La oración
de una viuda
Ruby Eergus, una fiel dama cristiana, murió el 8 de
Octubre de 7994. Esta hermosa oración, que ella compuso hace varios años, fue
leída por John Ryan durante su funeral.
- Amado Padre que estás en los cielos, vuelve tu
mirada misericordiosa hacia mí y escucha por favor a mis ruegos. Tú nos
has dado un abogado, a Jesucristo tu Hijo.
- Señor, ciertamente que no merezco el gran precio
que él pagó para que mis pecados fueran lavados. Por esta razón vengo
delante de ti en su nombre, pidiéndote tu perdón para cuando peco. Yo no
quiero pecar, y oro que cuando eso es lo que quiera, yo pueda estar
consciente de ello y pueda buscar tu misericordia para que no vaya a pecar
deliberadamente.
- Estoy tan agradecida, Dios, de que tengamos a
Cristo y a su ejemplo para que le sigamos, y allí está mi debilidad, pues
siento que yo no sigo de modo suficiente en sus pisadas. Ayúdame, Señor, a
saber cómo debo andar, de modo que tropiece menos y esté más cerca del
ideal de ser como Cristo. Señor, yo sé que yo te pertenezco, pues tú me
has cuidado toda mi vida, y me sacaste de una vida pecaminosa para que me esforzara a vivir
la clase de vida que yo creo que tú deseas, excepto que lo hago muy
insuficientemente. Por alguna razón no parezco poder sondear las profundidades
del amor de Cristo ni emular el amor que él siente por mí. Me duele
profundamente que haya sufrido dolor y aflicción en la cruel cruz donde
murió aun por mí.
- Padre, hay tanta maldad e iniquidad en el mundo,
incluso por parte de aquellos que profesan tu nombre. Concédeme que pueda
haber un retorno a la decencia, al honor y a la moralidad, por lo menos
dentro de tu familia.
- Padre, danos sabiduría para poder entender la
relación que guarda el evangelio con la clase de vida que debemos vivir y
las cosas que debemos hacer. Ayúdame, Señor, a experimentar en alguna
medida, dentro de mi corazón, el amor que Cristo tuvo. Soy tan débil, y
necesito tanto de tu ayuda.
- Padre, oro porque todas las personas tengan la
integridad y fortaleza para admitir la verdad y que aquellos que escuchen
no sean engañados.
- Padre, tú conoces mi preocupación por todos los
cristianos, pero especialmente oro por los míos. Concédeme, amado Señor,
que ellos puedan mantenerse en el camino correcto, que no sean seducidos
por la codicia ni el orgullo ni nada que les impida serte fieles a ti.
- Padre, oro por todos los que sufren enfermedad,
dolor, aflicción o tristezas. Señor, yo sé que hay muchos en el mundo que
no te conocen a ti. Concédenos que a través de nosotros, tus hijos, todo
el mundo, en todo lugar, pueda llegar al conocimiento de tu persona y de
tu Hijo, a conocer tu gran amor por nosotros, el cual se manifestó a
través de Jesús. Que las más grandes bendiciones de la vida puedan venir a
las vidas de aquellos que se esfuerzan en tu viña. Que no sean éstos
llevados por engaño a enseñar otra cosa que no sea tu verdad; que estés
siempre con ellos, dándoles fortaleza corporal y mental para ser guiados
por tu Espíritu en todo lo que digan y hagan.
- Yo creo, amado Padre, que tú eres nuestro Creador,
Creador del mundo y de todo lo que en él hay. También creo que tú te
preocupas tanto por nosotros, y nos guardas día tras día, pues nos has
dado a tu mismo Hijo, y éste entregó su vida al morir cruelmente. l murió
para que pudiéramos ser parte de tu familia. Señor, quiero orar por
aquellos familiares míos que se encuentran fuera de tu reino. Quisiera que hubiera algún
modo de que se persuadieran a aceptar a Cristo, tu Hijo, siendo obedientes
a tu voluntad. Señor, oro porque mi familia no guarde sentimientos de
envidia, venganza, orgullo, ni ninguna otra cosa que podría causarles que
se apartaran de ti.
- Amado Señor, oro por tu intervención en mi vida,
porque tú me lleves a hacer lo que es correcto, y lo que es mejor para mí
y para los demás. Yo sé, Padre, que tú escuchas nuestras oraciones.
Ayúdame a observar una conducta de vida que sea aceptable a ti. Gracias a
ti, Señor, por todas las maravillas de la naturaleza, por la obra de tus
manos, por la hermosura y sobrecogedora belleza, por la grandeza y la gloria, y muéstrame
mi lugar.
En
el nombre de Jesús, amén.