La motivación
divina para estar firme
La
segunda epístola del apóstol Pablo a Timoteo
La
firmeza en medio de las tribulaciones
(2ª
Timoteo
Cap. 1) Lección 1
“Por
tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso
suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de
Dios” (2ª Timoteo 1:8).
¡Firmeza! Pablo escribió que para un
cristiano es posible estar firme en su fe ante la persecución, y lo escribió
estando en prisión y ante la muerte por ser un seguidor de Cristo. En 2ª Timoteo, Pablo estaba lleno de emoción cuando
habló de su propio sufrimiento por ser predicador del evangelio, y de la
posibilidad de que Timoteo también sufriera penalidades (1:8; 2:3; 3:12),
especialmente cuando llegara a Roma (4:9, 21).
En el capítulo 1, Pablo manifestó su
preocupación por la adversidad que afectaría las decisiones de Timoteo en sus
días venideros. Sí Timoteo no retenía la fe que se le había dado por medio de
su madre y de su abuela (1:5), ni ejercía el don que se le había dado por medio
de Pablo (1:6), ni retenía las sanas palabras que se le habían transmitido a
través de Pablo y de Cristo (1:13), entonces sus aflicciones podían intimidarle
(1:7), causarle que se avergonzara del evangelio y de Pablo (1:8), y llevarlo a
desamparar a Pablo, tal como otros ya lo habían hecho.
Para contrarrestar esta posibilidad, Pablo
le rogó a Timoteo que estuviera firme. El basó su ruego en su propio
nombramiento como apóstol por autoridad divina (1:1-2), en sus experiencias
personales y las de Timoteo (1:3-7), en su propio testimonio y encargo recibido
(1:8-14), y en los ejemplos negativos de muchos que no tuvieron fe y el
positivo de uno que sí la tuvo (1:1-18).
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Lección
1
La motivación
divina para estar firmes
(2ª
Timoteo 1:1-2)
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Pablo dio comienzo a 2ª Timoteo, con alguna motivación para que el
evangelista esté firme.
EL PLAN DE
DIOS
El ruego de Pablo por la firmeza se basó en
el hecho de que ésta es parte del plan de Dios. Pablo era un “apóstol’ de
Jesucristo por la voluntad de Dios, según la promesa de la vida que es en
Cristo Jesús” (1:1). Dios tenía planes para Pablo aun desde antes de su
nacimiento (Gálatas 1:15-16). Dios tenía conocimiento de la formación temprana
y posterior que Pablo recibiría para perfeccionarlo para la tarea que tenía en
mente para él. Tal como Pablo lo expresara en sus epístolas, él comprendía la
forma como la providencia divina funciona en las vidas humanas, cuando uno se
consagra a Dios.
LAS PROMESAS
DE DIOS
El plan de Dios para Pablo incluía sus
promesas.
Él era un apóstol “según la promesa de la vida que es en Cristo Jesús” (1:1b).
Esta promesa de la vida debe dar como resultado la firmeza, pues la clase de
vida que ofrece es de justificación, y es “vida nueva” (Romanos
5:18; 6:4; 2ª Corintios 5:17. Se
manifiesta en nuestros cuerpos y lleva ala piedad. A través de Cristo podemos
tener abundancia de vida al tener la promesa de la vida, la cual tiene provecho
para esta vida y para la venidera (1ª Timoteo 4:8). Tenemos la esperanza de la
resurrección Juan 5:29) y la inmortalidad (2ª Timoteo 1:10), pues la vida es eterna según el
plan de Dios, y según el destino que nos aguarda (Tito 1:1-2; 3:4-7,
especialmente el v. 7). ¡Coda gran oída! ¡Cuando Pablo sintió que su vida se le
escapaba, esta promesa debió haber resplandecido con más brillo cada día!
El cristiano tiene otras promesas además de
las que se relacionan con la vida después de la muerte. Las preciosas promesas
que ahora son posibles a través de Dios y de Cristo para Timoteo, por ser el “amado
hijo’” (1:2) de
Pablo,
constituyen otra razón para estar firmes. Considere la forma como la rica
gracia y la bondad de Dios se derraman para beneficio nuestro. (Vea el cuadro
que se presenta abajo).
Pablo quería que Timoteo cayera en la cuenta
de lo imprescindible que es estar firmes por motivo del plan de Dios y de las
promesas de Dios (el pasado, el presente y el futuro). Fin