La necesidad
de guardarse de la corrupción
La
segunda epístola del apóstol Pablo a Timoteo
Un
llamado a estar en guardia en los postreros días (2ª Timoteo 3)
“También
debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos... Pero
persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has
aprendido” (2ª Timoteo 3:1, 14).
La segunda epístola de Pablo a Timoteo, su
hijo en la fe, comenzó con un llamado a estar firme, aun en momentos de prueba
(capítulo 1). El “viejo soldado” apremió a Timoteo a hacer partícipes a
maestros fieles, de la enseñanza recibida, y a seguir el estándar ejemplificado
por él (capítulo 2). Pablo, después le advirtió a Timoteo que estuviera en
guardia contra los impíos (3:1-9) y que tuviera cuidado de sí mismo mediante el
ejemplo del apóstol, su propia preparación, y las Escrituras (3:10-17).
Lección
8
La
necesidad de guardarse de la corrupción
(2ª
Timoteo 3:1-9)
Pablo hizo una advertencia con respecto a
“los postreros días” en 3:1-9. Hay quienes le atribuyen cierto misticismo a la
frase “los postreros días”, la cual a menudo se ha aplicado indebidamente. Esta
puede estarse refiriendo a todo el tiempo desde que Dios “nos ha hablado por el
Hijo” (Hebreos 1:1-2) —desde el día de Pentecostés cuando la iglesia dio
comienzo (Hechos 2:1,16-17) hasta los últimos días de la apostasía (1ª Timoteo 4:1-3), cuando vengan los burladores
(2ª Pedro 3:3-7), y llegue el momento
cuando se realice el juicio final (Juan 12:48).
Esto fue lo que a Timoteo se le dijo:
“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos
peligrosos”. Aquí hay una lección para nosotros, y es que los “tiempos
peligrosos” pueden ser los que estamos viviendo hoy. Al igual que Timoteo,
necesitamos “saber esto”. Hay un dicho que dice que “en guerra avisada no muere
soldado”. Si nos dejamos atrapar por las malignas tendencias que describe Pablo
en los versículos siguientes, llegaremos a ser fieros y salvajes. ¡De modo que
era una seria advertencia la que Pablo nos estaba haciendo a Timoteo y a
nosotros!
LA DESCRIPCIÓN
(vv. 1-5)
Después de describir en detalle a los
hombres corruptos de los postreros días (3:2-5), Pablo dijo: “a éstos evita”
(3.5). La palabra “evita” (del griego:
apotrepo) significa
“rechazar... apartarse uno mismo de algo... esquivar”. Kenneth Wuest tradujo la frase así: “Y a éstos rechaza constantemente”.
Este no parece ser un caso de disciplina hecha por la iglesia (tal como en 2ª Tesalonicenses 3:6,14-15; 1ª Corintios 5:1-5). Este contexto guarda más
relación con 2ª Corintios 6:14-7:1,
donde Pablo apremió a los hermanos a no formar alianza con los incrédulos al
punto de ser absorbidos por su comportamiento mundano (note 1ª Juan 2:15-17). En 2ª Timoteo 3:2-9, Pablo no se refirió a hermanos
infieles, sino a la gente en general (del griego: antropoi).
Desde luego que si los hermanos empren den un estilo de vida como el presentado
aquí, lo más obvio es que desemboquen en problemas que harían necesaria la
disciplina de la iglesia (vea 1ª Corintios 5:9-13; Tito 3:9-11).
Pablo les advirtió a los hermanos, a través
de 1ª Corintios 15:33, de esta manera:
“No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”. Uniendo
lo anterior con esta gráfica advertencia, deberemos tener claro en nuestras
mentes, de una vez por todas, que nosotros no trabaremos amistad con gente que
tenga tales inclinaciones.
LAS OBRAS (vv.
6-9)
La gente que se describe en los versículos
del 6 al 9, es de conducta inmoral (3:6). Pablo dijo que se trata de los que
“se meten en las casas”. Estos, además “llevan cautivas6 a las mujercillas”,
las cuales estaban “cargadas8 de pecados”. Obviamente, esta no es una
referencia a acciones que cometieran ciertos individuos una sola vez en los
tiempos de Pablo, sino a un estilo de vida caracterizado por “diversas
concupiscencias” (en otras versiones se traduce por “impulsos”). A la luz de la
definición de esta frase, no sorprende que Pablo mencionara “diversas
concupiscencias”. ¡Todos nadamos en un mar de impulsos! En Apocalipsis 2:20-23,
se menciona a una mujer, Jezabel, la cual llevaba cautivos a los hombres apelando
a sus impulsos. En Romanos 1:26-27, se menciona a hombres que van tras hombres,
y en nuestros días ciertas mujeres van tras mujeres. ¡La gente corrupta sigue
toda suerte de caminos carnales en su descenso al pozo negro del pecado!
Esta gente no sólo era inmoral en cuanto a
la conducta, sino que también era perezosa para estudiar (“siempre...
aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad”; 3:7). La
pereza se une aquí a la lascivia para dejar entrever la actitud del que “conoce
por conocer”, y no la actitud del que “conoce para crecer”. Aquél violenta el
espíritu delo que dice Juan 7:17-18, con el fin de estudiar por razones
egoístas, a la vez que es motivado por causas llenas de codicia.
Tales hombres eran incorregibles aun
enfrentados a la verdad. Esta conducta se ilustró con la forma de ser de Janes
y Jambres, quienes resistieron a Moisés: “... así también éstos resisten a la
verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe. Mas...
su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquellos”
(3:8-9).
Esta gente que describe Pablo era culpable
de apostasía por partida doble. En primer lugar, eran “corruptos” de
entendimiento”. Cuando la mente de alguien se echa perder, ¡realmente es una
gran pérdida! En segundo lugar, eran “réprobos’1 en cuanto a la fe”.
¡Cualquiera que se juntara con éstos, con el fin de ser edificado en su fe,
descubriría que sus esfuerzos son inútiles y se desperdician!
La gente que se comporte de esta manera será
despreciada en la generalidad de los casos, pues “su insensatez será manifiesta
a todos” (vea Números 32:23; 1ª Corintios 5:1; 1ª Timoteo 5:24).
EN RESUMEN
La lista de los versículos que van del 1 al
5, pone de manifiesto las inclinaciones internas que controlan el carácter de
alguien. No obstante, estos rasgos internos no permanecerán latentes.
Estimularán acciones propias de su naturaleza. Pablo determinó la manera como
estas inclinaciones desencadenan en tres clases de obras, las cuales podemos
ver en la gente hoy día: Son inmorales en su comportamiento (3:6), perezosos
para estudiar (3:7), e incorregibles aun enfrentados a la verdad (3:8-9). Fin