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(Efesios 5:14-21)
¿Acostumbra usted a
pedir cosas grandes en sus oraciones?. E.M. Bounds ha
ofrecido las siguientes ideas sobre la oración: "No
hay nada en la tierra ni en el cielo, en el tiempo
ni en la eternidad, que el Hijos de Dios no nos
pusiera a nuestra disposición... Dios nos exhorta a acercarnos “confiadamente
al trono de la gracia”. Dios es glorificado y Cristo es honrado cuando
se hacen grandes pedidos. ¿Glorifica a Dios y
honra a Cristo su iglesia local por medio de “hacer grandes pedidos”?
Pablo sabía cómo era
el orar en gran escala. En 3:14-21, oró por una
iglesia local, el cuerpo de Cristo en Éfeso. ¿Qué
mejor oración que ésta pudo haber sido pronunciada
a favor de una iglesia local?. Ella glorificó a Dios y honró a Cristo
al "hacer grandes pedidos".
“Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor
Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en
los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme
a las riquezas de su gloria,
el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que
habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis
plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la
longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que
excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios”.
“Y a Aquel que es
poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos
o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,
a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por
todas las edades, por los siglos de los siglos”.
Amén (Efesios 3:14-21).
Aprenderemos tres importantes lecciones al examinar esta
oración.
El cuerpo de Cristo
estaba en la mente de Pablo. Él deseaba ver el cuerpo de Cristo llegar a ser
todo lo que Dios deseaba que fuera. Él soñaba con una iglesia local, fuerte, unida y llena de
amor.
¿Qué será necesario
para que esto ocurra?.
Ello requeriría el poder de Dios, así que
fue en ese sentido que se ofreció la oración de Pablo. Esto es lo que el
versículo 16 dice: “... para que os dé conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior
por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones...”(3:16-17).
¿Cuál es la más
grande necesidad de una iglesia local?. ¿Qué es lo que una congregación necesita más
que cualquier otra cosa?. Hay quienes podrían responder: "Lo que necesitamos es un edificio nuevo". Otro podría responder: "Lo que
necesitamos es más gente involucrada en nuestros ministerios". Todavía otro podría sugerir: "Necesitamos menos quejas y lamentos".
Pablo quería que los
cristianos vieran lo que necesitamos por encima de todo —una infusión de poder, la fuerza, la fortaleza
de Dios. Este poder en nuestras vidas comienza con la
oración. Para que una iglesia local cualquiera pueda agradar al
Señor, ella necesita poder divino, el cual viene a través de la oración. Pablo
sabía esto, así que oró por ello con una intensidad
tal que literalmente cayó de rodillas.
El poder comienza con la oración, pero ¿dónde opera este poder?. El
versículo 16 dice que el lugar donde el poder de Dios opera es en "el
hombre interior" El "hombre interior" es como la sala de
controles de los pensamientos, acciones, motivos y sentimientos del cristiano.
Es necesaria la energía diaria para
hacer funcionar bien esta sala de controles.
Tengo una
computadora que puedo poner sobre mi regazo.
Ésta funciona con una batería, por lo menos por un rato. Al cabo de un rato,
no obstante, la lucecita verde se apaga, y un beeper comienza a sonar. Eso significa que la energía está
casi agotada. Si trato de continuar usando la computadora, no tengo otra elección más que suplirle más
energía de alguna fuente.
Usted no funciona con una batería espiritual, pero su cantidad de energía interna tiene su límite.
Usted podría estarse desempeñando bien mientras lee esto, la lucecita verde
puede estar brillando con fuerza en su vida. Puede ser que usted tenga una
abundante fuente de poder interno. Por otro lado, puede ser que usted esté
pasando por un mal momento, y su energía espiritual se encuentra casi a punto
de agotarse. Puede ser que se dé cuenta
de que escasamente tiene la energía para cuidar de usted mismo, y que está
fuera de toda consideración la idea de cuidar de las necesidades e inquietudes
de otros.
Durante algunos de los días más difíciles de
su lucha personal contra el cáncer, a Randy Becton se le fueron abajo las reservas de energía —no sólo
la energía física, sino también la mental y la
espiritual. Halló una fuente de energía en Dios. Lo explicó este poema intitulado:
El dolor ahora es más fuerte. De lo que lo puedo soportar. Sin ti.
El cansancio y el temor. Son mayores que mi
capacidad para vencerlos. Sin
ti.
Mi vista
es como una vela. Que está a punto de
apagarse.
Y esta oscuro Sin ti. Confieso: Estoy asustado hasta la muerte Sin ti.
No tengo más recursos de fe Sin ti.
Así que ayúdame, Dios. A tomar un paso a la
vez.
Contigo ¡Eres
mi única esperanza!.
El lugar en el cual necesitamos la fortaleza de Dios es en "el hombre interior".
Note algo más en la
oración de Pablo. El propósito para
el cual Dios nos da su fortaleza se encuentra en el versículo 17: "... para que habite Cristo por la fe en vuestros
corazones,...". Son dos palabras en griego las
cuales pueden ser traducidas como "habitar".
Una significa quedarse temporalmente en un lugar. La otra significa
"domiciliarse". Se trata de la diferencia entre un cuarto de hotel y
un hogar. Puede ser que nos quedemos en
un lugar temporalmente; pero el otro es el lugar donde realmente vivimos. Pablo
usó la segunda palabra en este pasaje (del griego: katoikeo). Lo que tenía en mente era
residencia permanente.
Pablo oró porque
Dios derramara su poder en congregaciones de la iglesia del Señor con el
propósito de que Jesús pudiera hacer su hogar en nuestros corazones. El no
quiere ser puesto en la lista de los registros de visitantes
de nuestras vidas. Es residencia permanente lo que él tiene en mente.
¿Cómo
sabemos que Jesús reside en nuestras vidas?. ¿Qué prueba hay que indique que él mora
dentro de nosotros y que habita en la congregación local?. Pablo dijo que cuando el poder de Dios está
realmente presente en una congregación, es un
profundo amor el que existirá entre los cristianos allí. Seremos "arraigados
y cimentados en amor". El
amor que haya dentro de una iglesia es una señal de la presencia del Señor. Ese
principio merece ser repetido. El amor que haya
dentro de una iglesia es una señal de la presencia del Señor.
El hermano Willard Tate hizo énfasis en la importancia del
amor dentro de la iglesia local de la siguiente manera: “Recuerdo una vez
que conduje hasta un pequeño poblado al norte de
Dallas para presentar un seminario y no conocía exactamente dónde se localizaba la iglesia. Así que me detuve en una tienda
con gasolinera, la
cual, como después lo comprobé, estaba a un tiro de
piedra del edificio. Me le acerqué a un
hombre que bombeaba gasolina y le pregunté si él sabía dónde era que estaba el edificio de la iglesia”.
"No, no creo que sepa",
respondió. Entonces entré a la tienda y hablé con el propietario. Tampoco sabía acerca de la iglesia. (Tuvimos que echarle una mirada
a la guía telefónica)
Ahora bien,
estas personas no estaban siendo hostiles con la iglesia. ¡Simplemente no sabían que existía!
Desafortunadamente, he tenido
esta clase de experiencia
más de una vez. Pero, ¿sabe lo que me
hubiera gustado haber oído?. Deseaba que aquellas personas me hubiesen dicho: "Hay un
grupo que se reúne subiendo la colina allá”.
Yo no se lo que son, ni cómo se
llaman, pero si son el grupo de gente mas amorosa que usted jamás habrá visto
en su vida. Tienen cuidado unos de
otros, y extienden la mano para llenar las necesidades de unos y otros,
también, podría ir a verificar y ver quienes son"
El amor que haya dentro de una iglesia es una señal de la
presencia del Señor. Dios suple la fortaleza para que los cristianos dentro de una
iglesia local se amen unos a otros.
Pablo quería que los cristianos comprendieran las grandes
dimensiones del amor de Cristo.
“...a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis
plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la
longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que
excede a todo conocimiento...” (3: l7b-19)
¿Ha estado alguna
vez a la orilla de un Océano?. ¿Ha estado alguna vez en el Gran Cañón?. Imagine cuánto
tiempo se tomaría usar una regla de plástico —de las que usan los chicos en la
escuela— para medir las dimensiones del Océano Pacífico. ¿Cuánto tiempo se
tomaría medir cada pulgada del Gran Cañón?. Tómese lo que se tome, no sería ni siquiera
el comienzo para ilustrar el tiempo y el esfuerzo que se tomaría medir el amor
que Jesús le tiene a usted.
Esto es lo que una
canción de niños dice: "¡Jesús me ama!”.
¡”Esto es lo que sé!". En realidad no podemos saber cuánto nos ama
Jesús a menos que Dios nos dé la fortaleza para comprenderlo.
Se necesita la
fortaleza de Dios para poder comprender la anchura del amor de
Cristo. Su amor abarca a toda la raza humana —a todo hombre, toda mujer, chico y
chica en todo el mundo. Él le conoce a
usted por nombre. Siempre le ha conocido.
El conoce su rostro Jesús reconoce el sonido de su risa. Él le reconocería su voz inmediatamente.
Él conoce aquellas heridas que usted esconde de otros. Usted no tiene que preocuparse con
impresionarle. No necesita desvelarse pensando si a él le gusta usted Jesús le
ama
Se necesita
fortaleza que viene de parte de Dios para poder comprender la longitud
del amor de Cristo. Su amor se extiende
desde la eternidad hasta la eternidad.
Él le amó antes de que usted naciera.
Él le ama ahora mismo más que cualquiera otro podría, y él continuará
amándole por siempre.
Aún cuando usted
elige actuar como si no tuviera ningún amor por él, él todavía le ama No hay
nada que pueda ser causa para que Jesús deje de amarle.
Nuestro mundo nos
dificulta la comprensión de la clase de amor que no acaba nunca, que no pone
condiciones. Estamos acostumbrados al
amor condicionado. Conocemos todos los "siempre v cuando":
la gente por lo general nos amará únicamente siempre y cuando
llenemos sus expectativas Jesús, no obstante, nos ama con amor incondicional,
con la clase de amor que "nunca deja de ser"
Se necesita la
fortaleza de parte de Dios para poder comprender la altura del
amor de Cristo. El está en el cielo con
el Padre, y allí es donde él quiere que estemos. Su amor se eleva tan alto que él no quiere
que nos conformemos con menos Satanás si lo quiere. El busca la manera de
tenernos tan ocupados con ropas, carros, empleos, juegos y el ego, que nos
perdemos lo que Jesús quiere darnos.
Jesús nos quiere dar el cielo, la vida eterna, el gozo completo, la paz
y un hogar hecho a la medida para nosotros junto con el privilegio de estar con
nuestro Padre celestial para siempre.
Se necesita la
fortaleza de parte de Dios para poder comprender la profundidad del
amor de Cristo. Es tan profundo que Jesús le dijo adiós al cielo para venir a
la tierra y nacer en un establo, tan profundo que Jesús murió por decisión
propia en la cruz, tan profundo que Jesús llevó nuestros pecados en su cuerpo
sobre aquella cruz, tan profundo que Jesús salió de la tumba —vivo— para ser su
Salvador, Señor y Amigo.
Ésta es mi
teoría. Cuando los seguidores de Cristo
lleguen a estar asombrados y sobrecogidos con la realidad de su amor por
nosotros, nuestras vidas cambiarán. No podemos comprender el amor de Cristo y a
la vez maltratar a la gente. No podemos
comprender el amor de Cristo y a la vez retener ese
amor encapsulado dentro de nosotros. Habrá de fluir a otros. No
podemos comprender el amor de Cristo y a la vez ser
faltos de bondad con alguien o demoler a alguien, pues sabemos cuanto
ama Jesús a esa persona.
No podemos
comprender el amor de Cristo sin a la vez querer
adorarle y alabarle. No podemos
comprender el amor de Cristo sin a la vez querer servirle y honrarle en toda forma
que podamos.
Necesitamos recordar que la fortaleza para comprender el
amor de Cristo no viene de nosotros. Debemos ponernos de rodillas y orar por ella.
Solo Dios es el que da la fortaleza para
comprenderlo. Ore para que el poder de Dios fluya a su congregación
local. Ore para que sus hermanos y hermanas en Cristo
tengan el poder de amarse unos a otros, tal como Dios desea que se amen. Ore
para que usted mismo y su congregación tengan el poder para comprender
como nunca antes el maravilloso amor de Jesús. Tómese un momento y ore
específicamente por una persona en la iglesia. Ore para que se manifieste el
poder de Dios en la vida de ella o de él. Más adelante, infórmele a esta
persona. Dígale acerca de su oración.
DIOS NOS DA FORTALEZA PARA QUE SEAMOS LLENOS DE SU PLENITUD
Pablo oró para que una
iglesia local, “conociera” el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento.
¿Por qué?. El
versículo 19 da la razón: que ella "fuese llena” de toda la plenitud de
Dios".
J. Wilbur Chapman solía contar
acerca de un hombre que pasó varios años de separación auto-impuesta de su
familia. La vida que eligió lo arruinó. Vestía andrajos, y mendigaba para
sobrevivir. Un día, estaba pidiendo cerca de una estación de trenes. Cuando
cierto pasajero bajó del tren, el pedigüeño le tocó la espalda.
"¿Don, podría
darme diez centavos?.
¿Tan sólo diez centavos?".
El pasajero se
volvió, y vio al pedigüeño que extendía su mano. El pedigüeño miró al rostro
del pasajero... y cuando lo vio, su rostro palideció de asombro. Ese pasajero
era su padre. No lo había visto por años. "Padre, ¿sabes quién soy?",
dijo. El padre echó sus brazos alrededor de su hijo. Las lágrimas rodaron por
sus mejillas. “Hijo, por fin te encontré”. Después de todos estos años, te he
encontrado. ¿Quieres diez centavos?. Todo lo que tengo
es tuyo".
¿Cuántos de nosotros
somos como ese hombre que era un mendigo?. Pedimos monedas de diez centavos, cuando
nuestro Padre celestial, lo que desea es derramar las riquezas del cielo sobre
nosotros. Creemos haber encontrado la vida cuando vamos al cine un viernes por
la noche, cuando vamos a una tienda y
compramos ropas nuevas para la escuela, o cuando por fin obtenemos el ascenso
en el trabajo. Creemos que una noche de salida con los amigos en un restaurante
o en una fiesta es todo lo bueno que la vida puede llegar a ser. Trabajamos
cuarenta años para jubilarnos y hacer lo queremos por unos pocos años. Nos
conformamos con monedas de diez centavos, mientras nuestro Padre desea que
seamos "llenos de toda la plenitud de Dios".
¿Qué significa ser
"llenos de toda la plenitud de Dios"?. Significa ser como Jesús —tener su actitud;
tener sus pensamientos; actuar como él actúa; tener su bondad, su amor, su
entrega a la voluntad de Dios. Significa tener su confianza en el Padre, su
entusiasmo por la vida, su gozo y su bondad. Significa tener la propia
capacidad de Jesús para alabar y honrar al Padre. ¡Eso es vida!
CONCLUSIÓN
Dios desea con todas
sus fuerzas ver que toda iglesia local experimente su poder. Quiere que las
congregaciones tengan el poder que fortalece a los cristianos para amarse unos
a otros, para comprender el amor que Jesús tiene por nosotros, y el poder para
ser corno Jesús.
Si usted le está
costando amar a las personas, o si a usted le cuesta entender cuánto le ama
Jesús a usted, la oración es el lugar por dónde empezar. Si usted se halla
tropezando en sus esfuerzos por ser como Jesús, es el momento de orar.
Dios lo maravillará
a usted con su respuesta a esa clase de oración.
Y a Aquel que es
poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de los que pedimos
o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la
iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos.
Amén (Efesios 3.20-21). ¨
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