CISMA DE
1. INTRODUCCIÓN Cisma de Occidente, Gran, en la
historia de
2. CISMA DE
La separación de las iglesias oriental y occidental tiene profundas raíces
culturales y políticas y tuvo una evolución que duró muchos siglos. Mientras la
cultura occidental se transformaba, por ejemplo, por la influencia de pueblos
germánicos, la oriental mantuvo una tradición intacta de la cristiandad
helenística. Aunque respetuosa con las prerrogativas de Roma como la capital
original del Imperio,
Cuando el líder Miguel Cerulario se convirtió en patriarca de
Constantinopla en 1043, inició una ácida campaña contra las iglesias latinas de
su propia ciudad para terminar clausurándolas. Sus ataques fueron dirigidos
contra aspectos como el uso del pan ácimo por los latinos. Sólo más tarde se
descubrió la discrepancia de creencias entre las dos iglesias con respecto a la
procesión del Espíritu Santo y la controversia filioque, un tema
divisorio que sería de gran importancia en siglos venideros.
El cardenal Humberto de Silva Candida, enviado a Constantinopla desde Roma
en 1054 para tratar el problema, resultó tan intolerante como Cerulario y
concluyó su visita excomulgando al Patriarca y a sus partidarios lo que fue
interpretado como la excomunión de la totalidad de
3. CISMA DE
PAPAS RIVALES
El gran cisma de Occidente empezó con la elección polémica del papa Urbano
VI en 1378. Los cardenales que le eligieron, abrumados por este comportamiento
errático, le retiraron su obediencia y declararon nula la elección de Urbano
puesto que se realizó durante una época de grandes disturbios en Roma,
nombrando en su lugar a un nuevo papa, Clemente VII. Urbano respondió excomulgando
a Clemente y sus seguidores y creando su propia escuela de cardenales.
Para los historiadores actuales no
es posible reconocer la validez de estas dos elecciones. En cualquier caso, fue
cuando Clemente se trasladó a Aviñón y se granjeó la adhesión del rey francés,
que el cisma comenzó de verdad. El apoyo a cualquiera de los dos papas venía
determinado por las preferencias políticas hacia ambos gobernantes.
Durante el medio siglo que duró el cisma, se propusieron una serie de
soluciones, incluyendo el cese de los papas, pero sólo la convocatoria de un
concilio ofreció verdaderas esperanzas. Los cardenales y los obispos de ambos
bandos se reunieron en Pisa en 1409, pero sus esfuerzos sólo consiguieron
añadir un tercer papa. El Concilio de Constanza (1414-1418) llevó al cese o
deposición de los papas en pugna y la elección de Martín V (1417-1431) quien
contó con reconocimiento universal. El escándalo del cisma reforzó durante
algún tiempo la teoría conciliar de
[1]"Cisma de Occidente,
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