El cuidado
de la iglesia: los diáconos
(3:8-13)
(Lección 8)
Ya
hemos visto que la iglesia ha de tener obispos o supervisores. ¿A quiénes y qué
es lo que éstos han de supervisar? Cuando Pablo dio mayores detalles sobre el
comportamiento del cuerpo, él introdujo a ciertos siervos específicos para
servicios específicos.
La palabra del griego diakonos
ha sido traducida, en el Nuevo Testamento, como "diácono" (3:8;
Filipenses 1:1), como
"siervo" (Mateo 23:11), y como "ministro" (Efesios 6:21). Aparte de la acepción con que se le traduzca, hay una idea, la cual
prevalece en cada caso: Se refiere a un hombre que trabaja con otros, para
otros, y subordinado a otros. La idea de servir y de ser siervos se
encuentra mil seiscientas veces en la palabra de Dios —esto es cuatro veces la cantidad en que se encuentra la palabra amor y
cinco veces la cantidad en que se encuentra la palabra fe. No puede haber un
verdadero despliegue de amor ni de fe, cuando el servicio no es dado.
LA
LISTA DE LOS REQUISITOS (vv. 8,10,12)
Según la acepción más amplia de la palabra, todo
miembro de la iglesia es un siervo del Señor. No obstante, hay ciertos varones,
los cuales son apartados para cumplir con ciertos deberes regulares y
específicos de la obra del Señor. Esto fue lo que Ron D. Smotherman
aseveró.
Son vanos los términos del griego que se usan en el Nuevo Testamento
para indicar los tipos de servicio que se rinden La palabra
doulos
se refiere al esclavo común La palabra latros se usa para referirse
al siervo a sueldo. Con la palabra Leitourgia
se identifica el servicio de un trabajador público. El servicio médico se expresa mediante la
palabra therapeo. La palabra diakonía es el servicio que se
desempeña teniendo como motivación el amor. Cualesquiera de estos términos podía haberse
escogido como la palabra primordial para referirse al "ministerio"
(servicio), pero se eligió la última, tal vez porque se trata de la única
palabra que expresa el servicio por voluntad propia. La palabra se usa en vanos contextos Arndt y Gmgnch tienen una lista
de 37 veces en que aparece en el N.T. Los cognados, diakonem y diakonos, se
encuentran 34 y 30 veces respectivamente.
Los varones
que son apartados para servicios especiales son llamados “diáconos” y 1ª Timoteo 3:8-13, presenta los requisitos que deben llenar estos siervos especiales. La
comprensión del significado de cada requisito es importante. Por lo tanto,
examinemos la lista que da Pablo:
“Honestos” (en otras versiones se lee: "hombres de dignidad"). Al unir los conceptos de la honradez, la
seriedad, y la dignidad, podemos imaginar a un hombre que no es poco serio ni frívolo,
en cuanto a su actitud hacia la obra del Señor. Tiene consciencia de que la
obra del Señor es negocio seno.
"Sin doblez". Ningún diácono debería hablar de dos formas
diferentes con el fin de agradar a los que están presentes Un diácono podría
sentirse tentado a proceder así, cuando al servir bajo la línea de mando de los
ancianos y extenderse al servicio a los demás, ¡se le deja actuando como
intermediario, tratando de agradar a los dos bandos'
"No dados a mucho vino". La mente del
diácono no debe estar tan apegada al vino, al punto que llegue a estar
controlada por la bebida misma Esta instrucción fue dada dentro de una cultura,
en la cual Pablo podía instruir a Timoteo en el sentido de que usara de un poco
de vino por causa de su estómago (vea 5.23). En
una cultura, dentro de la cual el ingerir bebidas alcohólicas podría lastimar
la influencia que uno tenga o podría llevar a otros a la bebida, la guía del
cristiano debe ser la que da Romanos 14: 21.
"No codiciosos de ganancias deshonestas".
El fruto de esta actitud en la obra del Señor, se mira fácilmente en el caso de
Judas Iscariote (Juan 12:1-8; Mateo 26:14-16). Tarde o temprano un hombre es alcanzado por el
deseo de tener dinero, y esto arruina su reputación en los negocios, y hace
añicos su influencia para el bien, como diácono dentro de la iglesia del Señor.
"Que guarden el misterio” de la fe con limpia conciencia". Pablo
está hablando de un hombre que cumpliría lo que dice 2ª Timoteo 1:14, y la última parte de 1ª Timoteo 3:15.
Guarda
el buen deposito por el Espíritu Santo que mora en nosotros (2ª Timoteo 1:14).
“... para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en
la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad” (1ª Timoteo 3:15).
El diácono
ha sido llamado "el cofre en el cual la joya ha de ser guardada".53
Él verdaderamente reconoce el evangelio como el tesoro que es. Diligentemente
cuida de éste, no para hacer un despliegue ni para el engaño, sino a través de
respetarlo. Esta es su forma de vida.
"Irreprensibles". Los diáconos necesitan
ser como aquellos hermanos que fueron elegidos para rendir servicio especial en
Hechos 6:3.
"De
buen testimonio" —aprobados delante de los hombres "Llenos del
Espíritu Santo" —aprobados delante de Dios.
"Llenos... de
sabiduría" —aprobados en la obra.
Note la
primera parte del versículo 10. Si uno es hallado "irreprensible", la
tarea, mediante la cual se le sometió "a prueba"55 habrá sido
cumplida. Es una tarea que reviste gran seriedad.
"Maridos de una sola mujer". Este
requisito encierra tres exigencias: 1) que
no tenga dos ni más de dos, sino sólo una mujer, 2) que ésta sea una sola, siendo él un hombre casado, 3) que sea fiel a la que tiene. A un varón sensual no se le podría
confiar el representar apropiadamente al Señor.
"Que gobiernen bien sus hijos y sus
casas". El diácono no sólo ha de gobernar su casa, sino que, además, ha de
hacerlo "bien". Aquí se presenta a un hombre que hace un buen trabajo
en el resguardo y protección de su hogar para que la maldad no lo dañe. ¡Cuida
de su hogar y le da atención, haciendo una práctica del
mantenimiento del mismo, en condición excelente, noble, y honrada!
.
¡Cuan grandioso padre y esposo, tal varón sería!
Siervos mujeres especiales (v. 11)
En el
versículo 11, Pablo repentinamente introdujo algunos detalles
específicos acerca de las mujeres:
Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias,
fieles en todo.
Las
diferentes traducciones han hecho surgir ciertas inquietudes acerca de quiénes
podrán ser estas mujeres. ¿A quién les fueron
especificados estos requisitos? Hay tres puntos de vista que se han proyectado:
Pablo les dio cuatro requisitos específicos. Estas
mujeres han de ser honestas (en otras versiones se lee
"dignificadas", tal como el requisito especificado en 3:8, lo cual aseguraría una conducta honrada y digna). Deben ser "no
calumniadoras". La palabra que Pablo usó, cuando está en su forma
masculina, es la misma que se usa para referirse al "diablo" —es la fuerza de toda la maldad. Así, Robertson llamó "diablas"
a las calumniadoras. Note Juan 8:44.
Han de ser "sobrias". Esto describe a
aquellas mujeres a las que les preocupa su reputación. Por último, ellas han de
ser "fieles en todo". El anterior es un término completamente
inclusivo.
EL TRABAJO Y SUS RECOMPENSAS (v. 13)
Debe prestársele especial atención a la aseveración
de Pablo en el sentido de que los diáconos han de ejercer "bien" el
diaconado. En algunos casos, los diáconos han actuado fuera del papel que les
corresponde como siervos. Las decisiones finales deben descansar sobre las ancianos (suponiendo que éstos le permiten a la palabra
de Dios ser su guía). Es vergonzoso y pecaminoso que los diáconos se reúnan con
los ancianos y, por tener la mayoría, sobrepasen en número de votos a
éstos. Son tres los errores que se están cometiendo cuando esto ocurre: 1) Los ancianos no están supervisando como deben (Hebreos 13:17).
2) Los diáconos no están sirviendo como deben. 3) El voto de la mayoría no es bíblico/ pues todos han de estar de
acuerdo, y los hombres más jóvenes han de estar en sujeción a los ancianos.
Sobre todo, la iglesia ha de observar todo lo que Cristo enseñó. (Vea 1ª Corintios 1:10; 1ª Pedro 5:5; Mateo 28:20). Aunque los diáconos sean los que tengan la razón,
ellos deben seguir las directrices bíblicas en la forma como van a manifestarlo
(1ª Timoteo 5:1,19-20;
1ª Pedro 5:1-6).
Note la riqueza de significado que brota de la
exhortación de Pablo en el sentido de que los diáconos "ejerzan" bien
sus funciones. La dedicación al deber no deja espacio para el esfuerzo a
medias. Un siervo dedicado es uno que ejecuta las instrucciones que se le den.
Obviamente será uno que funciona movido por directrices divinas. ¡Cuánta
dignidad será la que le acompañará en sus pisadas! Esto fue lo que hizo notar Smotherman:
La comunidad cristiana primitiva comprendía el término didkonia de
una forma muy práctica y rendía
cualquier servicio que fuera necesario (Hechos 4:35)... Cerca del siglo tres se dejó de hacer énfasis en la dignidad del
servicio, excepto en la subordinación del diácono al obispo... Es totalmente
posible que el Nuevo Testamento a propósito guarde cierta imprecisión acerca de
los deberes de los diáconos, con el fin de que los diáconos de cada era,
sirvieran según las necesidades contemporáneas... A través del silencio, el
Nuevo Testamento les permitió a los diáconos primitivos prestar servicio en
cualquier capacidad para la cual llenaran los requisitos y rendir cualquier
servicio que se les asignara. Los diáconos actuales no pueden hacer menos.
Un
servicio tan hermoso, prestado por entregados diáconos, no pasa desapercibido
ni deja de ser recompensado. Dios jamás ha asignado serias responsabilidades
sin que a la vez ofrezca grandes bendiciones y recompensas. Sus recompensas son
muchas: La naturaleza del diácono —aquello en lo que se convierte— será algo hermoso, agradable, atento, dispuesto y diligente.
El diácono desarrolla un "grado honroso" (3:13) —el afianzamiento en un puesto. La congregación se gozará de trabajar
con él. El diácono también se gana "mucha confianza en la fe" (3:13). Para culminar, el cielo será el hogar de un diácono diligente.
¿Podría alguien pedir más?
La iglesia hoy día necesita la clase de líderes
siervos que describe Pablo. ¿Cuánta enseñanza e instrucción estarán brindando
los evangelistas y las congregaciones, con el fin de preparar a los hermanos
para estos importantes servicios?. Fin.
¿Mujeres
diáconos?
(1ª Timoteo 3:11)
A. C. Hervey resumió los
tres posibles significados de este versículo, aplicándolo a: 1) las mujeres de los diáconos, 2) las
mujeres de los ancianos y diáconos, o 3) las
mujeres diaconisas. Hervey,
al igual que muchos de los comentaristas actuales, optó por el tercer
significado, pero este comentarista tiene la certeza de que el tercer
significado es erróneo.
Si las mujeres contempladas aquí hubieran sido
diaconisas. Pablo las habría llamado así, lo cual sin duda no hizo; y además,
en el versículo que sigue inmediatamente después. Pablo dijo que los diáconos
deben ser "maridos de una sola mujer", con lo cual descarta a las
mujeres por completo como posibles ocupantes de este puesto.
Tanto la versión autorizada, así como el Nestie Greek-English N.T., traducen
la palabra como "esposas", y no como "mujeres" en este
versículo, y esa es sin duda la acepción correcta. Hay quienes alegan que, en
el griego, la palabra "mujeres" es ambigua, y bien puede serlo; pero
en el contexto, la palabra debe significar "esposas". El hacer que se
lea "diaconisas" es una burda transgresión de la palabra de Dios. En
este versículo no se habla absolutamente nada de diaconisas; y el suponer que
así es, significaría que no habría requisito especificado para las
esposas de los ancianos y de los diáconos, una falla que ningún hombre tiene el
derecho de endilgarle al apóstol Pablo. Este versículo, acerca de las
cualidades de las esposas de los oficiales, es de observancia absolutamente
obligatoria. Una esposa que no sea como la que debería, puede arruinar a
cualquier anciano o diácono; y el hacer que los requisitos contemplados aquí se
aplicaran a toda una nueva clase de oficiales de la iglesia, significaría hacer
a Pablo culpable de una muy obvia omisión.
Pero, ¿no se le llama diaconisa a Febe (Romanos 16:1)? Sí, de hecho así es; pero a los policías también se les llama
diáconos de Dios (Romanos 13:4), siendo la palabra del griego, la misma en ambos
casos (excepto por el género)... En relación con esto, es apropiado hacer notar
que si Pablo hubiera querido dar a entender que estas mujeres fueran puestas a
servir como "diaconisas", sin duda que conocía la palabra y se
hubiera referido a ellas en este pasaje, haciendo uso del título
correspondiente. La palabra del Nuevo Testamento, apóstol, se usa en sus dos
acepciones, la oficial y limitada, así como la secundaria y más general, cuando
se aplica a hombres como Bernabé y Silas, quienes no fueron, en el sentido
estricto, "apóstoles". El punto de vista aquí es que la palabra "diaconisa",
tal como se aplica a Febe, del mismo modo/ no significa que ella fuera
oficialmente una diácono dentro de la iglesia del Señor. Siempre debe
recordarse que la palabra diaconisa es la que se usa para traducir la palabra
del griego para "sierva", y que, por siglos, los traductores han
usado la acepción "diácono", sólo cuando el puesto oficial de la
iglesia era el que se quería dar a entender. Pero en el caso de Romanos 13:4 y Romanos 16:1, usualmente usaron la acepción "siervo".
Esta es la forma como la versión autorizada la traduce en ambos versículos; y
la gratuita introducción del título oficial de diácono en Romanos 16:1 en alguna versión subsiguiente es completamente incorrecta y causante
de confusión.
Si a las iglesias se les dio el mandamiento de
constituir mujeres diáconos, ¿dónde estará el registro de ello, ya sea, en el
Nuevo Testamento, o en las costumbres de la iglesia histórica? Cuando se
constituyen mujeres diáconos, esto es algo que se hace sin que haya autoridad
divina de por medio, y sin que haya una lista adecuada de requisitos que sirvan
como directrices para constituirlas. Si este versículo 11, es interpretado como el estándar para la constitución de mujeres
diáconos, debe entonces hacerse esta pregunta: ¿Puso Pablo en la lista quince
requisitos para los ancianos, y cuatro para las así llamadas diaconisas? Tal
punto de vista, simplemente no tiene sentido. Fin.