LA BLASFEMIA CONTRA EL ESPÍRITU SANTO

 

Estudio suplementario-  2

 

    De todos los pecados que se cometen contra el Espíritu Santo, el de la blasfemia contra Éste es el que más se ha analizado. Se han dado las más diversas explicaciones acerca de lo que Jesús quiso dar a entender cuando habló de la blasfemia contra el Espíritu Santo. Tres de los cuatro evangelios mencionan este pecado (Mateo 12.31-32; Marcos 3.28-29; Lucas 12.9-10).

    Algunas personas han enseńado erróneamente que hay otros pasajes que se refieren a la blasfemia contra el Espíritu Santo. Hebreos 6.4-6, y 1Ş Juan 5.16, por ejemplo, no se refieren a un pecado en especial, de lo contrario, los escritores lo habrían mencionado. Más bien, estos pasajes se refieren al pecado en general. Jesús, por su lado, estaba hablando de un pecado en especial, el pecado de hablar mal contra el Espíritu Santo.

    El contexto que rodea el pasaje en Mateo indica que la blasfemia contra el Espíritu Santo es la intención de dańar la reputación del Espíritu Santo ante los ojos de los demás. Los fariseos hablaban en contra de Jesús, con el fin de convencer a los demás de que sus obras eran hechas por el poder de Satanás (Mateo 12.24). Se habían propasado en su rechazo de Jesús y de Su enseńanza; estaban blasfemando. Jesús indicó que hablar en contra Suya de tal manera podía ser perdonado (Mateo 12.32).

    Pablocuando era conocido como Saulo obraba en contra de Jesús persiguiendo a los cristianos hasta llegar, incluso, a blasfemar (1Ş  Ti-moteo 1.13-16). Él es un ejemplo de uno que fue perdonado de blasfemar contra Jesús.

    Contrastando con lo anterior. Jesús enseńó que aquellos que hablaran en contra del Espíritu Santo con mala intención, no podían ser perdonados. Los que podrían cometer tal pecado necesitarían tener un entendimiento más que fundamental del cristianismo. Tendrían que entender algunos de los puntos más sutiles, entre los cuales se incluye la obra del Espíritu Santo. Cuando hablaran en contra de Este, ellos no sólo estarían rechazando sus actividades, sino también procurando apartar a otros de El atribuyéndole Su obra a Satanás. Sus esfuerzos podían estar acarreándoles condenación a sí mismos y causando que otros que su enseńanza se perdieran.

    Blasfemar es más que rechazar la palabra del Espíritu Santo. Es hablar en contra del Espíritu Santo desacreditando Su obra y persuadiendo a otros de que Su obra proviene de una fuente maligna. Nadie haría algo así a la ligera. Los que así procedieran tendrían que abrigar una intención maligna en su corazón. Cualquiera que se entregue a tal clase de comportamiento no podría ser perdonado ni en esta era ni en la venidera; estaría convirtiéndose en reo de juicio eterno (Marcos 3.29).

    La blasfemia contra el Espíritu Santo incluye tres ofensas: 1) se tiene una actitud maligna contra el Espíritu Santo, 2) se le habla mal a otros acerca de Él, y 3) se procura influir en otros para que rechacen Su obra y crean que ésta es llevada a cabo por una entidad maligna. ¨