¿CUAL
IGLESIA?
¿Qué estaría dispuesto a dar usted a cambio
de que todas las personas religiosas pudieran unirse en un solo cuerpo?
¿Cuántas veces no hemos dicho que daríamos cualquier cosa con tal de que
pudiéramos todos ser uno? Es posible —si nos propusiéramos cumplir tal objetivo
en la forma como Dios lo ordena. ¿De qué iglesia deberíamos hacernos miembros
para estar unidos?
Volvamos los ojos al Nuevo Testamento y
veamos cuál fue la iglesia de la que los primeros convertidos al cristianismo
se hicieron miembros. En Hechos 2, encontramos la historia de las primeras
conversiones al evangelio de Cristo. Se habían reunido en Jerusalén judíos de
todas las naciones, con el fin de adorar a Dios siguiendo los mandamientos del
Antiguo Testamento. En ese grupo estaban los mismos hombres que, tan sólo unas
pocas semanas atrás, habían clamado que Jesús debía ser crucificado. Con un
gran estruendo, el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles, cuando éstos
estaban orando. Fueron bautizados con el Espíritu. Cuando los judíos que
estaban adorando en la ciudad vinieron a ver la causa del ruido, ellos oyeron a
los apóstoles, ya llenos del Espíritu, predicando el evangelio en diferentes
idiomas. Al comienzo, los apóstoles fueron acusados de estar ebrios; pero Pedro
proclamé que ellos estaban hablando la palabra de Dios. Luego acusé al pueblo
de haber crucificado al Señor. Cuando entendieron que Jesús era verdaderamente
el Cristo, se asustaron y clamaron:
“Varones
hermanos, ¿qué haremos?”. Después esto es lo que leemos:
Pedro
les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de
Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu
Santo... Así que. los que recibieron su palabra fueron
bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas... Y perseverando
unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas,... alabando a
Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la
iglesia los que habían de ser salvos (Hechos 2:38-47).
¿De
cuál iglesia se hicieron miembros? ¡Ellos no se “hicieron miembros” de nada! El
Señor los añadió a la iglesia. No podemos hacernos miembros de la iglesia neotestamentaria. Podemos hacernos miembros de una secta
mediante la obediencia al credo de ella; pero de la iglesia no podemos hacernos
miembros, pues el único que puede aceptar o rechazar nuestra conversión es
Dios.
No solamente no se hicieron miembros de nada
los primeros cristianos, sino que no tenían opciones en cuanto a algún otro
grupo al cual pudieran entrar. Sólo existía la iglesia y nada más que la
iglesia. No es prerrogativa del hombre elegir. Si yo oigo el evangelio y creo
de todo corazón, me arrepiento de mis pecados, confieso a Cristo, y soy
bautizado hoy día, ¿en qué me convierte todo esto? Si en los tiempos de Pedro
tales acciones añadían gente a la iglesia, ¿por qué no han de hacer lo mismo
hoy día?
Una vez que somos añadidos a la iglesia,
debemos tener extremo cuidado de ser partícipes de la adoración junto con la
iglesia neo testamentaria. Si soy añadido a la iglesia del Señor y luego asisto
regularmente a los servicios de una secta, ¿qué irá a pensar el Señor?. Si hemos obedecido explícitamente los mandamientos, y
luego me reúno con un grupo que no adora según los preceptos y ejemplos de la
palabra de Dios, ¿iremos a ser contados como miembros fieles de la iglesia?
Alguien podría preguntar: “¿Quiere decir
usted que sólo hay una iglesia?”. Yo sólo encuentro una en el Nuevo Testamento.
Las diferentes congregaciones predicaban la misma doctrina y evangelio, y
adoraban de la misma forma. No había opciones, y cuando algunos de Corinto
formaron sectas y siguieron a los hombres, Pablo los reprendió: “Os ruego,
pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos
una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis
perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer...” (1ª Corintios 1:10-13). Necesitamos que surjan
hombres como Pablo y nos muestren la manera como estamos dividiendo a Cristo a
través de nuestras confesiones.
Esto fue lo que Cristo dijo: “... edificaré
mi iglesia” (Mateo 16:18). No dijo: “Edificaré mis confesiones con diferentes
clases de doctrinas”. El hizo énfasis en la necesidad de que haya unidad,
cuando oró en Juan 17, por que todos sus discípulos fueran uno, así como él y
Dios eran uno! El mundo religioso está poniendo en
ridículo a Cristo al dividirlo y al predicar diferentes doctrinas. ¿Estarán en
lo correcto todas estas confesiones? ¿Podrían estar en lo correcto? Pablo dijo
que debemos estar “unidos en una misma mente y en un mismo parecer”.
Esto es lo que leemos: “Porque de la manera
que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la
misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos
miembros los unos de los otros” (Romanos 12:4-5). Nuestros pies no cumplen el
mismo propósito de nuestras manos u oídos; pero pertenecen al mismo cuerpo, el
cual es controlado por la mente. Los diversos miembros de nuestro cuerpo no se
dividen ni actúan en forma contraria entre ellos. Siendo la iglesia el cuerpo
de Cristo, ¿cómo podrán todas las confesiones ser parte de ese cuerpo, cuando
ellas se contradicen entre sí? Esto es lo que dice Colosenses 1:18: “... y él
es la cabeza del cuerpo que es la iglesia,...”. En Efesios 1:22-23 dice que la
iglesia es su cuerpo. Efesios 4.4, dice que “[hay] un cuerpo...”. En 1ª Corintios 12:12- 26, leemos que somos muchos
miembros, pero lo somos de un solo cuerpo. Si la iglesia es el cuerpo y sólo
hay un cuerpo, entonces sólo puede haber una iglesia verdadera.
Debemos buscar y hallar la iglesia que se
describe en el Nuevo Testamento. Si un niño se extraviara, primero obtendríamos
una descripción de éste antes de comenzar la búsqueda. Trataríamos de averiguar
cuán alto es, cuánto pesa, qué color de ojos tiene y qué ropas lleva puestas,
con el fin de reconocerlo. Igual pasa con la iglesia. Podemos recurrir al Nuevo
Testamento y hallar allí la descripción de la iglesia. Luego, cuando hallemos
la que coincida con la descripción, conoceremos que habremos hallado la
verdadera iglesia neo- testamentaria.
En primer lugar, necesitamos hallar un grupo
que acepte la Biblia como la palabra de Dios y como el único credo o manual de
fe. Esto fue lo que Pablo le dijo a Timoteo en 2ª Timoteo 3:16-17: ‘Toda la Escritura es
inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para
instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente
preparado para toda buena obra”.
En segundo lugar, necesitamos hallar a un
grupo que toma de las páginas del. Nuevo Testael
nombre con el que se le conoce a nivel de grupo e individual. En 1 Corintios
1.2, se le llama “la iglesia de Dios”. En 1 Timoteo 3.15, se le llama: “la
iglesia del Dios viviente” En Efesios 1.22—23, y Colosenses 1.18, dice que es
el cuerpo de Cristo. En Romanos 16.16, Pablo se refirió a la colectividad de
las congregaciones como “las iglesias de Cristo”. Por lo tanto, una congregación
sola sería una iglesia deCristo. Cualquiera de estos
nombres sería bíblico y correcto, para referirse con ellos a la iglesia que fue
comprada con la sangre de Cristo. A los cristianos en particular se les llama
“discípulos” en Juan 15.8, y en Hechos 11.26. Se les llama “santos” en Romanos
1.7, y”hermanos” eni
Corintios 15.6. En Hechos 11.26, Hechos 26.28, y en 1 Pedro 4.16, se les
refiere como “cristianos”.
No nos corresponde a nosotros escoger el
nombre que debemos llevar. La iglesia le pertenece a Cristo, y nosotros, como
miembros que somos de esa iglesia, también pertenecemos a Cristo. Por lo tanto,
debemos llevar el nombre “cristiano”.
Algunos preguntarán: “Puede haber diferentes
clases de cristianos y”. ¿Acaso hubo diferentes clases de cristianos en el
Nuevo Testamento? ¿Qué eran los discípulos de la iglesia de Antioquía? Eran
cristianos; pero ¿de qué dase? W.D. Campbell contaba acerca de una familia que
se dividió por causa de una elección presidencial en 1880. El padre estaba a
favor de James Garfield, y la madre apoyaba firmemente a Winfield
Hancock. Una vez un visitante vio a la niña de la
casa, que llevaba una bandera y en broma le preguntó si ésa era la bandera de Garfield.
Volviéndose a su madre, dijo: “No”. El visitante preguntó: ¿Es una bandera de Hancock? Volviéndose a su padre, nuevamente respondió:
“No”.
“Bien, ¿qué clase de bandera es?”, insistió el visitante. La niña comenzó a
llorar y dijo: “es simplemente una bandera”. Ella entendió que para preservar
la paz de su hogar, ella debía evitar referirse a la bandera. Deberíamos tomar
en cuenta que para preservar el favor paternal de Dios, no debemos aceptar otro
nombre que no sea aquel que esté expresado en el Nuevo Testamento, y ser
cristianos solamente.
En tercer lugar, necesitamos hallar un grupo
que crea en que para ser salvo, uno debe obedecer los mandamientos del Señor, y
que cada uno de éstos, tal como los expresa el Nuevo Testamento, es esencial
para nuestra salvación.
Muchas personas parecen creer que ciertos
mandamientos no son importantes. ¿Habrá algunos que no lo sean?. ¿Cómo podríamos hacer caso omiso del mandamiento a creer?. Más bien, esto es lo que leemos: “Pero sin fe es
imposible agradar a Dios porque es necesario que el que se acerca a Dios crea
que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreas 1l:6). ¿Cómo podríamos hacer caso omiso del mandamiento a arrepentimos,
cuando Cristo mismo dijo: “... si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente”?. (Lucas 13:5).
Pedro predicó que los pecadores deben arrepentirse (Hech
2:38). No habría manera que yo quisiera arriesgarme a perder mi lugar en la
ciudad eterna por querer desacatar este sencillo- mandamiento. ¿Podríamos
desacatar el mandamiento a confesar el nombre de Cristo?.
¡Jamás! Esto es lo que dice en Romanos 10:10: “Porque con el corazón se cree para justicia,
pero con la boca se confiesa para salvación”. Ahora, cuando del bautismo se
trata, tengo amigos a los que les gustaría cambiar el mandamiento a sumergir en
agua por el de rociar o vaciar ésta sobre el creyente. A otros les gustaría
decir que este mandamiento no es esencial para la salvación. No obstante,
cuando abro la Biblia hallo que la palabra bautismo significa inmersión o
“sepultura” en agua. Pablo habló en Romanos 6:4, acerca de ser “sepultados”
juntamente con Cristo por el bautismo. El eunuco etíope, según Hechos 8, tuvo
que descender al agua junto con Felipe, para ser bautizado. Si al eunuco
pudiera habérsele rociado o derramado agua encima, ¿por qué se molestarían los
dos en descender al agua?. Hay quienes están de acuerdo en que el
bautismo es una inmersión pero sostienen que no es importante. Pedro dice, en
Hechos 2:38, que el bautismo es “para perdón de los pecados”. A Pablo le mandó
Ananías a levantarse y bautizarse, y lavar sus pecados (Hechos 22:16). Pedro
dijo que el bautismo [si]nos salva (1ª Pedro 3:21). El bautismo es demasiado
importante como para hacer caso omiso de él. Si hay algo que sea necesario para
nuestra salvación, entonces debemos tener suficiente aprecio por nuestras almas
como para hacer exactamente eso.
Luego,
necesitamos hallar un grupo que adora a Dios en espíritu y en verdad. Esto fue
lo que Cristo dijo: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en
verdad es necesario que adoren” (Juan 4:24). La adoración a Dios en espíritu
exige que nos entreguemos totalmente a ella. La adoración a Dios incluye no
sólo lo que hay dentro de nosotros, sino también lo que nos rodea. Esto fue lo
que Cristo le pidió a Dios en Juan 17:17: “Santifícales en tu verdad; tu
palabra es verdad”. La adoración a Dios en verdad ese refiere a adorarle de
conformidad con su palabra. SI Dios nos dice que cantemos, debemos cantar; si
Dios nos dice que oremos, debemos orar. El mandamiento de Dios en el sentido de
cantar deberá excluir cualquier otro modo de hacer melodía, si es que queremos
ser cristianos neotestamentarios. Necesitamos hallar
un grupo que participe de la Cena del Señor el primer día de la semana, cuando
se conmemora la muerte y sufrimiento de Cristo (Hechos 20:7).
Por-último, necesitamos hallar a un grupo
que crea en que uno debe perseverar fielmente hasta la muerte y que lo
practique (Apocalipsis 2.10).
Cuando hayamos encontrado a un grupo que
coincida con todas las anteriores descripciones, podremos tener certeza de que
hemos hallado la iglesia neotestamentaria, aquélla a
la cual el Señor añadió los que fueron bautizados en Hechos 2. Amigo, esta es
la única manera de poder tener unidad. No podremos encontrar la unidad en las
federaciones, ni las conferencias, ni los concilios, pues éstos no son más que
uniones—no son unidad. Al estar unidos, hablaremos las mismas verdades,
creeremos en la misma doctrina, y adoraremos al mismo Dios de una misma manera.
Amigo, obedezca los mandamientos del Señor
tal como él los dio, y no trate de hacerse miembro de nada, pues es el Señor
quien le añadirá a la iglesia. Asegúrese de que la congregación con la cual se
reúne esté adorando en palabra y en obra, de conformidad con la enseñanza del
Señor. Si usted sigue la enseñanza del Nuevo Testamento, sabrá que está en lo
correcto y que tiene su esperanza cimentada en Cristo para la eternidad
(Hebreos 5:9).
Por supuesto que todo mundo desea ser salvo.
¿Por qué no hacer preparativos para ser salvos? Oramos porque usted hará un
examen de su vida y de su forma de adorar, y si descubre que carece de algo,
oramos porque sea sincero y honesto lo suficiente, como para cambiar de rumbo y
corregir todas las cosas. Fin