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(Efesios 2:8-10)
La palabra "gracia" es uno de los términos clave de la Biblia. La palabra original del Hebreo conlleva la idea de doblegarse o inclinarse.
Eventualmente, llegó a incluir la idea de "favor condescendiente”,
o de mostrar preferencia a alguien inesperadamente.
Piense en un rey el cual se molesta en hacer
algo bondadoso por un siervo, motivado por la pura
generosidad de su corazón.
Cada vez que la Biblia menciona la gracia de Dios hacia el hombre, ella hace énfasis en la inmerecida naturaleza de
la acción. Dios muestra bondad hacia
nosotros motivado simplemente
por el amor y la preocupación de su parte, no porque nosotros merezcamos de alguna manera lo
que el nos da. La gracia es algo que Dios elige ofrecernos por su voluntad, no es algo que el está
obligado a darnos.
¿Sabía usted que no
tenemos registro de que Jesús haga uso específico de la palabra "gracia"?. No obstante,
sus acciones indican que el conocía
perfectamente el significado de la gracia. La gracia manaba
libremente de Jesús. Las bodas de Cana, junto
al pozo en Samaría, y en la casa donde Jesús sanó a un hombre que fue bajado a través del
techo. Jesús mostró gracia a Zaqueo el publicano, a la mujer que
extendió su mano para tocar su vestidura, y a la mujer que fue sorprendida en
adulterio.
La gracia abundó especialmente en
la cruz Cuando leemos las Escrituras, nos
encontramos en el Gólgota con un criminal desesperado, moribundo que clamó "Jesús” acuérdate de mi cuando vengas en tu reino" (Lucas 23:42). Este malhechor no sabía nada acerca de Jesús, excepto lo que realmente importaba. Comprendía su
propia e irremediable situación.
Se daba cuenta de que si Jesús era aquél que había alegado ser, el podía significar una diferencia. Ello explica por
que el malhechor pidió
misericordia. Buscó la
gracia que solo Jesús podía
ofrecer.
Esto fue lo que un
autor escribió cuando
trato de captar aquel momento de interacción entre el malhechor y Jesús: “Dígame, ¿que ha hecho este hombre para tener derecho a ser
ayudado?. Ha
desperdiciado su vida. ¿Quien es el para rogar por perdón?. Se mofo públicamente
de Jesús. ¿Que derecho tiene de hacer su oración?.
¿Realmente lo quiere saber?. Es el mismo derecho
que usted tiene de hacer su
oración. Véalo de esta
manera ese nos representa a usted y a mi
en la Cruz. Desnudo, desolado, perdido,
alienado. Ése es nosotros. Ese es nosotros pidiendo. A pesar de lo que yo haya hecho a pesar de lo
que es. ¿Hay alguna forma de que usted
me pueda recordar cuando todos lleguemos a casa? “¡No nos ufanemos!”.
Es mas de lo que merecemos. Pero estamos desesperados. Es por eso que suplicamos. Es la salvación
por gracia lo que se encuentra en el fondo de lo que Pablo escribió en (Efesios
2:8-10.
“Porque por gracia sois
salvos por medio de la fe, y esto no de
vosotros, pues es don de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús, para buenas
obras, las cuales Dios preparo de
antemano para que anduviésemos en ellas”
Este pasaje afirma la salvación por gracia. Nos dice que Dios es el único que merece
la gloria por la gracia que nos posibilita la salvación. Esa es la verdad básica de 2:8-10
NUESTRA SALVACIÓN EXALTA LA GRANDIOSIDAD DE LA GRACIA DE DIOS
Lea lo que dice el
versículo 8. "Porque por gracia
sois salvos por medio de la fe”...y note las tres palabras claves.
1. La primera es el
sustantivo "gracia" (del griego chans). La gracia es la acción bondadosa de parte de
Dios para alguien que no la merece. No
hay nada en nosotros que merezca la salvación.
Lo que somos y lo que hagamos jamás podrían poner a Dios en la posición
de debernos, de alguna forma, la vida eterna a su lado. No hay obra buena, ceremonia religiosa,
sacrificio, contribución monetaria, ni cantidad de servicio rendido en el
nombre del Señor Jesucristo que pudiera predisponer a Dios para salvarnos. La
más increíble idea que podríamos concebir es ésta. Dios nos ama, busca la manera de salvarnos
por gracia, y desea darnos la vida eterna a su lado, en los cielos, aun cuando
hemos pecado en su contra. ¡no hay nada que pueda superar la
asombrosa gracia de Dios!.
2. La segunda palabra clave
que se encuentra en el versículo 8 es "salvos" (del griego sozo). El verbo es pasivo.
Hace énfasis en lo que se nos ha hecho.
Nosotros no nos salvamos a nosotros mismos. Es Dios quien nos salva. Dios actúa a favor nuestro. Nuestra salvación da testimonio del actuar de
Dios en nuestras vidas. La palabra
original "salvos" sugiere la idea de "ser rescatado,
liberado". La gracia de
Dios nos rescató. En el contexto del
capitulo 2, podemos leer lo que esto conllevó. Antes de que la gracia de Dios fluyera a
nuestras vidas, estábamos muertos —completamente ajenos a Dios (2:1), bajo el
control del diablo (2:2), y destinados como pecadores a enfrentar el juicio de
Dios (2:3). La gracia de Dios nos
liberó. Su gracia
nos trasladó de la muerte a la vida. Su gracia nos libero del control del diablo. Su gracia nos libro de tener que enfrentar a Dios en juicio como pecadores condenados. “Por gracia, hemos sido salvos”.
3.
La tercera palabra clave del versículo
8 es "fe" (del griego pistis). La salvación que
nos llega por gracia nos llega a través del canal
de nuestra fe. Debemos tener fe para recibir el ofrecimiento lleno de gracia que Dios hace de salvación. Dios espera que nosotros depositemos
nuestra confianza en el, y
que actuemos movidos por las palabras y promesas
suyas, pero nuestra fe activa
no debe ser jamás vista como una forma de ganar
nuestra salvación.
Cuando de la salvación se trata, la situación es diferente. Por
favor no confunda lo que algunas veces llamamos "los pasos de la
salvación" —oír, creer, arrepentirse, confesar y bautizarse—
con un contrato hecho con Dios. No piense.
"Si hago estas cosas,
merezco la salvación". Merecemos, como
pecadores que somos, estar excluidos de la presencia de Dios para siempre. Solo es
por medio de la gracia
que él nos ofrece la salvación a nosotros.
Es confianza en Dios lo que
mostramos cuando buscamos su palabra, nos
comprometemos con ella, y nos arrepentimos y nos volvemos de aquellas acciones que van en contra de las cosas que el
representa. Es confianza en Dios lo que
mostramos cuando confesamos que Jesús es el Salvador que necesitamos y somos bautizados
para el perdón de nuestros pecados. Ninguna de estas
acciones pueden hacer que
ganemos la salvación nuestra o de alguna otra persona. Los pecadores no pueden ganar la salvación. Ella sólo
llega por medio de la gracia
de Dios.
Nuestra salvación exalta la grandiosidad de la gracia de Dios.
NUESTRA SALVACIÓN REVELA EL DON DE LA GRACIA DE DIOS
Lea 2:8-9
nuevamente. "Porque por
gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de
Dios, no por obras, para que nadie se gloríe". Pablo complementó su afirmación de que la
salvación es por gracia con dos declaraciones explicativas. Ambas dan a conocer en qué forma la gracia es
un don. Esto fue lo que esencialmente
dijo: "Nosotros
no logramos la salvación por medio de nosotros mismos. Fue Dios el que nos la dio a nosotros. La salvación no es un buen trabajo hecho de
nuestra parte. Es totalmente el don de Dios"
Después, Pablo
volvió a hacer énfasis en que nuestra salvación no se basa en obras. No es un premio el cual recibimos por algún
logro destacado de nuestra parte. Nadie
jamás será salvo por obras diseñadas para ganar la aprobación de Dios. Pablo excluyó "cualquier
posibilidad de salvación logrado por uno mismo".
Esto es lo que Kent Hughes contaba acerca de una historia del
Medio Oriente en la que se muestra la inutilidad de la salvación por obras:
“...Un hombre viajaba montado en su burro cuando dio con un pequeño y borroso
objeto que yacía sobre el camino.
Desmonto para mirar mas de cerca y hallo a un
gorrión acostado sobre su espalda con sus huesudas piernas apuntando hacia el
cielo. Al comienzo creyó que el ave
estaba muerta, pero al examinarla de cerca se dio cuenta que estaba bastante
viva. El hombre le pregunto que si
estaba bien. El gorrión le contesto
"Si" El hombre dijo.
"¿Que haces acostado boca arriba con tus piernas apuntando hacia el
cielo?". El gorrión contesto que el
había oído un rumor de que el cielo se estaba cayendo, así que mantenía sus
piernas hacia arriba para sostenerlo. El
hombre respondió. No creerás que vas a
poder sostenerlo con esas dos flacas piernas, ¿o si?. El gorrión, con una mirada solemne en su
rostro, replico. "Uno hace lo mejor
que puede”. Era obvio que la avecilla se
engañaba y que sus obras eran vanas”. De la misma forma la condición
del hombre es tan desesperante que sus obras no son más eficaces que las
piernas de una ave en el aire, ni que el maquillaje de
un cadáver. Nadie jamás será salvado por
obras.
Amigo, esto explica
por que es ridículo que una persona salva se infle de orgullo y mire a otra
persona y se diga: "Soy
más justo que el. Soy mejor persona que
él. Soy un mejor padre. Tengo mejores principios morales. Soy más consecuente en seguir a Cristo. Soy un mejor cristiano".
Esa clase de
arrogancia espiritual puede penetrar hasta nuestros corazones, pero ello
demuestra una gran falta de entendimiento de la gracia de Dios. Todos pisamos el mismo suelo cuando estamos
al pie de la cruz de Cristo. Nuestra
esperanza no se encuentra en nuestra justicia, en cuan buenos seamos, en cuan
maravillosos seamos como padres o hijos, ni en nuestros principios
morales. Nuestra única esperanza es el
don lleno de gracia de Dios —Jesucristo.
En consecuencia, ninguno de nosotros tiene razón para jactarse ni para
creerse más espiritual que otros.
Ninguno de nosotros tiene el derecho de apartarse de los que puedan
parecer más débiles. Necesitamos
ayudarles a otros con su debilidad y buscar ayuda para nuestras propias
debilidades.
Somos llamados a
regocijarnos en el don de la gracia de Dios, a amar a los demás hasta el punto
de que lleguen a conocer acerca de su gracia, y a amar a los semejantes
cristianos. Debemos amar a los hermanos, así de imperfectos como son, porque
todos compartimos el mismo don de la gracia.
NUESTRA SALVACIÓN MAGNIFICA LA CREATIVIDAD DE LA GRACIA DE
DIOS
Con estas palabras
continuo Pablo: "Porque
somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios
preparó de antemano para que anduviésemos en ellas"
(2:10). Nótese que somos "hechura"
de Dios. La palabra del griego de la
cual se traduce "hechura" es poiema,
de la cual obtenemos la palabra "poema". Da la idea de "una obra de arte,
una obra maestra". En
Cristo, usted recibe la gracia de Dios y llega a ser la obra de arte de él.
Las pinturas y
esculturas de Miguel Angel dan testimonio del genio creativo de este. Los obras teatrales
de Shakespeare nos hacen estar atentos a la obra de un maestro. La música de Mozart proclama el talento inspirado de un compositor incomparable.
Esto es lo que Pablo
estaba diciendo:
"Miren a su alrededor, hermanos. Miren a la gente de su iglesia local. Miren la diferencia que Dios ha significado en sus vidas. Cada vida es un
testimonio del genio creativo de Dios. Él ha
tomado vidas arruinadas, rotas, desfiguradas y
erradas, y las ha convertido
en obras de arte".
Somos hechura de
Dios. Los cristianos adolescentes son
poemas de Dios que comunican su gracia, misericordia y amor. Las mujeres de la iglesia son pinturas de dios, diseñadas para capturar en el
lienzo de la vida cotidiana la esencia misma de la vida. Los hombres que siguen a Cristo están siendo
esculpidos por Dios para que reflejen la imagen del mismo Cristo. Cuando los cristianos comparten juntos en la
adoración, ellos expresan la majestuosa amplitud de la gloria de Dios quien nos
salvo.
Somos hechura de
Dios ¿Por qué?.
Note la ultima parte del versículo, “... creados en Cristo Jesús
para buenas obras” . Hemos sido salvos para
servir —cada uno de nosotros. Nunca se es demasiado joven para hacer buenas
obras, y no hay techa para retirarse del hacer buenas obras. Esto fue lo que Jesús dijo: "Así
alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas
obras, y glorifiquen a vuestro Padre que esta en los cielos" (Mateo 5:16).
Las buenas obras no
fueron creadas para hacerse sólo dentro de la propiedad de la iglesia. Las
buenas obras tienen que ver con la vida diaria —con el tono de voz que usted
usa para dirigirse a un hermano o hermana en casa, la calidad de trabajo que
usted hace para su patrón, la paciencia que usted le muestre a la cajera en la
tienda de víveres, y el aliento que usted le dé a alguien que comparta sus
cargas con usted
CONCLUSIÓN
En su libro titulado. El
evangelio pilluelo. Brennan Manrung compartió el
siguiente relato de un doctor:
Estoy
de pie ante la cama donde yace una joven, su rostro es el de una persona que
acaba de ser operada, su boca esta torcida por la parálisis, luce como la de un
payaso.
Una
diminuta ramificación del nervio facial ha sido cortada. Así será su aspecto de ahora en
adelante.
El
cirujano había seguido con fervor religioso la curva de su mejilla, le puedo
asegurar esto. No obstante, para remover
el tumor de su mejilla, yo tuve que cortar ese pequeño nervio.
Su
joven esposo esta en la sala. Esta de
pie al lado opuesto de la cama y juntos parecen entretenerse con la lámpara de
noche, aislados de mi, en privado.
¿Quienes
serán?, me pregunto, ¿este y aquella boca torcida que he hecho, que se miran y
se tocan mutuamente, tan generosa y tan codiciadamente?.
Ahora
la joven habla: "¿Será mi boca siempre así?" pregunta ella
"Si", contesto. "Es
porque el nervio fue cortado"... Ella asiente y guarda silencio.
Pero
el joven sonríe: "Me gusta", dice el.
"Es algo simpático". De
pronto se quien es el. Lo comprendo y
bajo mi mirada.
Uno
no es valiente cuando se encuentra con un dios. Sin pensarlo se inclina para
besar la torcida boca de ella y estoy tan cerca que puedo ver como tuerce sus
propios labios para acomodarse a los de ella, para mostrarle que el beso de
ellos todavía funciona.
Recuerde la
cruz. Recuerde el Gólgota. Recuerde que Dios estuvo allí —Dios era un
hombre. Dios estaba contorsionado,
torcido, golpeado, y sangrando, Dios en
Jesús, estaba torciendo sus labios para acomodarse a nosotros, tratando con
nosotros con base en su gracia, y no en nuestras lastimosas buenas obras.
Abra su corazón por
un momento a la realidad de la gracia de Dios.
¿Ha provisto su fe el canal para que la gracia de Dios fluya dentro de
su vida?. ¿Ha sido usted bautizado, no para ganar la
salvación, sino para expresar que cree fuertemente en Jesús como su única
esperanza?.
¿Le hace ver su
orgullo la idea de la gracia de Dios?. Puede ser que usted se haya llegado a ver un
grado más arriba que los demás en cuanto a bondad y justicia. ¿Le sirve el
recordatorio de la gracia de Dios para hacerle ver una vez más que todos somos
personas con una necesidad desesperada de Dios?. ¿Le pediría usted, mientras pensamos en la
gracia de Dios, que le ayude a no ser tan crítico y tan orgulloso?.
¿Le anima la gracia
de Dios a ver nuevamente el valor y el propósito de las buenas obras?. Las buenas obras no nos sirven para ganar nada. Simplemente nos proveen con una hermosa
manera de decirle a Dios, por causa de su gracia "Gracias,
Señor"...¨
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