(Lecc. 9)
¿ O
ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros,
el cual tenéis de Dios, y que
no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por
precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo
1ª Corintios 6.19-20).
¿Qué dice
¿DICE
Hay varios pasajes del Nuevo Testamento,
entre los cuales, algunos anuncian que el Espíritu
sería dado, y otros declaran que fue dado. Esta
sección de nuestro estudio tiene como propósito primordial, demostrar que el Espíritu puede ser dado.
1. «... ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el
Espíritu Santo a los que se lo pidan?» (Lucas 11.13 b). En este pasaje, cuando Jesús dijo «vosotros», se estaba refiriendo no solamente a los discípulos a
los que les estaba hablando en ese momento, sino también «a los» que le
pidieran al Padre el Espíritu Santo, lo cual
incluye a todos los que tal hagan.
2. «Dios no da el Espíritu por medida» (Juan 3.34 b). Este versículo dice que el Espíritu es dado, pero no dice a quién.
3. «Y yo rogaré al Padre, y
os dará otro Consolador, para que esté con vosotros
para siempre: el Espíritu de verdad» (Juan 14.16-17ª). En este contexto Jesús
estaba hablándole únicamente a los apóstoles, diciéndoles que el Espíritu (el Consolador) les
sería dado.
4. «... Arrepentios, y bautícese cada uno de vosotros en el
nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del
Espíritu Santo» (Hechos 2.38).
5. «Y nosotros somos testigos...
y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen»
(Hechos 5.32). Debe hacerse notar la importancia del hecho de que Pedro no
dijera «a nosotros», refiriéndose solamente a los apóstoles, sino que dijo: «a
los que le obedecen», dando a entender que todos
los que le obedecen reciben el Espíritu Santo.
6. «... el Espíritu Santo nos fue dado» (Romanos 5.5).
El «nos» de este versículo no se refiere solamente a los apóstoles, como
tampoco se refieren solamente a los apóstoles todos los demás pronombres
personales de esta sección de Romanos. El «nosotros» (5.8), nuevamente el «nosotros» y el «nuestro» (4.24-25), el «nos» (5.3), el «nosotros»
tácito (5.1-3, 6), y el
«nosotros» tanto tácito como expreso (5.8-11) de este contexto se refieren a
Pablo, a los cristianos romanos y a los cristianos
en general.
7. «... nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros
corazones» (2ª Corintios 1.22).
8. «... Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de
su Hijo,...»(Calatas 4.6). La designación «el Espíritu
de su Hijo [Jesucristo]» se refiere al Espíritu Santo (l Pedro 1.11), quien también reveló
9. «... Dios... nos dio Su Espíritu Santo» (1ª Tesalonicenses 4.8). En otras versiones de
«El don del Espíritu Santo» fue derramado sobre los gentiles (Hechos
10.45; vea 11.17). No fue «un» don del Espíritu Santo lo que, según Lucas,
ellos recibieron. (Si se hubiera tratado de un don, se podría haber hecho
referencia a las lenguas, uno de los dones espirituales; 1ª Corintios 12.4, 10-11). Lo que dijo, más
bien, fue que habían recibido «el» don del Espíritu Santo. Pedro comentó que «[los gentiles habían] recibido el Espíritu Santo» (Hechos
10.47) —«el mismo don» que los apóstoles habían recibido (Hechos 11.17)— y que
se les había dado «el Espíritu Santo» (Hechos 15.8). En este caso es claro que
«el don del Espíritu Santo» es el mismo Espíritu Santo, pues si fue dado, entonces
Él mismo es el don que los gentiles recibieron.
Debido a que la misma frase, «el don del Espíritu Santo», se usa en
Hechos 2.38, no hay razón para que deba ser considerada de modo diferente en
las dos ocurrencias de ella. Debe concluirse que el don es el Espíritu Santo
—no algún otro don del Espíritu Santo— a menos que tal conclusión entrara en
contradicción con otras claras enseñanzas de
Debemos distinguir entre el
don del Espíritu Santo y los dones del Espíritu Santo. El don del Espíritu
Santo es el mismo Espíritu, el cual es concedido por el Padre a través del Mesías; los dones del Espíritu son aquellas facultades
espirituales que el Espíritu imparte,...
J.W. McGarvey hizo el siguiente comentario sobre
la frase «el don del Espíritu Santo» de Hechos 2.38:
No es el don
milagroso que se acababa de conceder a los apóstoles lo que se quiere dar a
entender con esta [frase], pues/ según nos informa la historia de lo ocurrido
posteriormente, este don no fue concedido a todos
los que se arrepintieron y se bautizaron, sino a
unos pocos hermanos prominentes de varias congregaciones. La expresión designa
al Espíritu Santo como don; y hace referencia a aquella presencia del Espíritu
Santo en nosotros, por medio de la cual producimos
los frutos del Espíritu, y sin la cual no seríamos
de Cristo.
El Espíritu estuvo con los apóstoles (Juan 14.17) pero no en
ellos, durante el ministerio personal de Jesús
(Juan 7.39).
¿A QUIÉNES LES ES DADO EL
ESPÍRITU?
En la era cristiana. Dios les da el Espíritu
sólo a ciertas personas. La mayoría de los estudiosos de
15.26; 16.13) y a los que hacían
milagros (Hechos 19.6). Sin embargo, cabe preguntarnos: «¿Dio Dios el Espíritu en un sentido
no milagroso también a otros? Y si así fue, ¿a quiénes les fue dado?». Las siguientes Escrituras responden a las dos
preguntas anteriores:
1. «... el Espíritu de verdad, al cual el mundo no
puede recibir...» (Juan 14.17ª). Con la palabra
«mundo». Jesús se refería a los que se encuentran
bajo el poder del maligno (1ª Juan
4.5-6; 5.19), dando a entender que son los cristianos,
no los del mundo, los que reciben el Espíritu.
2. «... ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el
Espíritu Santo a los que se lo pidan?» (Lucas
11.13).
3. «Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los
que creyesen en él» (Juan 7.39ª). Los que recibieron el Espíritu según este
pasaje fueron «los que [creyeron]» (es decir, los obedientes. Romanos 1 5/16
26)/ lo cual incluye a un círculo más amplio que el de los apóstoles.
4. « Bautícese cada uno de vosotros para perdón de
pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo» (Hechos 2 38)
5. « el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que
le obedecen» (Hechos 5 32)
6. «Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros
corazones el Espíritu de su Hijo, » (Gálatas 4 6)
7. « ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el
oír con fe» (Gálatas 3:2). Esta
Escritura revela que el Espíritu es recibido
por los que están dispuestos a aceptar
La regla general es que el mundo no puede recibir el Espíritu Santo El
Espíritu es dado a los que lo piden, no obstante, pedirlo no es el único requisito para recibirlo También se requiere de la obediencia (Hechos 5:32), la cual incluye
la fe/ el arrepentimiento
y el bautismo en el nombre de Jesús para el perdón de
pecados
Los gentiles recibieron poderes del Espíritu Santo antes de llegar a ser hi]os
de Dios y sin
que mediara la imposición de las manos de los
apóstoles (una excepción a la regla general), no obstante, esto no significa que el Espíritu Santo pasara a morar en ellos antes de llegar a
ser hijos de Dios por
medio del bautismo La
norma general, en el sentido
de que el don del Espíritu
Santo se recibía después del arrepentimiento, el bautismo y el perdón de
pecados (Hechos 2:38), se aplico a ellos del mismo modo que se aplico a
los demás ejemplos de
conversión del libro de
Hechos, en los cuales el don del Espíritu Santo no se menciona
(Hechos 8:35-39, 16:15, 33,
18:8) A excepción de las dos ocurrencias de bautismo en el Espíritu Santo, todos los ejemplos de recepción de
poderes del Espíritu
Santo que se registran,
se dieron por medio de
la imposición de las manos de los apóstoles (Hechos 8:14-18, 19 5-6, 2ª Timoteo 1:6)
¿MORA EL ESPÍRITU SANTO EN LOS CRISTIANOS?
Si el Espíritu nos ha sido dado, entonces debemos tener el Espíritu en nosotros Pablo escribió «Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de el»
(Romanos 8 : 9 b) También escribió « [el] Espíritu Santo, el cual está en
vosotros, el cual tenéis
de Dios» (1ª
Corintios 6:19) En Hebreos leemos que somos «hechos partícipes del Espíritu Santo»
(6: 4) Si tenemos el Espíritu
y somos hechos partícipes del Espíritu, entonces Él debe
estar con nosotros.
Los siguientes pasajes responden
algunas preguntas sobre la presencia del Espíritu en los cristianos:
1. «Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en
vosotros» (Romanos 8: 9-a)
2. «Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora
en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros
cuerpos mortales por su Espíritu que mora en
vosotros» (Romanos 8:11)
3. «¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en
vosotros» (1ª
Corintios 3:16)
4. «¿O ignoráis que vuestro
cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros (1ª
Corintios 6: 19)
5. « en quien vosotros
también sois juntamente
edificados para morada
de Dios en el Espíritu»
(Efesios 2:22) Otras posibles
traducciones de «en» (del griego en) son «a través de» (KJV) y «por» (NVI) Dios mora «en» el Espíritu, «a través del» Espíritu
o «por» el Espíritu —lo cual debe significar que el Espíritu esta
en nosotros y que Dios está en el Espíritu.
6. «Guarda el buen depósito
por el Espíritu Santo
que mora en nosotros» (2ª Timoteo 1:14 a)
7. «¿O pensáis que
La realidad de que el Espíritu Santo pueda morar en nosotros es difícil de negar Ha sido enviado a nuestros
corazones (2ª Corintios
1: 22) La palabra «corazón», tal como se usa en
el entendimiento---------------------- (Mateo 13:15)
los pensamientos--------------------- (Mateo 15:19)
el amor -------------------------------- (Mateo 22:37)
las cavilaciones----------------------- (Marcos 2:6)
la duda -------------------------------- (Marcos 11:23)
la turbación
-------------------------- (Juan
14:1)
la tristeza------------------------------ (Juan 16:6)
el gozo--------------------------------- (Juan 16:22)
la concepción de ideas--------------- (Hechos 5:4)
las intenciones ----------------------- (Hechos 8:22; Hebreos 4:12)
la obediencia ------------------------- (Romanos 6:17)
la fe ----------------------------------- (Romanos 10:9)
la resolución y la firmeza --------- (1ª Cor.
7:37)
los propósitos------------------------ (2ª
Corintios 9:7)
el consuelo ---------------------------- (Efesios 6:22; Col. 2:2)
la gratitud ---------------------------- (Col. E:16)
la reprensión de uno mismo -------- (1ª
Juan 3:21)
¿CÓMO MORA EL ESPÍRITU EN LOS CRISTIANOS?
La pregunta más importante no es: «¿Mora el
Espíritu en los cristianos?». Es de aceptación generalizada que sí mora. La
pregunta que provoca desacuerdo es: «¿Cómo
mora Él en nosotros?». Note las siguientes posibilidades:
1. Mora a través de
2. Mora Junto con la palabra, pero no al punto de morar
en persona.
3. Mora al tener uno actitudes propias de Él, pero no
en persona.
4. Mora únicamente en la medida que uno adopte Su
naturaleza, pero no en persona. 5) Mora en persona.
Cada una de las anteriores afirmaciones es verdadera en parte. Cuando la verdades parciales se combinan, comenzamos a ver la
verdad completa. Cuando nacemos de nuevo por
El diablo busca la manera de quitar
En el corazón del cristiano debe residir el noble sentir que hubo en
Cristo Jesús (Filipenses 2.5). Las actitudes propias de tal sentir son fruto
del Espíritu (Calatas 5.22-23) debido a que el Espíritu ha sido derramado en
nuestros corazones (Romanos 5.5). En nuestros corazones deben residir tanto las
actitudes apropiadas como el Espíritu. Un sentir como el de Cristo es el
resultado del mensaje del Espíritu pero no es el Espíritu mismo. Daremos el
fruto del Espíritu cuando sigamos las enseñanzas del Espíritu (Calatas
5.22-25). En el cristiano deben residir tanto la
nobleza de carácter así como el Espíritu. La nobleza de carácter es lo que
resulta de seguir las enseñanzas del Espíritu pero no es el Espíritu mismo.
Lo uno y lo otro son obra del Espíritu. El Espíritu así como
Primera Corintios 6.19, es una
importante Escritura para entender cómo mora el Espíritu en nosotros. Pablo
dijo que no debemos unir nuestros cuerpos con rameras
porque el Espíritu está en nuestros cuerpos (1ª
Corintios 6.15-19). En este pasaje se usa la figura del cuerpo como
«templo del Espíritu Santo», y se dice que Éste «está» en nosotros. Los
corintios estaban familiarizados con los templos donde se daba por sentado que
moraban los dioses. Habrían entendido inmediatamente por medio de lo que Pablo
escribió que en lugar de morar en templos hechos por manos humanas (Hechos
17.24), el Espíritu mora en un templo de carne, el cuerpo humano.
Los que somos hijos de Dios tenemos el Espíritu dentro de nosotros.
Llegamos a ser hijos de Dios al nacer de nuevo por
Debido a que
Algunos objetan lo anterior argumentando que si el Espíritu mora en
nosotros, entonces tendríamos que
La mayoría de los que así
argumentan reconocen que el Espíritu Santo estuvo en los profetas y en los
apóstoles. Si Él estuvo en estos hombres, según el razonamiento que siguen, ¿no
se debió haber adorado a los apóstoles y a los profetas? ¿no
se debió haber dividido el Espíritu en pedazos? Si Dios puede estar presente en
todo Su universo (Salmos 139.7-12), ¿no podrá estar también —a través del
Espíritu— en Sus hijos? Si Dios está en las más remotas partes del mar (verso
9), ¿significa esto que debemos adorar al mar? Por supuesto que no.
CONCLUSIÓN
El Espíritu Santo es dado a los cristianos para que more en ellos de
modo que puedan vivir en el mundo sin ser vencidos por el mundo. Esto no
significa que el Espíritu les dicte las acciones que deben tomar, ni que deben
tener tales o cuales sentimientos, ni que deben tomar tal o cual camino.
Tampoco significa que pueden hacer señales y milagros tal como los apóstoles y
otros cristianos primitivos los hicieron, pues fueron facultados especialmente
por el Espíritu. No obstante, a través de la obra no milagrosa del Espíritu
Santo, los cristianos de hoy día pueden vivir victoriosamente en un mundo que
está influenciado por el diablo (Efesios 3.16; 1ª Juan 4.4; 5.19). ¨