Timoteo
es solemnemente exhortado
(1ª Timoteo 6:11b-16) Lección 20
Pablo pasó de lo negativo a lo positivo. Si hay peligros de los cuales
huir, hay virtudes que seguir “sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la
paciencia la mansedumbre”(6:11b). Estas prioridades Deben
ser metas a las cuales aspire naturalmente el cristiano (vea 1ª Juan 2:20; 1ª Pedro 2:9-10; 2ª Timoteo 3:17). Cuando Pablo le llamó “hombre
de Dios” a Timoteo, le dejó entrever a éste el esplendor de su potencial y la
gran confianza que le tenía como representante del Todopoderoso que él era.
LAS
VIRTUDES QUE EL HOMBRE DE DIOS HA DE SEGUIR (v. 11b)
Esta parte de la carta contiene una lista de algunas virtudes que
Timoteo —y todo hijo de Dios— ha de seguir termino del griego del cual se traduce “sigue”
encierra un llamado al esfuerzo diligente. Un siervo perezoso, de los que se
rezagan, no dará la talla. Las virtudes que Pablo puso en la lista, demandan
una forma de mirar las cosas que se extiende en toda dirección.
Hacia afuera hacia los demás.
Un cristiano debe seguir ‘la justicia” diligentemente. ¡La justicia conlleva no solo la intención de
extenderse a Dios en propósito, sino también la practica de extenderse a los demás!
Hacia
arriba, hacia Dios.
Uno debe esforzarse por tener “piedad”. Una persona piadosa vive cada día
siendo consciente de que se encuentra ante la presencia de Dios La primera
carta a Timoteo esta repleta de esta idea (2:2, 10, 3:16; 4:7-8; 6:3, 5-6).
Hacia adentro, hacia sí mismo.
Parte del seguir en esta senda es tener la aspiración constante de aumentar la
propia “fe”. A menos que una persona
tenga ferviente fe
(confianza en Dios y sus promesas), su piedad no crecerá y su justicia no se desplegará
para bendecir a otros. La fe es importante para vencer el mundo y así poder ser
partícipes de la naturaleza divina (1ª Juan 5:4; Romanos 10:17). Nuestra fe se basa
en un conocimiento de Dios y de Cristo (2ª Pedro 1:2-4). ¡Cuántos de nosotros tendremos
necesidad de orar tal como dice en Marcos 9:24!
Adentro, afuera, arriba, y todo alrededor. La virtud que
sigue es ilimitada en cuanto a la dirección y la profundidad. Todo discípulo
debe desarrollar “amor”. Al igual que Dios, el amor está en todo lugar y es
eterno (1ª Juan 4:8; 1ª Corintios 13:4-8, 13). El amor puede cubrir
una multitud de pecados (1ª Pedro 4:8;
Santiago 5:19-20).
Hacia adelante con uno mismo. Todas las virtudes anteriores revisten una
dimensión especial de extensión cuando añadimos “la paciencia”. El amor todo lo
sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta, según dice en 1ª Corintios 13:7. El que posee la noble y
piadosa característica de la paciencia irá con los débiles la segunda milla
muchas veces, para llevar sobre sí las enfermedades de ellos.
La búsqueda de la solución de los problemas de Éfeso, por parte de
Timoteo, no iba a estar exenta de decepciones ni de frustraciones. Todo
evangelista es testigo del fracaso que ha habido en aquellos que deberían
desempeñarse mejor. ¡La paciencia debe acompañar al
amor en el trabajo de éste, porque de lo contrario serán las actitudes
negativas (diciendo: “¡Olvídalo! ¡No tiene caso, me rindo!” ¡las que imperarán!
El cuidado con los demás. Esto
es lo que en Mateo 12:20, dice de Cristo: “La caña cascada no quebrará, y el
pábilo que humea no apagará, hasta que saque a victoria el juicio”. El que
sigue las pisadas de Cristo tiene necesidad de la virtud de “la mansedumbre”.
Con cuánta hermosura encaja este ingrediente en esta receta para Timoteo, o
para todo evangelista eficaz, que siga en su obra. ¡Las cualidades extra del
amor y de la paciencia capacitan al siervo de Cristo, no sólo para llenar las
necesidades de los demás, sino también para tener una “condición benigna y suave”
al hacerlo! Esta es una excelente manera de culminar la senda de las virtudes
que todo evangelista ha de seguir. No sólo se trata de hacerlo y de perseverar
en ello, sino también de hacerlo con un espíritu de mansedumbre. El modo como
usted sirva es de vital importancia cuando se rinde servicio espiritual (vea 2ª
Corintios 12:14-15; 1ª Tesalonicenses 2:7-12).
LA
NORMA QUE EL HOMBRE DE DIOS HA DE SEGUIR (vv. 12-14a)
La receta continúa con una directriz de tres dobleces para el hombre de
Dios. En ella, Pablo incluyó la actitud a observar para el futuro, la promesa
expresada en el pasado, y una postura permanente para todos los tiempos y todos
los servicios.
Sea
un guerrero (v. 12)
“Pelea la buena batalla”. Cuando uno
sufre angustia por una buena causa, llega a ejercer una poderosa influencia
sobre las almas de los demás. En Hebreos 11:3-40, se señala el significado que
tal tipo de pelea ha tenido a través de los siglos para el pueblo de Dios (vea
Hebreos 12:1-3; 2ª Corintios 11:23-28; 2ª
Timoteo 4:7-8). ¿Está usted peleando la
buena batalla?
Sea
fiel a la buena profesión que una vez hizo (vv. 12—13)
El hacer profesión de nuestra fe en
Cristo no tendría sentido si no le conociéramos (vea Mateo 16:13-18; Romanos
10:9-10). No obstante, debemos recordar que para conocerle hay que obedecerle
(Lucas 6:46; 1ª Juan 2:3-6). Por lo
tanto, la primerísima profesión que hicimos debería estimularnos a pelear por
nuestra fe y a obedecer los mandamientos de Dios (algunos de los cuales se dan
a continuación).
El hecho de que Timoteo hiciera la profesión “delante de muchos
testigos” lo estimularía ahora a marchar hacia adelante. No decepcionaría a
ninguno de los que lo habían oído proclamar su fe. El recuerdo de aquel momento
le daría el valor para enfrentarse a cualquiera que tratara de prevalecer en
contra del sublime Hijo de Dios.
Sea
fiel a los mandamientos (v. 14)
El mandamiento que Pablo le dio a
Timoteo constituye un encargo que incluye dos exigencias. Se nos pide que
guardemos el mandamiento en
completa pureza
privada —“sin mácula”. También, se nos pide que guardemos el mandamiento de modo
que obtengamos la aprobación publica— sin…reprensión. Estos dos rasgos le aseguran una buena
conciencia en su interior y un historial limpio en su exterior
LAS
GANANCIAS QUE EL HOMBRE DE DIOS OBTIENE (VV. 14b-16)
No debemos pasar por alto las ganancias que se obtienen por medio del
seguimiento de las anteriores virtudes y mandamientos. La vida eterna da
comienzo a partir de este momento (Juan 5:24; Gálatas 3:26-29) y tiene
culminación “a su tiempo” (6:15, 1ª Pedro 1:3-5; Apocalipsis 21:1-7) Cuan gloriosa
eternidad la que será.
La vida eterna se equilibra con el hecho de que el Señor puso un
estándar (6.13). Toda alma que sufra tribulación o prueba debe recordar que el Señor
también ‘dio testimonio de la buena profesión Cristo hizo su profesión delante
de un gobernador en medio de una situación en la que se
encontraba bajo amenaza
de muerte (Mateo 27:11, Marcos 15:2; Lucas 23: 2-3, Juan 18:36-37). Dado que
Cristo estuvo firme y hablo de tal modo, Pablo asevero que el estilo de vida recién
descrito debe continuar hasta el glorioso momento de la aparición de aquel (Hechos
1: 9-11; Filipenses 3: 20-21;Colosenses3:1-4).Cuán grande
será el espectáculo cuando Cristo haga su aparición (6:14b,15b, 16)
Cristo es exaltado hasta lo sumo, el es el bienaventurado y solo Soberano”
(1ª Timoteo 1:11; Filipenses 2:5-9)
Cristo es honrado en los cielos el es el Rey de reyes” (Mateo 28:18-20;
Efesios 1:20-23; Apocalipsis 17:14).
Cristo es preeminente en potestad; él es el “Señor de señores” Apocalipsis
19:11-16).
Cristo esta preservado a perpetuidad, el es el único que tiene
inmortalidad (Salmos 90:1-2; 2ª Timoteo
1:10; 1ª Juan 1:1-4; Mateo 28:20).
Cristo está rodeado de resplandor enceguecedor;
él “habita en luz inaccesible” (Salmos 104:2; Juan 8:12; 1ª Juan 1:5, 7).
¡Estas preciosas promesas y
estremecedoras posibilidades deben estimular a toda alma a pelear, a ser fiel,
y a tomar la determinación de seguir los mandamientos de Cristo! ¡Oh cuán gran Salvador! Fin.