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(Efesios 2:19-22)
La película El
rey león ha cautivado el corazón de
millones de personas. Cuenta la historia de Simba, el
joven león que estaba destinado a ser rey de su territorio. En cierto momento. Simba se halla a sí mismo fuera de su ámbito. El Joven león, inmaduro, abandona su hogar y el ambiente que le era familiar,
para irse a vivir a otro lugar. En aquel lugar no se comporta del todo como el
rey que estaba destinado a ser por nacimiento. Vive muy por debajo del estatus
y la dignidad que le eran propios.
Los cristianos
pueden ser como Simba. Podemos salirnos de nuestro ámbito y dejar de
comportarnos como deberían las personas que han sido trasladadas de la muerte a
la vida. Podemos olvidar la identidad que nos corresponde por ser la nueva raza
de Dios.
Simba, el rey León, no volvió en sí, ni
cambió, sino hasta que una vez más tuvo un
vislumbre de aquello a lo cual estaba destinado a ser. Lo mismo sucede con
nosotros. Necesitamos ser llevados nuevamente para que contemplemos lo que Dios
ha hecho en nuestras vidas y lo que él se propone que sea nuestro destino.
En la última parte
de Efesios 2, Pablo trató de hacer eso para los
cristianos de Éfeso. Les dio un vislumbre del
impacto de la gracia de Dios en las vidas de los cristianos y lo que Dios desea
para su pueblo.
En 2:11-18, Pablo sugirió esta verdad acerca del impacto de la
gracia de Dios en nuestras vidas: la gracia de Dios nos ha convertido en una
nueva raza de la humanidad. Dios desea que nos veamos a nosotros mismos, no como seres un poquito diferentes a lo que una vez
éramos, sino como una comunidad totalmente nueva de
personas que han venido a existir "por la
sangre de Cristo" (2:13).
En 2:19-22, Pablo
varió el cuadro: la gracia de Dios nos ha convertido en un templo santo. Puede
que su vida no siempre lo refleje. Ciertamente que la mía no. Así como Simba, nosotros a veces perdemos nuestro porte y nos
metemos en cosas que no compaginan con la santidad de Dios. Simba tenía que ver
aquello a lo que estaba destinado a ser antes de que comenzara a vivir como el
rey que estaba destinado a ser por nacimiento. Las palabras de Pablo tienen el
propósito de ayudarnos a vivir vidas santas que honran a Dios:
“Así que ya no sois
extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y
profetas, siendo la principal piedra del ángulo
Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo
santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para
morada de Dios en el Espíritu” (Efesios
2:19-22).
La verdad central de este pasaje es ésta: Dios destina a los cristianos a ser el templo santo en
el cual Dios mismo habita.
Como cristiano que
es, usted necesita comprender esto acerca de usted mismo. Usted es parte de un
gran templo que Dios está edificando para sí mismo. Cuando miramos este texto, estamos contemplando exactamente lo que Dios se
propone que seamos.
EL FUNDAMENTO
Pablo mencionó tres
rasgos de este templo santo, comenzando por el
fundamento. El fundamento de este templo santo del cual usted y
yo somos parte lo constituyen "los apóstoles y profetas".
Lo que Pablo tenía en mente no era tanto quiénes fueron ellos —Pablo, Juan,
Pedro, etc.— sino lo que ellos hicieron para
establecer el fundamento de este templo santo. ¿Qué fue lo que ellos hicieron?. Lo que hicieron
fue revelar autoritariamente la verdad de Dios a los hombres.
En el primer siglo.
Dios les reveló las verdades fundamentales de nuestra fe a "los
apóstoles y profetas". Estas verdades están preservadas para
nosotros en el Nuevo Testamento. El único y seguro fundamento para
nuestras vidas es el que representan las verdades que se encuentran en el Nuevo
Testamento (2ª Timoteo 3:16-17).
No hay otras
palabras que nos lleven a la vida eterna. No hay otras palabras que nos puedan
salvar. No hay otras palabras que nos muestren el camino a Dios. No hay otras
palabras que puedan transformar nuestras vidas hasta convertirlas en una parte
del templo santo para Dios.
John Grisham escribe novelas "bestsellers"
tales como La firma y el cliente. Sus libros entretienen a las masas,
pero no contienen palabras que puedan dar vida eterna a nadie. Las letras de
nuestras más populares canciones no muestran el camino a la vida eterna. Usted
no va a encontrar el camino a Dios en la primera página de su periódico local
ni en la portada de revistas tales como Newsweek o Time. Usted puede descubrir
cómo vivir para siempre solamente por medio de las palabras de "los
apóstoles y profetas", las cuales se encuentran registradas en el
Nuevo Testamento. Las palabras de ellos constituyen el fundamento sobre el cual
el templo santo de Dios se edifica.
Pablo describió un
segundo rasgo del templo santo de Dios: la principal piedra del ángulo.
Éste es un templo en el cual "Jesucristo mismo" es "la
principal piedra del ángulo" (Efes. 2:20b). La Biblia registra la
palabra de Dios en Isaías, acerca del Mesías que venía: "He aquí yo he
puesto en Sión, por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa,
de cimiento estable..." (Isaías 28:16).
La principal piedra
del ángulo es la más importante de una estructura. Ella es la que amarra a la
totalidad del edificio. La importancia de la principal piedra del ángulo era
tal que los edificadores la usaban para honrar a un rey mediante la inscripción
del nombre de éste en ella. Esta piedra especial determinaba la estabilidad del
fundamento y el carácter de la totalidad del edificio.
Jesús es la fuerza
estabilizadora para su pueblo la principal piedra del ángulo. Cuando entramos
en contacto con él y alineamos nuestras vidas por la de él, estamos ligados el
uno al otro y llegamos a ser más y más como el templo santo que Dios desea.
Desafortunadamente, a menudo no somos capaces de imitar a Jesús, y como
resultado de ello, no logramos lucir como el templo santo.
Por ejemplo, el divorcio por
casi cualquier causa ha llegado a ser más y más prevalente
entre los cristianos, a pesar que Jesús dijo:
"... por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre" (Mateo 19:6;
Marcos 10:9). No logramos alinearnos con la principal piedra del ángulo en este
asunto.
Un cristiano
adolescente tal vez se vaya con un no cristiano para repartirse un "six-pack"
de cerveza, aun cuando en su más loca imaginación no podría hacerse la idea de
que Jesús haría la misma cosa. Un hombre de negocios que está en la iglesia
cantando acerca de Jesús el domingo tal vez vaya al trabajo el lunes y tuerza
la verdad para cerrar un trato, aun cuando Jesús enseñó el valor de la
honestidad. Algunas veces perdemos contacto con la piedra principal del ángulo.
Nuestras vidas han
de estar alineadas con la vida de Jesús. Todos nosotros debemos examinar de
cerca para ver dónde es que podríamos estar desalineados con Jesús en nuestras
acciones, pensamientos,
palabras, o actitudes.
También debemos ver
a Jesús como la principal piedra del ángulo de las congregaciones locales. Las
familias de nuestras congregaciones pueden llegar a ser más fuertes si los
miembros de ellas alinean diariamente sus vidas con Jesús. Necesitamos hacer de
Jesús nuestra preocupación medular, glorificándole
y adorándole. Deberíamos traer a otros para que hagan contacto con él a través
del evangelio. De esta manera, la iglesia puede llegar a ser más fuerte de lo
que jamás ha sido.
LOS LADRILLOS DE CONSTRUCCIÓN
Un tercer rasgo del
templo santo lo constituyen los ladrillos de construcción. ¿Qué
son éstos?.
Pablo los identificó así: "en quien vosotros también sois Juntamente edificados para morada de Dios en el
Espíritu" (Efes. 2:22).
Cuando Pablo
escribió Efesios, el templo judío estaba todavía en
pie en Jerusalén. Los gentiles fueron excluidos de
aquel templo. Se les permitía acercarse, pero no podían entrar. Era como ir a
ver el monte Rushmore hoy día. Los turistas se sitúan en
una plataforma de observación y miran las imágenes talladas en la montaña desde
una distancia. Los gentiles sólo podían acercarse al templo. Había rótulos por
todo lado que les advertían a los gentiles que ir más allá de cierto punto era
prohibido.
Bajo el Nuevo
Testamento, las reglas han cambiado. No hay un edificio en particular que
funcione como el templo de Dios. No hay una sola ciudad que pueda reclamar ser
la única donde el templo de Dios puede ser ubicado. Nadie puede señalar en un
mapa o en un sitio del globo terráqueo y decir: "Allí es donde usted
debe ir si quiere ver el templo de Dios".
Ese tipo de templo
ya no existe mas. Así como Dios creó una nueva raza de
la humanidad en Cristo, así también ha edificado un nuevo templo en Cristo.
Cada persona que está en Cristo llega a ser uno de los ladrillos de
construcción de este magnífico templo.
No hace mucho vi una
transmisión por televisión de una celebración que se llevaba a cabo en
Washington, D.C. Era un tributo musical a la nación de los Estados Unidos. La
transmisión mostró algunas de las majestuosas estructuras localizadas en la
ciudad, incluyendo la Casa Blanca, el Monumento a Washington, el Jefferson
Memorial, y el Lincoln Memorial.
Aquellos edificios
no fueron construidos precipitadamente. Ellos representan un estilo de
arquitectura diseñado para evocar respeto y honor. No puedo imaginar el acto de
jugar dentro del Lincoln Memorial. Algunas actividades estarían fuera de lugar
en edificios como ésos debido a lo que ellos representan.
El edificio en el
cual la congregación local se reúne para adorar no es el templo de Dios. No
obstante, cuando la iglesia se reúne para adorar, el templo de Dios está allí.
Está allí porque el pueblo de Dios está allí. El pueblo de Dios conforma el
templo de Dios.
Por favor recuerde
que Dios no construye precipitadamente su templo. Él envió a su Hijo al mundo
para así capacitarlo y moldearlo a usted y prepararlo para que sea parte de su
templo.
La gente solía ir a
Jerusalén para ver el templo de Dios. ¿Adonde va la gente hoy día para ver el
templo que honra a Dios?. El único templo que la gente puede ver es el
que constituyen los cristianos. ¡El vislumbre que tienen de la gloria de Dios
es el que ellos ven en los que pertenecen a Cristo!
¿Qué es lo que están
viendo?. ¿Qué es
lo que nosotros como iglesia que somos les decimos acerca de Dios?. ¿Ven ellos su
amor, su bondad, su cuidado, su santidad y su paciencia en nosotros?. ¿Ven ellos a
través de nosotros lo que realmente le debe importar a Dios?
¿Qué es lo que la
gente ve cuando se encuentran con el templo de Dios?. Los cristianos son los ladrillos de
construcción. Usted y yo somos parte del único templo que Dios tiene en el
mundo. ¿Qué clase de templo es?
CONCLUSIÓN
Simba, el rey león,
pasó por un período en su vida cuando se hubo olvidado de su destino. Tuvo que
recordársele que él había nacido para ser rey.
En Efesios 2:19-22,
Pablo estaba diciendo: "Su destino es ser el templo de Dios”.
Dios no desea un templo hecho de piedra, mortero y madera. No es su deseo
habitar en un templo que usted pueda ubicar en un mapa. Él desea habitar en los
corazones de su pueblo. Él desea desplegar su gloria en las vidas que han sido
cambiadas. Él desea que la gente vea quién es él realmente.
¿Puede la gente ver
en nosotros al Dios que habita en su pueblo?. ¿Ve la gente suficiente bondad en la iglesia
local en su área al punto que ello los motiva a glorificar a Dios?
Vea su vida esta
semana con una luz diferente. Usted no sólo está ganándose la vida, siendo una ama de casa, asistiendo a la escuela, yendo de compras,
jugando, ni invirtiendo. Usted está trabajando con Dios para llevar gente a
entrar en contacto con Jesús. Cada persona que usted conozca esta semana es una
persona que Dios quiere capacitar para que sea parte de su templo santo. El
tiene un lugar apartado en su corazón para cada una de esas personas.
No se olvide de quién es usted. Si la gente ha de ver algún
día la gloria del templo santo de Dios, ello será en usted y en mí. ¨