Esto fue lo que William
D. Poe aseveró: “En el
mundo, el ingrediente más importante que hará
civilizadas a las generaciones Jóvenes, es la
bondad de las generaciones mayores”. De modo similar, ¡el mejor tónico de la
verdad, que puede hacer espirituales y fuertes a los jóvenes evangelistas, es
un mensaje inspirado de un apóstol de mayor edad!. Cuando Timoteo recibió la primera epístola de
Pablo, él debió haberla leído una y otra vez. Cualquier evangelista que se
preocupe por representar correctamente a aquel que se describe en esta carta,
como el “solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de
señores” (6:15) sería sabio en hacer lo mismo que Timoteo hizo. Este es un
mensaje del cielo para evangelistas cuyos pies están sobre la tierra, y que
deben vérselas diariamente con personas a quienes les espera una eternidad en
el cielo, o en el infierno. Ni la naturaleza de la
misión, ni la extensión del destino, permiten que
haya espacio para la indiferencia en el estudio y en el servicio. Todo
evangelista necesita decir, al igual que el
salmista: “Mejor me es la ley de tu boca que millares de oro y plata” (Salmos
119:72).
El propósito de la primera epístola de
Pablo a Timoteo, fue ayudarle al joven evangelista
a guardar la sana doctrina mediante el “[nutrirse]
con las palabras de la fe” (4:6; vea también Judas 3).
Pablo le dio instrucciones en el sentido de
mandar a ciertos hombres a “que no [enseñaran] diferente doctrina, ni
[prestaran] atención a genealogías interminables” (1:3). Él debía “[desechar] las fábulas profanas y de viejas” (4:7) y
debía rebatir a cualquiera que “no se [conformara] a las sanas palabras” (6:3).
Esta epístola no solamente se relaciona con
lo que uno habla, sino también con la forma como uno anda. Fue escrita para
guiar a un evangelista en la forma “como [él debía conducirse] en la casa de
Dios, que es la iglesia del Dios viviente” (3:14-15).
Pablo
también incluyó en esta epístola una seria advertencia acerca de ciertas personas
que apostatarían de la fe. Algunos ya habían “[naufragado]
en cuanto a la fe” (1:18-20). En particular, había algunas mujeres que ya
habían “quebrantado su primera fe” (5:12). Algunos —por causa de “las profanas
pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia”— se habían “[desviado]
de la fe” (6:20-21). Otros recaerían en el futuro,
según lo que decía Pablo (4:1-3).
Por lo tanto, a todos los evangelistas se
les insta, al igual que a Timoteo, a “[guardar] lo que se [les] ha encomendado” (6:20), y a
ser “[verdaderos hijos] en la fe” (1:2). Esta es
una epístola verdaderamente enriquecedora, práctica
y llena de poder, para evangelistas.
¿Qué sabemos acerca de este joven
evangelista a quien Pablo le escribió?. Pablo lo describió como su “verdadero hijo en
la fe” (1:2) y como su “hijo amado” (2ª Timoteo 1:2). Con estas expresiones
afectuosas de Pablo, relacionadas con la fe, se nos presenta a uno de los más
amados colaboradores de este apóstol. “Timoteo era una persona de las más
extraordinarias... su carácter era una combinación de amabilidad y
fidelidad... Pablo amaba a Timoteo y admiraba sus sobresalientes rasgos de
personalidad”.
Para dar respuesta a la pregunta acerca de
la fecha y lugar de escritura de la epístola, parece que lo mejor es conceder
un período que abarque el resto de la vida y misiones de Pablo, desde el
momento cuando la escribió hasta el momento de su muerte. No hay nada en el
relato de Lucas sobre la vida de Pablo, en Hechos, que cuadre con los planes de
viaje de la forma como Pablo los cubrió en sus dos epístolas a Timoteo y su
epístola a Tito. Merrill C. Tenney hizo una excelente comparación del patrón
de viajes misioneros, que se da en Hechos, con los eventos que se mencionan en
aquellas epístolas. Según se narra en Hechos, Pablo no podía haber dejado a
Timoteo cerca de Éfeso cuando estaba en ruta hacia Macedonia (1:3; vea Hechos
20:4-6). Demás fue uno de los obreros mencionados en Filemón 24, pero él había
desamparado a Pablo, para cuando 2ª
Timoteo 4:10, fue escrito. Según los registros de Lucas, en Hechos, Pablo no
viajó a Creta, lo cual sí se consigna como el patrón de viajes de Pablo, según
Tito 1:5. Tenney hizo comparaciones adicionales interesantes.
Theodor Zahn, otro
comentarista, hizo la siguiente pregunta: ¿”Cómo pudo Pablo decir que él había
acabado su carrera cuando él permaneció en Roma” por tan largo tiempo en
prisión (tal como se relata en Hechos 28), y cuando, también, él anhelaba ir a
España (vea Romanos 15:24-28; 2 Timoteo 4:7-8)?
Todas las piezas encajarían si aceptáramos que Pablo fue liberado de la
prisión, después del cierre del relato de Lucas, en Hechos. En tal caso, habría
sido posible que él continuara su recorrido, antes de ser encarcelado en Roma
nuevamente, donde él, de hecho, terminó su peregrinaje terrenal. El siguiente
panorama es un intento por trazar el patrón de viajes de Pablo, partiendo de su
primer encarcelamiento en Roma y continuando hasta el tiempo cercano a su
muerte. El registro inspirado no toca todas las bases. Por lo tanto, esta
información se da con el fin de reconstruir la porción que nos ha llegado por
inspiración, pero con plena conciencia de que las porciones de “relleno” son de
origen humano y, por lo tanto, sujetas a error.
El que a Pablo se le liberara de la prisión
no contradice ninguna Escritura. Lucas no afirmó que el relato de Hechos
continuara hasta el final de la vida de Pablo (Hechos 28:30-31). Pablo indicó
que él anticipó que iba a ser liberado (vea Filipenses 2:24). Llegó al extremo
de pedirle a Filemón que le preparara un lugar donde quedarse (Filemón 22).
¿Adonde fue Pablo cuando fue liberado? La siguiente lista es un intento por
reconstruir tales eventos.
1.
Tan
pronto como Pablo descubrió lo que había de sucederle, él envió a Timoteo hacia
Filipos (Filipenses 2:19-23).
2.
Pablo
fue liberado y le dio comienzo a la misión que había planeado hacia Asia Menor
y Macedonia. Cuando salía de Roma, Pablo vino a Creta, lugar donde dejó a Tito
(Tito 1:5).
3.
Continuando
luego su misión, fue a Asia Menor, donde estuvo con Filemón y resolvió con éste
la cuestión sobre Onésimo (Filemón 10-22). Esto sucedió en Colosas (Colosenses
4.9). Pablo pudo fácilmente haber pasado por Mileto (cerca de Éfeso) cuando iba
para Colosas.
4.
Pablo
regresó a Mileto, donde se encontró con Timoteo (el cual había ido a Filipos,
tal como Pablo se lo había solicitado), y luego siguió hacia Éfeso (tal vez
deteniéndose en Troas cuando iba). El encuentro de Pablo con Timoteo en Mileto
(y no en Éfeso) es el que se prefiere por lo que dice Hechos 20:25. Pablo les
había dicho, anteriormente, a los ancianos de Éfeso (los cuales se habían
reunido con él en Mileto) que él sabía que ninguno de ellos vería más su
rostro. La idea de que Pablo no fuera a Éfeso es más probable que la idea de
que sí fuera, pero fue impedido por los tiempos y las circunstancias de ver a
alguno de los ancianos de allí. Pablo recibió un mensaje de Timoteo (Filipenses
2:19-24) y se dirigió hacia Pulpos, instando a Timoteo a regresar a Éfeso y
esperar allí. A diferencia de lo que dice Tito 1:5, 1ª Timoteo 1:3, no declara que Pablo dejara a
Timoteo allí con el fin de que completara la obra en Éfeso.
5.
Cuando
estaba en Macedonia, Pablo escribió 1ª Timoteo, con la esperanza de regresar al área
de Éfeso en corto tiempo, pero sabiendo que podría demorarse (3:14-15; 4:13).
6.
Más
adelante. Pablo le escribió a Tito, estando en Macedonia (con mayor probabilidad,
en Filipos), y había alterado sus planes de viaje. Quería que Tito se le uniera
en Nicópolis (en Epiro, localizado sobre la costa oriental del Mar Jónico),
donde Pablo había determinado pasar el invierno. Prometió (o por lo menos así
lo esperaba) enviar a Artemas o a Tíquico (Efesios 6:21-22; Colosenses 4:7-8) a
hacerse cargo de la obra en Creta (Tito 3:12).
7.
Existe
una considerable cantidad de evidencia externa, la cual sugiere que Pablo
continuó con sus viajes hasta España, tal como lo había deseado (vea Romanos
15:24, 28).
8. Según la evidencia que
se ha dado. Pablo regresó a Asia Menor después de una gira por España,
deteniéndose en Corinto, donde dejó a Erasto. Luego, continuó hasta Troas
(2ª Timoteo 4:13,20), donde dejó su
capote y pergaminos en casa de Carpo. De allí, es probable que fuera a Mileto,
donde dejó a Trófimo enfermo (2ª Timoteo
4:20).
9. En alguna parte del
viaje de Mileto a Roma, Pablo fue arrestado nuevamente y sufrió un corto, pero
severo encarcelamiento (2ª Timoteo 1:16-17;
2:9; 4:14-18). Él anticipó que el final de su vida estaba cerca (2ª Timoteo 4:6-8). Solitario, esperaba que
Timoteo pudiera venir a él antes del invierno (2ª Timoteo 4:9-11, 21). Aunque estaba de lo más
consciente de las circunstancias físicas, su espíritu estaba confiado (2ª Timoteo 4.18; vea 2ª Corintios 4:16-5:1; Filipenses 1:21, 23).
La fecha en que se escribió 1ª Timoteo (según los datos consignados arriba)
se ubica por lo general en el 63 o el 64 d.C. y la epístola a Tito, habiendo
sido escrita poco después. Ambas epístolas fueron escritas desde algún lugar de
Macedonia.
Los seis capítulos de 1 Timoteo, contienen
varias referencias, bajo varios títulos, a la palabra de Dios (la “palabra de
Dios “, “la verdad”, la “Escritura”. También incluyó encargos, exhortaciones, y
mandamientos específicos, los cuales Timoteo había de atender. Este fuerte
énfasis en el servicio, que Timoteo había de rendir, y en el uso de las
Escrituras como su guía, forma una combinación, la cual explica el tema para
este estudio: La vida del evangelista con la suficiente y completa palabra de
Dios.
Dado que esta palabra es un pacto eterno
(Hebreos 13:20-21) de un Dios que desea que todos los hombres sean salvos
(2:3-4), y dado que este plan divino ha de ser llevado a cabo a través de
hombres que prediquen esa palabra (4:13-16; 1ª
Corintios 1:21), 1ª Timoteo es un
mensaje para que todo evangelista y toda persona pondere. El mensaje es
oportuno y a la vez eterno para todos los que han de vivir fielmente en la
familia de Dios, la cual es “la iglesia del Dios viviente” (3:14-15). Esta
epístola es un mensaje acerca de la forma como los cristianos han de vivir para
el Maestro (4:6-16).
Los antecedentes de Timoteo sirvieron como
un cimiento apropiado para que él prestara servicio más allá de su natal
Listra, bajo la guía capaz de Pablo (Hechos 16:1-3). De hecho, a Timoteo se le
había dado un don por la imposición de las manos de Pablo (2ª Timoteo 1:6), y los ancianos le impusieron
las manos, apartándolo para un servicio especial (1ª Timoteo 4:14). Timoteo prestó servicio eficaz
en muchos lugares (Hechos 18:5; 19:22; 20.3-6; Romanos 16:21; 1ª Corintios 4:17; 16:10; 2ª Corintios 1:1,19; 1ª Tesalonicenses 3:2), e incluso sufrió encarcelamientos
(Hebreos 13:23). Fin.