La estrategia del poder.
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(Efesios 1:19-25)
Henry
Ford soñó con fabricar
el automóvil que estuviera al alcance de la familia trabajadora promedio. Él
quiso que fuera algo más que un juguete para el rico. Para lograrlo empleó la
estrategia de la producción en masa. Implemento la
fabricación mediante el ensamblaje en línea con el fin de bajar los costos de
manufactura y mantener los precios de venta a niveles razonables. Su
estrategia revolucionó la manufactura de carros.
Todos usamos
estrategias para alcanzar diferentes metas, sea que
estemos buscando un ascenso en el trabajo, esforzándonos por obtener un 10 de
calificación en una clase en particular, o en el proceso de compra de una casa.
Algunas de las estrategias que desarrollamos funcionan. Otras fracasan.
La Biblia es un
libro de estrategias. Presenta varios planes que la gente puede usar para
enfrentar la vida. Nos muestra lo que funciona y lo que no funciona. La Biblia
nos presenta estrategias que varias personas han probado para tratar con la
familia, el matrimonio,
el trabajo y los amigos. Primordialmente, presenta estrategias que tienen que
ver con el desarrollo de una relación con Dios, con obedecerle y servirle. Un principio de estrategia que sigue siendo
consistente en las Escrituras es éste: El pueblo de Dios confía en el poder
de Dios, no en el propio,
para lograr que se lleve a cabo su obra.
Considere el relato
de la toma de Jericó. ¿Quién hubiera pensado en
marchar alrededor de la ciudad por siete días y en confiar en el poder de Dios
para hacer que los muros cayeran en lugar de atacar la amurallada ciudad como
cualquier otro ejército lo hubiera hecho?. Ese fue el plan de ataque de Dios.
¿Qué general hubiera
reducido un ejército de 32.000 hombres guerreros hasta un nivel de 300 con el
cual enfrentar miles de los mejor equipados soldados del enemigo?. Dios le dio a Gedeón esa estrategia —una estrategia que funcionó por
la confianza depositada en el poder de Dios.
Dios espera que su
pueblo confíe en su poder, no en el poder propio, para lograr que se haga su obra. Al leer las
Escrituras vemos cómo surge ejemplo tras ejemplo de esto.
Dios no ha cambiado.
Todavía desea que su pueblo deposite su confianza en el poder de él. Ésa es
precisamente la lección del texto que estudiamos en
esta lección. Ésta trata el tema de la estrategia básica para el funcionamiento
de la iglesia. ¿Llevaremos a cabo la obra del Señor mediante nuestro propio
poder, o funcionaremos mediante el poder de Dios? Esto fue lo que Pablo
escribió:
“... alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que
sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la
gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su
poder para con nosotros los que creemos, según la
operación del poder de su fuerza, la cual operó en
Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a
su diestra en los lugares celestiales, sobre todo
principado y autoridad y poder y señorío, y sobre
todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo,
sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio
por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la
cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo
llena en todo” (Efesios 1:18-23).
Comenzando con el
versículo 18, Pablo oraba para que la ekklesia (la iglesia), que estaba en Éfeso, percibiera tres realidades invisibles:
1) La singular esperanza de
ellos,
2) La herencia de Dios que
habían recibido, y
3) El poder de Dios por el
cual ellos debían funcionar.
Pablo usó varias
palabras para referirse a la idea de "poder" para recalcar que
en Cristo hallamos el más alto poder posible. Dios desea que cada iglesia local
funcione mediante su poder, el cual es grandioso en grado incomparable.
Las iglesias locales
pueden utilizar programas. Podemos usar modernos métodos para instruir,
organizar, y lidiar con las situaciones de la vida. Podemos ayudar a la gente a
aprender cómo ser mejores padres, cómo enriquecer sus matrimonios, cómo tener
una más alta autoestima, cómo estudiar la Biblia, cómo enseñar y cómo hacer
muchas de las actividades que asociamos con los programas y servicios de
congregaciones locales. Podemos hacer todo esto y aun así perdernos de la más
básica de todas estrategias para el pueblo de Dios —la de funcionar mediante el
poder de Dios. Él trata de ayudarnos a ver esta necesidad mediante las palabras
del texto bajo estudio.
DIOS CONSTRUYE NUESTRA ESPERANZA EN SU PODER
Pablo oró por la ekklesia en Efesios para que ésta conociera el poder
de Dios, participara en tal poder, y funcionara mediante el mismo. El apóstol
mencionó tres destacadas demostraciones del poder de Dios que nos alientan a
hacer lo que sea necesario para beneficiarnos de tal poder:
1) La resurrección de Cristo de los muertos (1:20). La cruz nos presenta la más grande
demostración del amor de Dios; la resurrección nos provee el máximo
despliegue de su poder. Las palabras de un cántico nos recuerdan de este
despliegue de poder divino:
“Ni una palabra se oía junto a la tumba aquel día, Sólo el
arrastre de los pies de los soldados cuando resguardaban el sepulcro. Pasó un
día, luego el segundo, y luego el tercero, ¿Era posible que Jesús hubiese
expirado su último aliento?
¿Era posible que su Padre
lo hubiese desamparado, Que le hubiese vuelto la espalda, despreciando nuestro
pecado?. Todo
el infierno parecía murmurar: "¡Olvídenlo, está muerto!".
Luego el Padre miró hacia abajo a su Hijo y dijo: "¡Levántate,
mi amado!.
¡Levántate, mi amado!. El sepulcro ya no te puede detener. El aguijón
de la muerte llegó a su fin, el sufrimiento llegó a su fin. ¡Levántate,
levántate, mi amado!".
Jesús se levantó.
Imagínese el poder que penetró en la tumba y estalló para convertirse en fuente
de vida eterna. Sólo Dios tiene poder para algo así. ¡Cuan insensatos los que
creemos que nos las podemos arreglar sin tal poder!
2) La exaltación de Cristo. Dios demostró su poder no sólo en la
resurrección, también lo volvió a demostrar en la exaltación de Jesús. "Lo
sentó” a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y
autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este
siglo, sino también en el venidero" (1:20-21).
Es verdadero lo que
expresamos con el himno "Jesús es el Señor". Él es el Señor.
Él tiene el nombre que está por encima de todo nombre. No hay poder —sea
angelical, demoníaco o humano— con posibilidad de compararse con el poder del
Señor Jesucristo. Su poder nos motiva a considerar seriamente la decisión de confiar
en él. Cuando su pueblo anda en su poder, ello honra al que está en el trono.
3) La supremacía de Jesús en nombre de la iglesia. Esto es lo que el versículo 22 dice: "...
y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las
cosas a la iglesia". El poder de Dios ha hecho que Jesús sea el Señor
soberano de todo lo visible y de lo invisible. Esto fue lo que Jesús dijo: "Toda
potestad me es dada en el cielo y en la tierra" (Mateo 28:18).
Él es Señor sobre
todas las cosas. Dios, no sólo ha hecho a Jesús Señor de señores, sino también
"cabeza sobre todas las cosas a la iglesia".
En otras palabras. ¡Dios el Padre le ha
dado el Señor de toda la gloria a la iglesia!. Jesús gobierna para beneficio de la iglesia.
Él está en el trono para asegurarse de que la iglesia llegue a ser todo lo que
Dios desea que ella sea. Ésta es otra razón para que las congregaciones avancen
en dirección hacia una mayor confianza en el poder
de Dios —el hecho de que el Señor Jesús mismo haya sido dado a la iglesia.
Dios crea nuestra
confianza en su poder por medio de la resurrección, la exaltación, y la
supremacía de Jesús.
DIOS NOS INVITA A SER PARTÍCIPES DE SU PODER
Una de las estrategias
básicas que se des prenden de la Biblia es esta
Dios desea que su pueblo confíe en su poder, no en el poder propio. Al aplicarse esto a las iglesias locales,
tenemos que Dios desea que funcionemos mediante su poder y nos invita a ser
participes de tal poder.
Una iglesia local
necesita ser una expresión visible de su poder, una expresión visible de su
presencia, v una expresión visible del Señor Jesús. Una congregación debería ofrecer a la
gente un lugar en el cual hallar el remo de Dios y
experimentarlo.
Note lo que Pablo dice respecto a la iglesia en (1:22-23)
" cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo". Estos
versículos incluyen dos verdades acerca de la iglesia.
1) Somos un cuerpo: Es una unión
vital la que se da entre Jesús y la iglesia local. Imagínese el cuerpo humano. Tiene
muchos miembros —manos, orejas, pies, pulmones, brazos, arterias, etc. Cada parte es importante.
Cuando todos los miembros funcionan correctamente, se dice que el cuerpo esta saludable. Cuando la cabeza,
el corazón, los brazos, y los órganos internos
funcionan, la vida es sostenida.
Ese es el plan de
Jesús para la iglesia. No pase por alto esta verdad. Una iglesia funciona mediante el poder de Dios
cuando tal funcionamiento
es el propio de un cuerpo y no el de una
organización. Note en la
tabla en la cubierta el contraste que existe entre la iglesia que funciona como
cuerpo y la que funciona como organización
Es una gran diferencia la que se da
entre la iglesia que
funciona como organización y la que funciona como
el cuerpo de Cristo. Los muchos fracasos y
problemas que están plagando a las iglesias locales hoy día son causados por el hecho de que
estamos funcionando más como organizaciones que como
cuerpos.
2) Somos "la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo" . En otras palabras. Jesús llena su iglesia Cuando el cuerpo de Cristo
funciona, éste llega a
ser la expresión plena de Jesucristo. Cuando ello sucede, tal como sucedió en el primer siglo, el mundo lo nota. De pronto, la iglesia comienza a destacar.
La gente encuentra en la iglesia lo que no encuentra en ninguna
parte del mundo —el Señor viviente, expresado
poderosamente a través de las personas.
Se dice que el mejor comentario de la Biblia es la Biblia misma. Note cómo
(4:7-16) arroja luz sobre lo que nuestra estrategia como iglesia debería ser —la estrategia
para funcionar como el poder de Dios.
“Pero a cada uno de
nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo Por lo cual dice. Subiendo a lo
alto, llevo cautiva la cautividad, Y dio dones a los
hombres. Y eso de que subió, ¿que es sino que también había descendido primero a las partes mas bajas de la tierra?. El que descendió,
es el mismo que también
subió por encima de
todos los cielos para llenarlo todo. Y el mismo constituyo a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelistas, a
otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los
santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y
del conocimiento del hijo de Dios, a un varón perfecto,
a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, para que
ya no seamos niños fluctuantes,
llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por
estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del
error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel
que es la cabeza, esto es. Cristo, de quien todo el
cuerpo, bien concertado y unido entre si por todas las
coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor”.
Apliquemos estas verdades de tres maneras directas a las iglesias locales.
1)
Para agradar y honrar a Dios, una congregación debe
funcionar mediante el
poder de el. Dios siempre ha insistido en que su pueblo
funcione mediante su
poder, no mediante el
poder propio
2)
Para operar mediante el poder de
Dios, una iglesia debe funcionar como cuerpo. Para esto es necesario que se haga énfasis en las reuniones en las
que los cristianos
practiquen los mandamientos
"unos a otros"
3)
Para funcionar de la misma forma que un cuerpo, una iglesia debe darle la más alta prioridad a la vida corporal. La ekklesia es el nuevo orden social de Dios —una forma de
vida totalmente nueva Se trata de la vida corporal que funciona
mediante el poder de Dios
a través de Jesucristo
CONCLUSIÓN
En Itasca, Texas,
justo antes de la Segunda Guerra Mundial, hubo un incendio en una escuela en el que se perdieron las vidas de más de
doscientos niños. Después de la guerra,
la ciudad reconstruyó la escuela e instalaron lo que ellos llamaban "el más excelente sistema
de aspersión del mundo". A toda la ciudad
se le aseguró que esta precaución estaba en
efecto. Hacían
recorridos de grupos por los interiores del edificio y así le enseñaban a la gente la avanzada
tecnología de aspersores. Al crecer la ciudad, llegó a ser necesario construirle un anexo a
la escuela. Cuando lo hicieron
descubrieron algo que los horrorizó.
Habían pasado siete años desde que la escuela había sido inaugurada y
que el sistema de aspersores había sido instalado. Cuando los constructores hicieron el anexo,
descubrieron que el sistema de aspersores nunca fue conectado.
Eso puede suceder con una congregación. A
pesar de que Dios ofrece un increíble poder a las iglesias locales, hay
algunos que no están conectados. Están
haciendo lo mejor que pueden para conservar lo que tienen y para no ceder terreno,
pero no están funcionando como cuerpos.
No están trabajando juntos como Dios lo ordena, ni están funcionando
mediante el poder de Dios.
¿Qué puede hacer usted si se encuentra en
una congregación así?.
Ore, y luego ore algo más para que la voluntad de Dios lleve a tal
congregación a funcionar más como un cuerpo.
Recurra a los líderes de la congregación y hágales saber que usted
quiere ver a la iglesia desarrollándose más como un cuerpo. Hágales saber que usted está dispuesto a
parte de ello. Luego ore constantemente,
y mire lo que Dios hace. ¨
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