El cuidado
de la iglesia: Los obispos
(Lección
7 )
“... te
escribo... para que...
sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad" (1ª Timoteo 3:14-15).
Los planes y previsiones hechos por Dios no los
fueron solamente para el beneficio de personas individuales, sino también para el de
la colectividad de la iglesia. Pablo le dio instrucciones a Timoteo, respecto del patrón diseñado por Dios para el
cuidado de su iglesia, por parte de ancianos
(3:1-7) y diáconos (3:8-13) que llenaran los requisitos. También estableció el plan de Dios para
el comportamiento dentro de la iglesia (3:14-15), y
para la certeza que el cristiano debe tener de su salvación (3:16).
La
mayoría de las congregaciones de hoy día tienen necesidad de hombres fieles que
sean espiritualmente fuertes en Cristo y lo suficientemente estables como para
cuidar del rebaño de Dios. Hay muchos varones cristianos que están convencidos
de que ellos jamás podrían desempeñar el papel de ancianos dentro del cuerpo de
Cristo. ¿Se propuso el Señor que los varones
pensaran de este modo? La iglesia necesita, desesperadamente, que vuelva a
nacer el espíritu de desarrollar la clase de discípulos cuyo crecimiento es continuo.
De este modo, después de un período de tiempo en la
historia de cualquier congregación, se podrá hallar
hombres maduros, los cuales podrán ser elegidos, y ser constituidos
como ancianos, sin que haya cuestionamientos, ni disputas, ni dudas, ni temores (vea Hechos 6:1-6; 11:29-30; 14:21-23).
Los requisitos que deben llenar los ancianos, no son
requerimientos "imposibles" de satisfacer. No son para un grupo selecto de
creyentes bautizados; si así fuera, la mayoría de
los hombres podría ignorar este capítulo y el pasaje,
sobre el mismo tema, que se encuentra en Tito 1:6-9. Un cristiano no debe pensar que él puede dejar de madurar ni debe
conformarse con ser un "cristiano común". Todos los cristianos deben llenar estos
mismos requisitos básicos para asemejarse a Cristo y representarlo
apropiadamente. ¡Muchos piensan que los ancianos deben ser "supersantos",
mientras que el resto de los hermanos están en libertad de estudiar rara vez,
de crecer sólo en indiferencia, y de darle rienda
suelta a sus vanas insensateces!. Esa perspectiva, independientemente del grado
en que gobierne nuestras mentes, es un factor importante de la dificultad que
experimentamos, cuando buscamos hombres entre
nosotros, a los que podamos constituir sobre la
iglesia.
DEFINICIÓN DEL PUESTO (v. 1)
¿Qué es un
anciano?
Básicamente, se trata de un cristiano
que ha desarrollado la naturaleza de Cristo en la forma como conduce sus
negocios, su vida social, civil, doméstica y espiritual. Si para una congregación no es posible
encontrar estos hombres entre sus miembros, después de una década o dos,
entonces un problema mas grande que el de la "organización" existe
(Tal congregación, lo que necesita es abordar el problema de la
"cristianización"'
No es suficiente tener la actitud de los que dicen
"Con tal que se escoja a los mejores". Los requerimientos del
registro inspirado no se satisfacen con decir que "basta con que entre
todos los varones constituidos se llenen los requisitos". Mientras un
extremo se queja de que "los requisitos son inalcanzables", el
opuesto procura bajar los estándares al nivel de "los mejores que se
tienen" y consideran que esto es suficiente. Entre estos dos extremos se
encuentran las regulaciones inspiradas para cualquier varón que desee hacer la
obra de un anciano. Necesitamos mas hombres que deseen
desempeñar esta vital función dentro de la iglesia del Señor y que
llenen los requisitos para la misma
Los varones espirituales de mayor edad, deben ayudar
a los niños en Cristo a madurar. Esto es parte del diseño divino para la
iglesia (3:15; vea 1ª Pedro 1:22—2: 2; 2ª Corintios 5:17-21). Se trata de una obra que da en
qué pensar y una en la cual hay estipulaciones especificas para los que la
harían
Esto fue lo que Pablo escribió "Si alguno
" (3:1, énfasis nuestro).
Esta Escritura deja al descubierto la práctica de algunos grupos
religiosos que tienen mujeres ocupando el puesto de ancianos Este es un caso en
el que sí se necesita observar una división de capítulos Pablo dejó de hablar
acerca de las mujeres después de 1ª Timoteo 2:15, y comenzó a hablar acerca de los hombres en 1ª Timoteo 3:1. Aun cuando la palabra
"hombre" no se encuentra en el texto original en griego, algunas
traducciones de la Biblia la incluyen, pues es obvio que Pablo se estaba
refiriendo a los hombres por dos razones:
1)
La palabra "obispo" (del griego episkopon) está consignada en el género
masculino, en el caso acusativo y en el número singular (de la palabra episkopos), y
2)
Por siempre será imposible, dentro de la economía de
Cristo, el que una mujer sea el "mando de una sola mujer" (v. 2)
El espíritu de los que han de ocupar el puesto
Esto fue lo que Pablo dijo "Si alguno anhela". Este espíritu de búsqueda resuelve el caso del hombre que puede ser capaz
de hacer la obra, pero que rotundamente dice "No quiero ser un
obispo". Ninguno de los requisitos
que siguen tienen que ver con el deseo o el
entusiasmo. Esto explica la razón, por la cual Pablo identifico el enfoque con
que se debe abordar el puesto, antes de pasar a describir los requisitos que
competen al carácter y al ámbito de lo domestico. Más adelante, Pedro abordó la misma idea
cuando escribió acerca de que el anciano cuidara de la grey de Dios "no
por fuerza, sino voluntariamente" según la voluntad de Dios(1ª Pedro5:2). El que sea
constituido como anciano, pero no trabaje voluntariamente, llega a ser un
obstáculo para el progreso del pueblo del Señor.
Hay quienes tienen inquietudes legítimas acerca del
peligro de abrirle la puerta a algún hermano como Diótrefes, al cual sólo le
gustaba tener dominio (3ª Juan
9-11), o a uno que busca ansiosamente un puesto, tal como
lo hicieron Jacobo y Juan (Marcos 10:35-37). Pablo resolvió ese problema con lo que dice en
la frase que sigue en el versículo 1.
La responsabilidad
Notemos la construcción del griego en la aseveración
de Pablo que dice "Si alguno anhela obispado" (3:1, énfasis nuestro) Se trata de
una sena responsabilidad, más que de un honor se ¡trata de un trabajo,
no de un cargo!. La palabra que Pablo usa para referirse a esta
gran tarea se usa en el Nuevo Testamento, en forma intercambiable con las
palabras "anciano" y "pastor" (Hechos 20:17, 28, Efesios 4:11; Tito 1:5,
7; 1ª Pedro
5:1-3), y se deriva de la palabra "obispo" (Tito 1:7) La relación de los términos se puede apreciar de este modo:
Obispo Responsabilidad
Anciano o presbítero Edad y madurez
Pastor Servicio
y espíritu.
Pablo aseveró que es "buena obra [lo
que el obispo] desea". Cuando
la palabra "desea" se enlaza con la palabra "obra", se
elimina a todos "los que buscan puestos"; y la palabra "buena" elimina el espíritu de dominio,
al vincularse ésta con la obra del anciano. Por lo tanto, esta frase apunta a
un hermano que está tan ansioso de que el reino crezca, que se entrega de todo
corazón al trabajo en el servicio para el Salvador. Combine esta actitud con
los requisitos que siguen, y el resultado siempre será un gran obrero para Dios.
LA LISTA DE LOS REQUISITOS (w. 2-7)
Debemos
tener cuidado al abordar estos requisitos para obispos. Las falsas enseñanzas,
las ideas preconcebidas, y las regulaciones de origen humano, han socavado muy
a menudo las especificaciones del Espíritu Santo. ¡Esta es un área, en la cual
debemos tener cuidado de no añadirle ni quitarle a lo que se ha escrito!
Pablo estaba siendo específico cuando mencionó la
palabra "obispado". Pablo estaba escribiendo, no acerca de un
individuo, sino acerca de un grupo de éstos. Cada uno de los hombres de este
grupo, ha de llenar los requisitos que Pablo puso en la lista. Además, Pablo
dijo que "es necesario" que este obispo sea la clase de hombre que él
describió. No sólo estaba sugiriendo que el obispo debe llegar a tener estos
requisitos, sino que, de hecho, estaba mandando que a éste le era necesario, o estaba obligado a tenerlos.
Esa es su obligación.
No obstante, debemos reconocer que algunos de éstos
son requisitos que se tienen en mayor o menor grado (tales como el ser
"amable" y "hospedador"). No hay hermanos que tengan estos
requisitos en, exactamente, el mismo grado. Lo que debemos reconocer es que el
hermano que calificaría sería aquel a quien se le observen tales requisitos en
forma notable en su vida. SÍ un hombre es conocido por su severidad, más que
por su amabilidad, por sus excesos, más que por su sobriedad, por su impudicia,
más que por su decoro, ¡el tal se habrá descalificado a sí mismo en mayor o menor
grado!
Hay dos observaciones que se pueden hacer a estas alturas. En primer lugar debemos
definir cada palabra o frase que Pablo usó. En segundo lugar, necesitamos ver,
con la seriedad que amerita, un paralelo, entre los requisitos para los
ancianos y ¡lo que todo miembro de la iglesia debe ser!. Para ayudarse con estas dos
observaciones, vea la tabla intitulada.
"Los requisitos para los ancianos". En ella se ponen en lista
las diferentes frases y palabras usadas por cinco traducciones de la Biblia:
New American Standard, King James Versión, American Standard, The New International.
Versión y la Reina-Valera. Lo anterior no se hace con el fin de aprobar
o desaprobar una u otra traducción, sino simplemente con el fin de comparar las
variaciones que existen.
Todo miembro de la iglesia debe poseer los mismos
requisitos que un anciano posee en estos aspectos de la vida. A una mujer,
naturalmente, no se le pide que tenga esposa, como tampoco demanda Cristo que
un soltero consiga esposa para poder ir al cielo. No obstante, si un soltero
decide llegar a ser un hombre casado, él debe ser marido de una sola mujer, de
la misma forma como se requiere del anciano (1ª Corintios 7:1-2; Mateo 19:5-6). Cualquier pareja casada que decida tener hijos,
debe nutrir e instruir a tales hijos, de modo que éstos lleguen a creer, sean
fieles, y no estén acusados de disolución ni de rebeldía (Tito 1:6; Efesios 6:1-4). También, un cristiano no va ser un recién
convertido toda la vida (Hebreos 5:11-14; 1ª Pedro 3:15; 2:2).
Al combinar las definiciones y las traducciones de
estas palabras y frases, podemos tener un entendimiento más claro de los
requisitos para los ancianos.
"Irreprensible". Aunque los apóstoles y Cristo mismo fueron
confrontados por causar problemas (vea Mateo 12:2, 24;
15:2; Lucas 13:14; Hechos 17:6; 24:5), nadie pudo acusarlos
con veracidad, de haber hecho algo malo. Del mismo modo, el anciano debe ser un
hombre que vive de tal manera, que ninguna acusación de haber hecho mal se le
pueda levantar en contra suya.
"No dado al vino". Aquí no se trata simplemente de una prohibición
de la ebriedad. Si así fuera, sin duda
tendríamos una palabra expresando esa idea.
En el original tampoco se encuentra la palabra “mucho". El termino del griego
significa lo mismo "dado al vino".
Se refiere al hombre que usa del vino con mayor libertad de lo que es habitual
en personas que son estrictamente sobrias, aun cuando jamás podría llegar a
estar intoxicado.
“No pendenciero”. El hombre
pendenciero es literalmente "uno que golpea con las manos". Se trata
de un hombre que no tiene dominio propio cuando llegan los problemas.
"No codicioso de
ganancias deshonestas". En Tito 1:7,
Pablo uso la misma frase En 1ª Timoteo,
añadió "no avaro”. Esta clase de
persona tiene una hambre interna de ganancia
deshonesta (1ª Timoteo 6:9) Sería abrirle la puerta a los problemas, el que a tal clase de
persona se le encomendaran los
fondos del Señor. Piense en Judas
Iscariote (Juan 12:4-6)
"Apacible" (Esta frase aparece como "no contencioso"
en otras versiones) . El anciano no es propenso a la
contención, ni se caracteriza por ser litigioso ni por estar metido en
pleitos y polémicas. El contencioso sería de las personas que
"[contiende] sobre palabras, lo cual para nada aprovecha" (2ª Timoteo 2:14) No hay duda de que los ancianos deben evitar un espíritu así.
"No un neófito". A
un cristiano nuevo, el ser anciano puede parecerle un puesto de prestigio, más
que una sena responsabilidad. Como mensajero inspirado de Dios que era. Pablo
estaba consciente de que si un bebé en Cristo llegaba a ser anciano, éste
podría envanecerse y caer en condenación, por causa de su orgullo. Además, un
recién convertido carece del conocimiento bíblico o sabiduría espiritual que se
necesitan para enseñar.
"No soberbio" (Tito l: 7). El hombre soberbio exige que se hagan las
cosas a su modo, y no le importan los deseos de hermanos más sabios y
comprensivos. Tal persona es de las que
se oponen a las buenas ideas de otros, o ejercen dominio cual dictador,
reteniendo cautivas las almas que Cristo ha liberado para el desarrollo
espiritual.
"No iracundo" (Tito l :7). Un hombre violento, impetuoso, que se enoja fácilmente, es incapaz de
emitir juicios con serenidad. No puede
manejar problemas difíciles y situaciones apremiantes en la iglesia, con
paciente calma
Lo que sí debe tener
"Marido de una sola mujer". Aunque este requisito, en principio parece
explicarse por sí mismo, es el centro de mucho debate J W McGarvey
proveyó el siguiente resumen.
La expresión "mando de una
sola mujer" ha sido interpretada de tres maneras diferentes:
1)
Como que excluye al hombre que tiene una segunda
esposa, habiendo muerto la primera,
2)
Come que excluye solo al hombre que tiene dos o mas
esposas,
3)
Como que excluye al anterior y al que no tiene
esposa., Por supuesto que el numeral
"una", que se vincula con "mujer", excluye la idea de más
de una, no hay diferencia al respecto.
Que excluya a un hombre con una segunda esposa, no lo puedo creer porque
al dejar de ser el esposo de la mujer fallecida, lo es solamente de una. ¿Excluirá al hombre que no tiene esposa?. Me parece bastante
cierto que si . ¡Un hombre con un ojo, una mano, o un
pie, no es un hombre sin ojo, ni
sin mano, ni sin pie!.
Si es hombre de un solo amigo, una sola casa, una sola finca, no hay
duda de que no será hombre sin amigo, ni sin casa, ni sin finca.
Del mismo modo, si es mando de una sola mujer, no es hombre sin esposa.
Uno podría enfrentar una cuarta condición en una
situación de matrimonio, divorcio y nuevas nupcias. La pregunta crucial es:
"¿Se tratará de un divorcio bíblico, que da el derecho de volver a
casarse?". Si así es, será "hombre de una sola mujer". ¿Cuándo
ocurrió el divorcio? ¿Afectaría esto su servicio como obispo?.
Puede ser necesario que tales preguntas sean
consideradas.
"Sobrio". Un hombre que pone a Dios en
primer lugar debe pensar en los demás, antes que en sí mismo. Considere Romanos
14:21.
"Prudente". ("de mente sobria";
en otras versiones). Los ancianos no deben ser dados al comportamiento infantil (1ª Corintios 13:11;
14:20). Esto incluye la jocosidad y el humor inapropiados.
La misma palabra del griego, se traduce como "sobrio" en Tito 1:8.
"Decoroso". ("ordenado", en otras
traducciones de la Biblia). Un hombre que es desordenado en su vida y negocios
dejaría que la iglesia fuera desordenada en su conducta. Esto podría dar como
resultado el que no se detecten ovejas descarriadas, que no se discipline la
conducta irresponsable de algunos miembros, que no se reconcilien miembros
entre los cuales hubiera mala voluntad, ni que se desarrolle un gran potencial
entre los miembros. En lo que concierne a lo material, los registros no se
llevarían al día y la correspondencia se descuidaría. Los estudios del
crecimiento de la iglesia serían imposibles de llevar a cabo, y el programa de
estudios Jamás podría llenar las necesidades de la congregación. En lo
financiero, las cuentas podrían quedarse sin pagar; el potencial para dar más jamás
sería estudiado, ni jamás se le presentaría desafío alguno a los miembros. La
adoración podría estar siguiendo la rutina y no los patrones diseñados para
estimular la reverencia y la piedad. Jamás se desarrollaría la visión
evangelística, ni se hallaría tiempo para la proyección planificada y eficaz.
¡Cuan gran costo el que se pagaría si se perdiera la virtud del orden!
"Hospedador". El hogar del anciano debe
estar abierto a los que buscan enseñar y aconsejar. Para poder pastorear a la
congregación, el anciano debe pasar tiempo con los miembros con el fin de poder
conocerlos. Otto Foster hizo la siguiente observación:
[Esta es una] cualidad que el anciano debe poseer en
grado tal, que influenciará a los demás a seguir su ejemplo. La hospitalidad
significa ser amigable con los visitantes que asisten a los servicios de la
iglesia y manifestar un interés en los nuevos miembros de la congregación. La
hospitalidad significa llevar a las personas a su hogar, no solamente al
predicador visitante, sino también a los miembros que son débiles y que pueden
recibir aliento a través de la asociación con miembros más fuertes de la
iglesia. Significa ser hospitalario con los que no son miembros del cuerpo de
Cristo, pues al hacerlo así ellos pueden llegar a un conocimiento de la
hermosura y la maravilla del hogar cristiano y de las vidas de los que viven
dentro de éste.
"Apto para enseñar". Por definición, el
ser "apto para enseñar", sugiere que un anciano necesita tener algún
talento especial en esa área. Además, debe tener deseos de enseñar y de
desarrollar sus habilidades para la enseñanza (Jeremías 3:14-15; Ezequiel 34:1-10). J.W. McGarvey examinó el
tipo de enseñanza que un anciano debe hacer:
¿A
qué enseñanza se refiere? No se trata de la predicación; pues ésta fue dirigida
al mundo, no a la iglesia, y el trabajo del anciano en su función de anciano
fue confinada a la iglesia. Es evidente que se trata
de la enseñanza que se prescribe en la segunda parte de la comisión encargada a
los apóstoles: "enseñándoles que guarden todas las cosas que os he
mandado", Hasta este punto, entonces, el trabajo de los ancianos estaba
coordinado con el de los apóstoles, y la forma como se hacía podemos inferirla,
en parte, de la forma como los apóstoles hacían ese mismo trabajo. Pablo describe
su método cuando les dice a los ancianos de Éfeso, respecto de sus labores en
la ciudad: "... nada que fuese útil
he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas".
Esto es lo que les coloca delante de ellos como ejemplo (Hechos 20.35); y así nos enteramos que ellos fueron
dirigidos a enseñar por las casas, así como en público.
"Amable". Este requisito describe a uno
que es considerado, que tiene un sano respeto por los sentimientos de otro, tal
como lo tiene una madre por su hijo (1ª Tesalonicenses 2.7-12).
"Que gobierne bien su casa, que tenga a sus
hijos en sujeción con toda honestidad". Observe que este requisito incluye
a los niños de uno, pero podría incluir a otras personas. El anciano ha de gobernar
bien su casa. Con esta actitud
diligente, solícita, de preocupación, de presidir, y de mantenimiento de una
actitud, un anciano debe tener hijos que verdaderamente estén en sujeción.
Este tipo de sujeción ha de ser lograda con toda
"honestidad". Añádase a este
presidir paternal por parte del anciano y a esta respuesta por parte de sus
hijos las ideas adicionales de Tito 1:6: "... que... tenga hijos creyentes, que no estén acusados de disolución ni
de rebeldía".
Reiterando lo que ya se dijo, es valioso examinar el
lenguaje que usa Pablo. Note la palabra "creyentes". La definición
para el verbo pisteu,
"creer", es "pensar que es verdad: estar persuadido de... poner la confianza en... ". Esto se aplica especialmente al tener fe en
Cristo y a la decisión de entregarse a él. Eso define, mediante las Escrituras,
lo que exactamente son creyentes, incluyendo a aquellos de Tito 1:6.
Los hijos de los ancianos no deben vivir de modo que
puedan ser acusados de disolución. No
deben ser rebeldes. Estos dos requerimientos expresan lo opuesto —lo negativo— a la idea positiva de que los hijos de los ancianos
han de estar en sujeción. Esto es lo que la NVI dice: "... que el anciano... tenga hijos creyentes que no estén acusados de
libertinaje ni de desobediencia".
Preguntas y observaciones acerca de los ancianos y
sus hijos
¿Debe un anciano tener más de un hijo creyente?. Aunque Pablo estaba dando requisitos en particular para
un hombre en particular, ¿nos podremos Justificar en la regla que dice "El
plural (hijos) comprende necesariamente el singular"? ¿Es la intención del
texto hacer énfasis en la cantidad o en la índole de los hijos?
Un pasaje tal como 1ª Timoteo 5:16 (el cual tiene la misma construcción básica, en el griego y en el
español, que tiene Tito 1:6), me convence de que el énfasis está en la índole
de los hijos, de modo que un hombre que sólo tenga un hijo creyente puede
calificar, aun si tiene un solo hijo creyente que no esté acusado de disolución
ni de rebeldía. (Considere las palabras "hijo" e "hijos" en
Génesis 21:7; Marcos 10:29, Lucas 20:29-31; 1ª Timoteo 5:4; 1ª Corintios 7:14).
Decir que, entre mayor sea el número de hijos, mayor
es la prueba de que tiene habilidades paternales para supervisar, es en
realidad añadir a la palabra de Dios. ¿Acaso posee un hombre que tiene diez
hijos, cinco veces la habilidad para el liderazgo, de un hombre que tiene dos?
¿Acaso posee el que tiene dos hijos, de modo que alcance la pluralidad, sólo
dos veces la habilidad del hombre que tiene uno? Si ésta fuera una guía válida,
¿no deberían los ancianos de una congregación más grande, tener más hijos que
los ancianos de congregaciones más pequeñas? ¿Habrá quien crea en tales
razonamientos? El énfasis no está en la habilidad biológica para procrear, sino
en la habilidad para el liderazgo en la edificación de las cualidades
espirituales del pueblo de Dios.
En ninguna parte de la Biblia se declara, ni
siquiera se insinúa, que el número de hijos determina el grado de habilidad
familiar o de supervisión paternal. Si un padre puede fielmente criar a un hijo
en Cristo, ¿no es esto una demostración de que bien podría criar a dos? Si él
fracasa en la crianza de un hijo en Cristo, ¿quién podría asegurar que no
fracasaría en la crianza de dos o tres? No nos preocupemos tanto, por la
cantidad, al punto que dejemos de ver la índole, el carácter de los hijos. ¡No
nos preocupemos tanto acerca de cuan grande debe ser la familia, al
punto que olvidemos apreciar la hermosura de ésta!
Si un anciano tiene dos hijos que son fieles, pero
también tiene uno que es infiel, ¿debería él
renunciar. ? En primer lugar, debe procurar por todos los medios
disponibles, en oración, traer al infiel nuevamente al rebaño —y los hermanos deben, comprensivamente, darle ese tiempo. Puesto que
Dios le dio libre albedrío a cada persona, el hijo infiel puede rebelarse, aun
después de que se hayan hecho todos los esfuerzos amorosos y bíblicos con el
fin de hacerlo o hacerla volver. Si éste es el caso, un anciano puede tener que
apartarse de su propio hijo (Deuteronomio 21:18-21; Mateo 18:15-18; 2ª Tesalonicenses 3:6, 14-15). Tal anciano habrá probado que él es fiel al Señor. Si es capaz de
hacer volver al hijo pródigo a Cristo, habrá probado que verdaderamente es del
tipo que podría velar por nuestras almas (Hebreos 13:17)
Si el hijo del anciano continúa viviendo infielmente,
y el anciano no trata de restaurarlo a Cristo, ni muestra preocupación por el
asunto, habrá probado que no es digno de velar por las almas de la
congregación. Habrá dejado de estar calificado para ser un anciano, y no se
podrá confiar en él que será capaz de hacer ese trabajo. ¿Cómo podrá aconsejar
a una familia con problemas y cómo podrá ser objeto de la confianza de ésta en
el sentido de que sabrá dar soluciones sabias para las circunstancias que
rodeen a tal familia? 3. Si un hombre tiene dos
hijos fieles, y uno de estos es
demasiado joven como para convertirse en cristiano, ¿podrá tal hombre ser tomado en cuenta para
que se le elija como anciano?. Es obvio que este hombre tiene
hijos que son fieles y que no están acusados de disolución ni de rebeldía.
Llena los requisitos a nivel doméstico. Si no puede ser elegido y constituido
como anciano, ¿que pasará, entonces, con aquel que teniendo dos hijos fieles,
es constituido como anciano, y dos meses después, su esposa queda encinta?
¿Deberá éste, después de siete meses, renunciar y esperar otros diez a doce
años (o tal vez más) hasta que el nuevo hijo obedezca?
¿Ha de dar cuenta un anciano de los hijos que ya no
viven con él?.
¿Podrá servir fielmente aun cuando sus hijos (ahora viviendo en otro
lugar) ya han dejado de ser fieles?. En primer lugar, note la
definición de la expresión "su casa" en 3:4. Ésta se refiere, entre otras cosas, a "todas las personas que
forman una familia, una casa... los descendientes de uno". Esta definición
abarca más allá del concepto de hogar que se reduce al de los hijos que viven
"bajo un mismo techo". En segundo lugar, lo que dice 1ª Timoteo 5:3-5, todavía se aplicaría después de que un hijo saliera del lugar en que
mora el hogar. Es de fundamental importancia que reconozcamos una obligación
especial hacia los miembros de nuestras propias familias (cuando la enfermedad
o la tragedia sobreviene), vivan o no vivan con
nosotros. En tercer lugar, en Proverbios 22:6, se
establece un principio que debe ser tomado en cuenta: si un hijo no permanece
fiel posteriormente, ¿será porque careció de instrucción en el hogar?. La instrucción de
nuestros hijos va más allá del "procurar que asistan a los cultos". En cuarto lugar, si los hijos de un anciano son infieles, ¿le
confiarán los miembros sus problemas familiares a éste? ¿Podrá él hacer la
obra, para la cual el Señor lo apartó? Mi convicción personal es que un hombre,
en estas circunstancias, no llena los requisitos v está incapacitado para hacer
la obra que a un anciano se la ha asignado que haga.
Estas directrices pueden ayudar a dar respuesta a
otras preguntas que pueden surgir. Volvamos ahora a la lista de requisitos que
Pablo especificó.
"Buen testimonio de los de afuera". Esto se refiere a tener una buena reputación
entre los que están fuera de la iglesia v en el mundo. Ya alguien ha dicho
"Un hombre con un pasado lleno de altibajos, o con una mala reputación,
puede arrepentirse de sus errores, cambiar su vida y volver a casa a vivir con
Dios por siempre, si continúa siendo fiel,
pero no puede llenar los requisitos para ser un anciano dentro de la
iglesia". Debe tenerse cuidado
de no llevar la anterior aseveración demasiado lejos. Por ejemplo, tenemos
conocimiento a través de 1ª Pedro 5:1, de que Pedro era un anciano. No obstante, su reputación no siempre
fue limpia; en el pasado, había negado que conocía al Señor (Mateo
16:22-23; 26:69-75; Juan 18:10-11).
"Amante de lo bueno" (Tito 1:8). Cuando uno ama lo bueno, buscará lo bueno. Al buscarlo uno mismo,
esto estimulará a otros a hacerlo.
"Justo"
(Tito 1:8). Un anciano trata con diferentes personalidades,
potenciales variados, y problemas múltiples. Cuando delega autoridad y
asignaciones, ¡cuan importante es que él sea justo y recto! En el ámbito vital
de la disciplina de la iglesia, el juicio de un anciano debe estar libre de
prejuicios, pasión, o egoísmo (vea 1ª Corintios
6.4-9).
"Santo" (Tito 1:8). ¡Qué gran reto es ser santo! La pureza de pensamiento y obra es
verdaderamente un valor para el que está tratando de completar la obra de
anciano que se le ha asignado (1ª Pedro 1.15-16; Levítico 11:44-45; 19:2; note Mateo
5:48). "Dueño de sí mismo" (Tito 1.8). Al
hombre que no es dueño de sí mismo, pronto se le pierde el respeto. Uno que sea
anciano, va a enfrentar muchas personalidades diferentes y puede ser sometido a
prueba en este aspecto.
En resumen
¿Podrá un anciano no tener algunos de estos
requisitos y aún así estar calificado para hacer la obra que el Señor le ha
asignado? ¿Serán imposibles de cumplir estos requisitos?
No debemos tratar de hacer que los requisitos se
ajusten a algún individuo, puesto que es más bien el individuo el que debe
ajustarse a los requisitos. Dios ha establecido el estándar y ay de
aquel
hombre que le añada o le quite.
"Cuando se ajusta el molde a las torceduras y dobladuras, y por fin
encaja en el individuo, todo incentivo par mejorar su vida, de parte de tal
individuo, haber sido eliminado. Se sentirá que ya es lo suficientemente bueno.
Que Dios no lo permita".
Sería bueno estudiar más la obra que a li ancianos
se les ha asignado en las Escrituras establecer un paralelo con lo que hemos
observad que se relaciona con sus requisitos. ¡Cuan hermosa armonía resulta
evidente!. Los
ancianos necesita estas cualidades con el fin de poder
hacer su ser obra. La sabiduría de Dios es obvia. ¡Cuan bien ha escogido el
Espíritu Santo al hombre que será apto para el servicio que ha de rendirse!. Que permanezcamos
siendo guiados por el directorio divino, de modo que aquellas almas llenas del
Espíritu Santo sean las que se elijan para velar por nosotros y dirigirnos a
mayores niveles de servicio y espiritualidad (Hechos 20:28; Hebreos 13:7,17).