTOS A FAVOR

   La Biblia enseña que los cielos y la tierra pasarán. No obstante, el Antiguo Testamento tiene poco que decir acerca de este tema. Génesis 8:22 puede dar a entender que la tierra no perdurará eternamente: “Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, y el día y la noche”. Si la tierra ha de permanecer para siempre, entonces este pasaje está diciendo que estas cosas nunca cesarán. Si la tierra no es eterna, entonces continuará mientras exista. El fin de la tierra no necesariamente está implícito en este verso.

  

   Un pasaje, tomado de Salmo 102 el cual es citado en el Nuevo Testamento (Hebreos 1:10-12) dice lo siguiente: “Desde el principio tú fundaste la tierra, Y los cielos son obra de tus manos.  Ellos perecerán, mas tú permanecerás; Y todos ellos como una vestidura se envejecerán; Como un vestido los mudarás, y serán mudados; Pero tú eres el mismo, Y tus años no se acabarán” (Salmo 102:25-27)

  

   Este pasaje afirma que los cielos y la tierra (1)  Perecerán   (2) Se envejecerán  (3) Serán mudados como un vestido, y (4) Serán mudados. La palabra  “perecerán” es la traducción de la palabra “abad”, la cual significa “ser destruido” o “perecer”, tal como en la siguiente expresión: “Como se derrite la cera delante del fuego, así perecerán los impíos delante de Dios” (Salmo 62:2) Cuando se derrite la cera, ésta es quemada y destruida; lo mismo sucederá al cuerpo de los impíos. Esto es lo que ocurrirá a los cielos y a la tierra, en contraste con Dios, cuyos días no tendrán fin.

 

   Hay quienes, a cuyo entender, este pasaje no enseña que los cielos y la tierra tendrán un fin, porque dice: “los mudarás” (Salmo 102:26) Para ellos estas palabras significan que los cielos y la tierra serán renovados, cambiados, a una forma diferente. No obstante, el versículo dice: “como un vestido los mudarás”.  ¿Qué es lo que uno hace cuando se cambia de ropa desgastada? Las desecha. Los cielos y la tierra serán mudados como ropa la cual, cuando se cambia, será removida, desechada, y reemplazada.

  

   Aunque la traducción  que usan los testigos de Jehová (traducción del nuevo mundo) es contradictoria con lo que ellos enseñan, ésta traduce este versículo de la siguiente manera: “Ellos mismos perecerán, pero tú mismo permanecerás de pie, y  así como una vestidura ellos se desgastarán. Así como el vestido los  reemplazarás, y terminarán su servicio” (Salmo 102:26) Evidentemente, este versículo enseña que los cielos y la tierra perecerán, pasarán y serán reemplazados

  

   El Nuevo Testamento retoma este tema. Esto fue lo que Jesús dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35). Hay quienes tratan de suavizar esta enseñanza pues Jesús también dijo: “Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley” (Lucas 16:17) Con base en este versículo, ellos llegan a la conclusión que Jesús dar a entender lo mismo en (Mateo 24:35): que es más fácil que pasen el cielo y la tierra antes que sus palabras. No obstante, ambas expresiones no son las mismas, ni se hicieron en el mismo contexto. Por lo tanto, cada una debe ser comprendida por lo que dice y no debe ser usada para calificar a la otra. Lo que Jesús simplemente dijo fue que los cielos y la tierra que han sido creados, pasarán. ¿Quién puede tener la razón al mismo tiempo que está contradiciendo al Señor?

 

   Pablo enseñaba la misma verdad tal como lo hizo Jesús. Esto fue lo que escribió:  No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2ª  Cor. 4:18) Pablo contrastó lo que no existirá para siempre – las cosas que se pueden ver – con lo que es eterno – las cosas que no se pueden ver. El Universo material, incluyendo la tierra, puede ser visto; por lo tanto, es temporal. Nota: La palabra del griego para dar a entender la idea de “temporal” es “proskairos” El cual se traduce como de corta duración (Mateo 13:21; Marcos 4:17) Las cosas del espíritu son invisibles; por lo tanto son eternas. El escritor de Hebreos nos dice los siguiente: “La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles” (Heb. 12:26-27) Las cosas que pueden ser conmovidas – las cosas hechas, el cielo y la tierra –serán removidas, según este pasaje

   

   La segunda de Pedro 3:7-13 da una descripción más plena del paso de los cielos y la tierra: “Pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. Más, OH amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.

 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia”

  

   Apocalipsis resume el argumento respecto al destino de la tierra de la siguiente manera: “Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo...(20:11) “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; Porque el primer cielo y la primer pasaron, y el mar ya no existía más (21:1)  Los cielos y la tierra actuales, los cuales son los primeros, no serán renovados para tomar su condición de paraíso prístino, original, ni serán convertidos en una habitación espiritual. Serán quemados y pasarán. Dos no dijo que los renovaría. Esto fue lo que Juan escribió “Y el que estaba sentado en el trono dijo: he aquí, yo hago nuevas todas las cosas” (Apoc. 21:5) Dios proveerá una habitación nueva, no material, para seres espirituales (1ª  Cor. 15:44)

 

CONCLUSIÓN: 

   Dios creó la tierra para ser habitada. El trajo a la existencia los cielos para declarar su gloria (Salmo 19:1) y para servir de señal para las estaciones) Génesis 1:4) Aunque parece duradero en su composición, el Universo está hecho de elementos que son prescindible e inflamables. Cuando Dios libere la energía que hay en las galaxias, las estrellas y la tierra, todas las cosas materiales llegarán a su fin. En ese momento todos estos desaparecerán con gran estruendo.  El que Dos cumpliera su promesa de destruir el mundo con agua en los días de Noé, es evidencia que cumplirá su promesa de destruir los cielos y la tierra actuales con fuego (2ª  Pedro 3:5-7)  Todas las realidades físicas, presentes, del Universo, legarán a su fin, y la dimensión espiritual eterna será nuevamente la única que existirá.

 

   Esto es lo que se nos advierte: “Puesto que todas estas cosas han de ser desechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para le venida del día de Dios (2ª  Pedro 3:11-12)&

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